La intolerancia del gasolinazo


 

La convocatoria a la asamblea del movimiento “ciudadano” contra el gasolinazo tiene todo, menos convocatoria ciudadana.

 

Este viernes 10 de febrero, en la Plaza Emiliana de Zubeldia, un reducido grupo de 30 personas organizaron las futuras acciones de este grupo que, ante la línea partidista y política que tomó, perdió el apoyo ciudadano en toda su categoría.

 

Los líderes que encabezan el movimiento, todos ellos ya con abiertos intereses partidistas y personales, utilizaran el emblema de la lucha social, para el cobro de facturas, posicionar aspirantes de sus partidos rumbo al 2018, y buscar cualquier afectación posible en contra del gobierno estatal y municipal.

 

En esta asamblea, realizada en lugar público y espacio abierto, rechazan la presencia de periodistas y medios de comunicación, exhibiendo con eso que todos los sonorenses son ciudadanos y bienvenidos, menos aquellos que no piensen como ellos, o peor aún, que escriban en cualquier espacio editorial – incluyendo las redes sociales – en contra de ellos, o sobre sus erráticas personalidades que un día los llevan a amenazar a sus propios compañeros de lucha social, y otro a arrebatar micrófonos aflorando personalidades violentas y poco controladas.

 

Entre ellos, socarronamente escondidos, líderes sociales que han hecho de la lucha social su estilo de vida, parapetados detrás de sindicatos u organizaciones no gubernamentales, que ven en el asunto del gasolinazo la oportunidad perfecta para mantenerse vigentes.

 

Dicen estar en contra de la corrupción de los tres niveles de gobierno, pero algunos de ellos cobran como maestros sin dar clases, y eso, sin duda, es una forma de corrupción.

 

Otros, ejerciendo sin duda su derecho laboral de décadas de esfuerzo, viven de pensiones o jubilación que el mismo gobierno al que agreden les paga, pero no muestran disposición a renunciar a eso intentando mostrar congruencia en el hacer con el decir.

 

Otros, los más nefastos, portan debajo de la camiseta de ciudadano la de partidista y obedecen, en todo momento, las instrucciones que desde sus partidos les dictan a todo tiempo.

 

Unos más, acarreados por los grupos anteriores, viven sus momentos de gloria suponiendo que en este movimiento ellos mandan y que, en realidad, solo son vistos como bultos y monedas de cambio.

 

El movimiento contra el gasolinazo en Sonora ha dado muestras de intolerancia tal que, a decir de ellos, en Sonora hay niveles entre los ciudadanos partidistas, sin darse cuenta que los partidistas a los que les abren las puertas son los que los traicionan y manipulan.

 

Dicen también que los medios de comunicación y sus representantes no tienen carácter de ciudadano, sin entender que entre ellos están, disimuladamente escondidos e hipócritamente apoyándolos, quienes pasan la nota de lo que acuerdan a un partido y a otro que esté dispuesto a pagarles por el dato, o video, o audio o imagen que recaban.

 

Se puede  defender y apoyar a un movimiento social genuino y transparente, pero no a uno tan abiertamente político y partidista.

 

Un grupo como este que atenta a la libertad de expresión, no tiene ningún futuro ni trascendencia. Al tiempo.

@mensajero34 elmensajero.mx

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