Como operan los cholos en Nogales

 

En la lucha contra el COMUN, el gobierno de Guillermo Padrés Elías decidió, bajo recomendación de sus más allegados funcionarios y asesores, ir en contra de los malnacidos, un grupo social del que hoy solo se recuerda su nombre.

 

La estrategia fue sencilla. Cholos controlados por una tal Marina Arce arremetieron contra esos malnacidos. Todos eran pubertos desempleados, intoxicados con alguna substancia prohibida, desempleados, sin dinero, y sin nada más que hacer que divertirse golpeando a los demás. Lo que les pagaron fue lo de menos. Lo que hicieron, según ellos, fue lo que los enalteció.

 

En Nogales, dentro del disturbio por liberar la vía del tren, el plan fue distinto.

 

Fueron cholos, sí, pero hasta en esta ínfima clase social hay niveles. Hay de cholos a cholos.

 

En esta fronteriza ciudad no fueron controlados por una lideresa social con opinión disfuncional. Tampoco fueron protegidos por una ranfla de funcionarios de medio pelo, más dedicados a la operación burda de campo que a la burocracia de escritorio. Tampoco les pagaron dinero suficiente, ni lo hicieron por divertirse afanosamente, y luego ir por las chelas a casa.

 

En Nogales, los cholos actuaron por intercambio de impunidad. Obedecieron órdenes de quien los protege día a día, o de quien les permite trabajar a lo largo y ancho de la malla internacional, ya con cargamentos de droga, o ya con contingentes de indocumentados.

 

En Nogales les ordenaron hacer desmanes en escalada, mientras que, en Hermosillo, la instrucción fue de “pega y corre”.

 

Cuando en Hermosillo agredieron a los malnacidos, los cholos corrieron evitando la detención por parte de las autoridades. En Nogales, agredieron retando a los uniformados a acercarse.

 

En Hermosillo se cubrieron el rostro para no ser identificados, en Nogales actuaron sin mascaras ni pañoletas. No les importa si los reconocen, o si los ubican facialmente, o si los señalan con el dedo.

 

En Nogales, bien estructurado, fue un ataque vertical contra las fuerzas del estado, esas que no se controlan desde el Ayuntamiento panista.

 

Mientras estos cholos recibían instrucciones vía celular, los agentes municipales las recibían vía radio oficial. Los primeros para saber dónde ubicarse, desde donde video grabar, que salidas bloquear o hacia dónde dirigir los ataques. Los segundos, para dirigirse a cruceros alejados de la zona del enfrentamiento para controlar el tráfico. ¡Para controlar el tráfico!

 

La especulación que se sigue debatiendo en redes sociales y grupos de WhatsApp, es si fueron 500 cholos o más, o menos. El problema no es la cantidad, sino la forma en la que operaron.

 

En Facebook particularmente, defienden muchos que la refriega no fue con cholos, sino un acto de justicia social y ciudadano.

 

Los medios de comunicación en esta frontera, intentando ser plurales, abrieron micrófonos a una docena de manifestantes, prácticamente anónimos, que a través de esa frecuencia convocaron a la concentración, que luego derivo en los actos de violencia que ya todos conocen.

 

Si usted pone todo sobre la mesa, en un contexto social real, libre de telarañas mentales, entenderá que lo que sucede en Nogales va más allá de un mero acto de justicia social contra el gasolinazo.

 

En Nogales se está gestando la violenta logística que, al menos el PAN, establecerá en Sonora de aquí al 2018.

 

Históricamente, en todos los procesos electorales, el uso de las fuerzas armadas ha sido un aliciente para quien intenta controlar la intención del voto.

 

Esta refriega en Nogales, que se dice fue coordinada y ejecutada desde la sub dirección misma de la Policía Municipal, les ha mostrado a los operadores violentos del PAN que, al menos esa cuota de poder electoral, ya la tienen aceitada.

 

Además, logísticamente, a los operadores pasivos detrás de las cuentas troles en redes sociales, les da el material para exigir, de aquí y en adelante, la renuncia de cuanto funcionario estatal se les ocurra, argumentando que el estado de derecho – perdido como ellos dicen que está – es responsabilidad fallida de los mismos.

 

La violencia en Nogales no se detendrá, esos grupos de cholos, alentados por lo que ellos entienden como protección de las autoridades municipales mismas, han tomado un terreno que ya no abandonaran.

 

La escalada de violencia y anarquía en ese fronterizo municipio, de manera desafortunada, ya no la podrá controlar ni contener quien la alentó de inicio.

 

Y polarizados como ya están contra el estado, tampoco a este le permitirán que intervenga.

 

En Nogales se armó un caos social para sostenerlo a mediano y largo plazo.

 

Muchos nogalenses piensan que encabezan una lucha social y ciudadana genuina. La realidad es que son peones en el tablero electoral que, Acción Nacional, por lo que se ve, ya está ejecutando rumbo al 2018.

 

@mensajero34 elmensajero.mx

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