88 años del PRI y la crisis de los otros



A finales del siglo pasado, la tarea favorita de algunos intelectuales y dirigentes políticos era la de anunciar la desaparición del PRI.

Cuando alguien osaba cuestionarlos sobre la fecha de la muerte del PRI, simplemente se enredaban.

Eran como los miembros de algunas sectas que solían a cada rato en sus publicaciones, anunciar el fin del mundo en un plazo fatal y, cuando el mundo no desaparecía en la fecha señalada, simplemente cambiaban y alargaban el plazo, y así sucesivamente. Tampoco explicaban el porqué.

Octavio Paz saldría al paso cuando afirmara: “La existencia del partido como órgano constitutivo y esencial del Estado mexicano pos revolucionario es algo que espera todavía un análisis”.

Los detractores del PRI mezclaban razones del momento con las teoría de los ciclos políticos e históricos, y no dudaban en aderezar sus comentarios con acontecimientos de coyuntura que a su juicio, les daban la razón, entre otras: La caída del Muro de Berlín, el fracaso de la URSS, la reaparición de la guerrilla, el asesinato del candidato presidencial, la derrota en algunos estados, la pérdida de la mayoría priísta en el Congreso y el desplazamiento de la clase política histórica por una nueva clase de aventureros (que después sabríamos a qué habían llegado al PRI).

El PRI perdió su primer gobierno estatal en 1989, el segundo en 1992 y hasta ahora se ha presentado alternancia de partido en el poder en 27 estados. A la fecha el PRI gobierna 16 y el resto de los partidos en 15, más la Ciudad de México. De los estados donde ha perdido el PRI entre 1989 y el 2016, solo en Baja California (1989), Guanajuato (1995) y Morelos (2000) no ha regresado al poder. En el resto se ha recuperado en uno o dos sexenios.

El PRI también perdió la mayoría en el Congreso de la Unión en 1997, y gradualmente los Congresos estatales y los ayuntamientos fueron experimentando alternancias, hasta consolidar la pluralidad. Por primera vez en el año 2000 México vivió la alternancia en la presidencia de la República.

Y el PRI no desapareció, ni murió como lo advertían. Tardó 12 años en regresar, para sorpresa de quienes lo daban por muerto. A pesar de los ataques y arrebatos de Vicente Fox y Felipe Calderón que quisieron acabarlo.

Fallaron las tesis de aquellos simplificadores de la historia que lo motejaban como “Partido de Estado”, “Partido Oficial”, “Partido del Gobierno”, o “Agencia electoral”; que sostenían que en cuanto el gobierno se perdiera, el partido desaparecería por su “dependencia política”. De ese tamaño.

Tampoco acertaron, dado que el PRI supo reponerse, siguió ganando elecciones, y construyendo tramos importantes de la historia de las regiones de México, con estructuras y liderazgos que en su momento también operaron para regresar al poder en aquellos lugares donde había sido desplazado.

Al no ver realizadas sus predicciones, quienes advertían la desaparición del PRI, cambiaron sus tesis ahora por la sugestiva del “desprestigio de la política y los políticos para buscar culpables de las crisis, más que tratar de entender las nuevas realidades.

Muy pronto se dieron cuenta de que quienes habían desplazado al PRI en el Poder, no traían nada nuevo ni para crear un nuevo régimen político ni para aportar al desarrollo institucional de México, a pesar de que llegaron al Poder bajo la oferta de un cambio… que nunca supieron ni definir ni operar ni concretar en la realidad. Mucha gente originalmente les compró la idea de un cambio y votó por ellos. El desencanto no tardó en aparecer.

La gente nunca les creyó su machacona tesis de los “70 años perdidos”, porque de antemano sabían que se trataba de una estratagema política y un artilugio para tratar de borrar al PRI de la historia de México. Otro error.

No lo lograron porque no llegaron a entender a fondo la verdadera función del PRI en la sociedad mexicana y su papel en la construcción del México moderno a decir de Luis Javier Garrido: “Hay que subrayar en fin que la historia del partido de la revolución es parte fundamental de la historia mexicana”. Sus protagonistas no son por consiguiente únicamente los dirigentes que manipularon reuniones, asambleas y convenciones, los líderes políticos y sindicales, revolucionarios o conservadores, que se enfrentaron en sus instancias dirigentes, sino también y ante todo los campesinos, los trabajadores, los empleados y los maestros que, consciente-o inconscientemente(sic) forjaron también su historia y la del país”.

Tampoco se les creyó demasiado aquella del partido del “retroceso democrático”. ¿Como creerlo si el PRI y sus presidentes de la República fueron los que encabezaron las grandes reformas políticas de 1963, 1977, 1986 y 1996 y 2014, que propiciaron mayores espacios de representación política para las minorías y un aceptable grado de avance, con estabilidad en un país muy complejo y plural?. Con esas reformas, hasta un gobernador independiente tiene México ahora, algo increíble años atrás.

Tampoco se les compró aquella tesis de la “exclusividad de la corrupción” como marca del PRI, porque se dieron cuenta que con otros partidos en el Poder federal, estatal, y municipal, la corrupción se extendió considerablemente en el cuerpo de la nación, y se vivieron escándalos que pocos esperaban de los nuevos estilos en las oposiciones.

Entre 1929 y el 2017 se han registrado en México más de 70 partidos políticos. Hasta ahora solo quedan nueve: El PRI, fundado en 1929; el PAN en 1939; el PRD en 1989; el PT en 1990; el Verde Ecologista en 1991; Movimiento Ciudadano en 1999; Nueva Alianza en 2005; Encuentro Social en 2011 y Morena en 2014.

En estos 88 años, han desparecido todos aquellos que no alcanzaron a obtener el porcentaje de votación señalado para mantener el registro. El menor número de votos, el PRI los ha tenido en dos elecciones presidenciales; la de 1988 con Carlos Salinas de Gortari, y la de 2006 con Roberto Madrazo.

En 2012 el PRI ganó la presidencia con más de 3 millones de votos de diferencia, y hubo quienes desde el primer día del presidente Peña Nieto se resistieron a aceptarlo. A diferencia del gran tramo de la historia de México que el PRI ha construido, es muy poco lo que se puede decir de los doce años de gobierno del PAN en la presidencia de la República.

Ahora y de cara al 2018, vuelven a aparecer los agoreros del agotamiento del PRI. Ahora no predicen su muerte, ni su desaparición. Solo su derrota en 2018. En todos los foros dicen que el PRI va a perder, porque así lo señalan las principales encuestas de intención de voto.

Le cargan todas las culpas al presidente de la República y a ex gobernadores del PRI muy cuestionados. También los adversarios han aprovechado las medidas de política económica(gasolinazo) de principios del año para tratar de hacer añicos al PRI y avanzar en tiempos electorales.

Esta nueva ofensiva contra el PRI y del presidente, predominan el determinismo (futuro potencialmente predecible a partir del presente), la división (crisis recurrentes en el PRD y las izquierdas), los espíritus catastrofistas (todo está muy mal y no hay alternativas); el transfuguismo (una nueva especie de cargada oportunista hacia quien encabeza las encuestas) y las agudas tensiones por la recuperación del poder (los enfrentamientos entre los aspirantes en el PAN).

El presidente Enrique Peña Nieto rescató al gobierno de las oposiciones e hizo regresar al PRI al poder. Rescató al país, también de la parálisis a la que lo había llevado el panismo en 12 años. Eso no se dice.

Tampoco se dice que hoy en México hay más empleo, mayor consumo, menor inflación y reformas que le dan rumbo al país. En Sonora, Claudia Pavlovich rescató para el PRI el gobierno estatal de la indolencia, la corrupción y los negocios disfrazados de política que durante 6 años el PAN fomentó ampliamente. Ahora, Sonora avanza con un gobierno estatal eficaz, sensible y conciliador. A diferencia del pasado, hoy no existe en Sonora un problema político recurrente o inducido que mantenga enfrentados a sus habitantes por causas partidistas. Al gobernar para todos, con sus acciones la gobernadora fortalece a su partido. y lo mantiene arriba en las preferencias tanto en el nivel municipal como para la elección presidencial. A menos de dos años de gobierno, en Sonora se siente el cambio y se ven resultados, a pesar del desastre heredado. ¿Habrá memoria colectiva del tiradero que dejó el PAN?

No debemos olvidar que el PRI tiene voto duro (26%) y tiene estructuras (nacionales); lo que le falta a la mayoría de las organizaciones.

También tiene propuestas y una gran capacidad para recuperarse. Ahí está su historia de 88 años, ahí están sus principales crisis: 1940, 1952, 1968, 1988,1994 y el 2000 y sus vitales enseñanzas.

Por eso, ante el reduccionismo, la futurología política y el análisis de coyuntura bien vendrán para el debate las siguientes interrogantes:

Si el ganador de la contienda presidencial del 2018 requerirá el 35% de la votación para ganar en una contienda entre tres fórmulas:

¿Se recuperará el PRI en los 4 procesos electorales del próximo junio?¿Saldrá unido de la selección de su candidatura presidencial?

¿Podrá ganar López Obrador solo con el apoyo de Morena? Si se requiere el 35% ; ¿cómo le hará Morena solo si ahora solo aparece con 19?

¿Qué harán con su crisis ¿terminal? los militantes del PRD al que cada día le surge un nuevo aspirante presidencial?

¿Qué rumbo irá a tomar el partido Movimiento Ciudadano que hasta ahora no se ha pronunciado por nadie para la candidatura presidencial?¿Irá con un candidato propio o hará alianzas?

¿Qué hará el PT ante su nueva realidad a la que le urge mantener el 3% de la votación para mantener el registro?

¿Podrá el PAN vencer los obstáculos de sus tensiones internas entre los 4 aspirantes a la presidencia y la intención inédita (en México) de un ex presidente (Calderón) por prolongar el poder que dejó, por seis años más?

Todos los partidos,(a excepción de Morena que ya tiene candidato) enfrentarán tensiones a finales del año por la selección de sus candidaturas.

Falta mucho por ver. Por lo pronto, el PRI ha llegado ya, a los 88 años de existencia. Fallaron los pronósticos de quienes lo daban por muerto desde 1988 cuando apenas rondaba los 59. ¿Volverán a fallar ahora?. Bienvenido el debate político que apenas empieza. Enhorabuena.

bulmarop@gmail.com

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