Las redes de Alfonso

 

Andrés Manuel López Obrador, en sus visitas a Sonora, hizo un único encargo a Alfonso Durazo Montaño.

 

La instrucción fue precisa – que se haga lo que se tenga que hacer – dijo Andrés Manuel, mientras que Alfonso solo asentía con la cabeza.

 

Cumplir ese encargo representaba muchas cosas.

 

Sonora es un estado alejado de la izquierda, sin estructuras, sin bases, sin redes, sin identidad propia, y así trabajaron por décadas los partidos que un día eran comunistas, y otros demócratas.

 

Para Alfonso Durazo no era solo cumplir la orden del jefe, más bien en cumplirlo estaba depositado su futuro político.

 

Pero de ascendencia priista, como el mismo reconoce ser, la encomienda no podía resultarle nada difícil.

 

La conformación de dos centenas de comités ciudadanos por todo el estado, fue la instrucción que Durazo Montaño recibió de López Obrador.

 

Para conseguirlo, había que recorrer palmo a palmo la superficie de Sonora, re encontrarse con aquellos izquierdistas fieles a Morena, y también los decepcionados de sus partidos, y los ciudadanos mortales identificados con el peje.

 

Pero había que tocar otras esferas también, y para eso, el ex priista, ex panista, y ex perredista se pintaba solo.

 

Alfonso Durazo Montaño hizo crecer su campamento, y dejó que de las colonias y distritos electorales se encargara su gente.

 

Así, mientras Javier Lamarque hacía ese trabajo en el sur, Durazo Montaño se acercaba a empresarios, catedráticos y profesionistas de todos los niveles. Mientras Alejandro Castro miraba el norte, él iba más allá de las fronteras y ponía a López Obrador en el centro mismo de la desobediencia civil en México.

 

Así, mientras el responsable del Proyecto de Gobierno 2018-2021 conquistaba a miles de mexicanos en los Estados Unidos, al menos en Sonora las redes se seguían tejiendo, y todos los días, en casi todos sus municipios, se conforma un nuevo comité de apoyo al proyecto pejista.

 

¿Dónde radica la importancia del tema?

 

En años electorales pasados, la influencia de Andres Manuel Lopez Obrador era minima y desapercibida, y sus eventos eras atendidos por grupúsculos de sonorenses en condición vulnerable, acarreados al lugar del evento por lideres sociales acomedidos a conveniencia.

 

En la víspera del proceso del 2018, ya no es asi.

 

La identificación con Morena va mas alla de una simple ideología partidista, porque ya están en juego los contextos politocos y sociales que convulsionan al país, y que de coletazo influirán en Sonora.

 

Ese es el punto de cocción que Alfonso Durazo Moreno está documentando de manera precisa.

 

Ya no le resulta difícil hacerse entender en grupos que, ante la importancia política que representan, antes le mantenían las puertas cerradas.

 

Sentarse a la mesa con empresarios estatales y locales, no es pecata minuta. Hacer lo mismo con organizaciones no gubernamentales, identificadas con el rojo o el azul tampoco.

 

Reunirse con organismos descentralizados del gobierno de los tres niveles, y poder presumir eso en las redes sociales, es algo que se le da solo a quien siente la rienda en la mano derecha.

 

Y volviendo con el tema de las presentaciones de López Obrador en Arizona, tendrá usted que apuntar que Durazo Montaño sabe lo que está haciendo. Mire usted:

Los que a Estados Unidos viajaron sintieron, en su momento, que las políticas del PRI y del PAN en México les habían fallado, y ante la falta de oportunidad en su país, decidieron viajar a Estados Unidos, que ahora, ante la política de Donald Trump, sienten que deberán regresar a su país de origen.

 

Solo López Obrador podría, ante la versión de ellos mismos, garantizarles un México distinto al que abandonaron años atrás.

 

Además, ellos podrían, desde el exilio, influir en la decisión de miles de familias que dejaron atrás.

 

Detrás de esta gigantesca red de posibilidad electoral está Alfonso Durazo Montaño.

 

Mientras tanto, en Sonora la red de comités ciudadanos ordenada por el peje sigue consolidándose.

 

¿Genial no?

 

Por un lado, se cumple en lo mínimo a nivel local y estatal, pero se cumple en lo máximo en lo nacional.

 

Resistirse a entender que Alfonso Durazo Montaño monta un caballo de hacienda es incomprensible.

 

Por eso, y a manera de botón de muestra, el grupo social/religioso que comanda Carlos Elizalde en Sonora, abrió sus puertas al bavispense, permitiendo que los de Amistad Cristiana escucharán, una vez más, una propuesta política a la que se le podría apostar.

 

Carlos Elizalde lo hizo en el 2009 con Guillermo Padrés Elías, y dispuso para esa campaña todos los recursos económicos, humanos, ideológicas y de influencia religiosa que tenía a la mano, convirtiendo a Amistad Cristiana en un reducto para las huestes padrecistas.

 

Además, considerando que Amistad Cristiana es una fortificación en cuanto a agentes externos a los que se les permite el acceso a sus filas, se puede considerar que Carlos Elizalde, quien maneja el tema de las encuestas previas a las elecciones de manera puntual, ya decidió a quien le estará apostando todo su resto en el 2018.

 

Y es que Amistad Cristiana se cuece aparte.

 

En sus filas se cuentan empresarios de todos los niveles, profesionistas de nivel, grupos juveniles de impacto, miembros de la sociedad civil de todos los sectores, y ministerios que trabajan, de manera constante, en colonias populares y vulnerables.

 

Nada improvisado para un Alfonso que, prácticamente, empezó con Morena de cero en Sonora, ¿o no? Seguiremos comentando.

 

@mensajero34 elmensajero.mx

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