La voz joven


OSCAR ROMO SALAZAR, RECIENTES 08/03/2017 , by Oscar Romo Salazar 1 comentario 36
En este mundo agónico, semi-destruido, alrevesado y patas arriba en que vivimos, todos tenemos un sueño, o quizá dos. Cuando mucho tres o cuatro. No importa la cantidad, lo que importa es la calidad. Sueños de esos que románticamente se suele denominar “de oro” o “dorados”, que para el caso da lo mismo. Un magnífico propósito, una gran ilusión, tal vez una utopía, algo sublime que se equipara con una visión grande, una meta que nos parece ideal, de momento lejana e inalcanzable, quizá, pero que nos motiva, alienta e impulsa. Y se convierte en un objetivo por cuya realización vale la pena luchar hasta el límite de nuestras fuerzas. Pobre de aquel que camina por la vida sin llevar en su morral de viaje un puñado minúsculo de sueños, o de perdida uno solo nada más, que le sirva como carburante, como acicate, y como lámpara en los momentos de profunda oscuridad.

Cuando hace casi siete años -exactamente el día 8 de junio de 2010- vio la luz cibernética la primera edición de www.casadelasideas.com con su nacimiento nacieron en mí, y en el equipo original de escritores que arrancaron conmigo en esta gran, hermosa aventura, una serie de sueños que compartimos, a la manera que comparten las cosas que les son comunes los amigos que se aglutinan en grupos íntimos, pequeñas cofradías de afecto, identificación y común unión. Los sueños que forjamos conforman el horizonte lejano y un tanto borroso que se divisa allá a lo lejos, a veces sin definirse con claridad y precisión, pero que sabemos que se encuentra en algún punto del camino, y más pronto o más tarde alcanzaremos, si luchamos denodadamente por conseguirlo.

En estos casi siete años han ocurrido un sin fin de cosas, en el mundo, en México, en Sonora y en Hermosillo. Unas malas y otras peores, unas buenas y otras mejores. Hemos tenido de chile, de dulce, y de manteca, como se dice por ahí hablando de los tamales. Han surgido infinidad de portales en el agitado universo cibernético, y muchos de ellos han desaparecido sin dejar huella, acusando lo efímero de la permanencia de los espacios en este mundo actual tan ferozmente competitivo, en el que cada vez es más complicado mantener la atención y la preferencia de los lectores, cada vez menos afectos a la lectura, y más críticos y difíciles de satisfacer.

Nuestra “CasadelasIdeas”Internet ha sorteado exitosamente toda clase de obstáculos, apoyada en el valor primordial de la riqueza de las expresiones que aquí se han manifestado en estos casi siete años, y en la pluralidad de formas de pensar y de interpretar los acontecimientos. La diversidad de temas y campos que cubren los excelentes colaboradores que hemos logrado reunir es muy amplia y, si bien es cierto que ha habido una cierta rotación en ellos, también es cierto que muchos de ellos han permanecido fieles al compromiso contraído desde un principio. Los que por una u otra causa se han ido, han sido reemplazados por otros que son de igual o superior calidad. Y así la página ha seguido adelante, contra viento y marea, y contra las dificultades técnicas y las penurias económicas, amén del hostigamiento de quienes quisieran vernos desaparecer por considerarnos un medio incómodo por su invariable línea crítica.

Pues como les iba diciendo, cuando “CasadelasIdeas” vio la luz primera (editorialmente hablando), nació simultáneamente un sueño… Mi Sueño Dorado: El de lograr que dentro el elenco formado básicamente por articulistas de edad madura, hubiera también un grupo de escritores jóvenes, ávidos de expresarse y de gritar al mundo sus inquietudes. Ese sueño me estuvo eludiendo durante los casi siete años que tiene de vida el portal, hasta que una circunstancia fortuita me permitió ver cristalizado ese sueño, ese anhelo que durante largos años se me había escapado como agua entre los dedos. La esencia de todo el asunto ha sido compartir, comunicar, contrastar, debatir incluso, sin rebasar jamás los límites que impone la tolerancia y el respeto a las ideas ajenas.

La suerte, el destino, el karma -llámelo usted como mejor le parezca- hizo que al arrancar este 2017 que se sigue desenrollando como una interminable serpentina de sucesos, se incorporara al equipo técnico de “CasadelasIdeas” una persona cuya presencia ha resultado ser como una bocanada de aire fresco y renovador. Se llama Karla Pamela Romo Dueñas y es una de mis nietas. Ella, entrenada por mi hijo Carlos Eduardo (su padre), se convirtió en la responsable de subir diariamente los artículos que nos envían nuestros colaboradores. Y no solo se ha hecho cargo de esa responsabilidad con eficiencia, alegría y entusiasmo, sufriendo las de Caín cuando ocurre alguna falla o se retrasa la colaboración del articulista en turno, sino que, además, ha aportado el ingrediente que faltaba, y que impedía que se cumpliera mi sueño dorado: Ella representa el vínculo clave con una generación de jóvenes inquietos e inquisitivos, dentro de los cuales hay muchos que tienen la inquietud de escribir, de dar a conocer sus ideas, sus inquietudes, su forma de ver el mundo en que vivimos y que compartimos. Ella se ha dado a la tarea de conjuntar e incentivar a un grupo de escritores jóvenes que ya tienen un espacio propio en “CasadelasIdeas”, y que hemos bautizado como “La Voz Joven”.

El día jueves 23 de febrero pasado publicamos el primer artículo en ese espacio reservado para los muchachos y muchachas articulistas, y el 2 de marzo publicamos el segundo. La idea central es que los jueves de cada semana aparezca en nuestra página un artículo escrito por uno de estos jóvenes colaboradores. Su entusiasmo es contagioso y solo queda por comprobar si su nivel de compromiso los impulsa a incorporarse en forma total, para que con asiduidad también total envíen sus escritos en forma constante, de manera que el flujo no se interrumpa, lo cual resultaría mortal para el proyecto. Es de vital importancia que los lectores de otras generaciones se acostumbren a encontrar invariablemente cada jueves en nuestra “Casa” un nuevo artículo escrito por cualquiera de estos colaboradores que son tan importantes como elementos de enlace entre las pasadas generaciones y las nuevas.

Desde el primer artículo publicado se hizo evidente que las ideas de estos jóvenes van a generar controversias y debates entre los lectores. Y qué bueno que sea así. Más que necesario, era urgente abrir las puertas de la comunicación en nuestra comunidad para que entrara el aire fresco y vivificante que solo la juventud de nuestros tiempos puede aportar. Porque ese aire refrescante, este tónico a base de ideas ricas y contrastantes, tiene la virtud maravillosa de tender un puente entre las generaciones del pasado y las del presente, que tanta falta hace y que resulta tan difícil construir y sostener.

Parece que mi sueño tiene visos de hacerse realidad. Cuando menos en este principio se siente alentador, y también viable. El camino que nos espera y les espera a ellos es largo y desde luego no será fácil, como no lo es ninguna empresa humana que vale la pena. Muchas cosas pueden suceder que den al traste con este proyecto, dejándolo trunco e incompleto, pero confío plenamente en que los jóvenes escritores de “La Voz Joven” sabrán sortear los inconvenientes, y se mantengan firmes y constantes en el maravilloso empeño de mostrarnos lo que traen en sus mentes juveniles que todo lo observan y cuestionan, y entre sus manos ávidas e inquietas que parecen querer tomar el mundo a puñados para cambiarlo, para convertirlo en algo mejor de lo que hemos logrado nosotros en lo individual, y nuestras generaciones en su conjunto.

Si usted es de los lectores amigos que visitan nuestra “Casa” con asiduidad, lo invito a que los días jueves en particular no deje de pasar a tomarse un café e interactuar con estos jóvenes en un ambiente agradable y amistoso. Ellos son el elemento que nuestro mundo atribulado necesita para curarse de la infinidad de enfermedades sociales, mentales y físicas que lo aquejan. Pero ellos -los jóvenes- no podrán hacerlo solos. Nos necesitan a nosotros, los de las generaciones pasadas. Se requiere una suma, una combinación exacta de experiencia y sabiduría, con energía y vitalidad, la única fórmula transformadora que puede volver a poner a nuestro mundo en el camino correcto. Ofrézcales sus comentarios sobre lo que dicen y plantean, acérquese a ellos y permita que ellos se acerquen a usted, intercambien impresiones, compartan ideas y visiones, exploren posibilidades y en fin, establezcan, o más bien restablezcan entre el ayer y el hoy ese hermoso y vital vínculo de comunicación que por desgracia parece estarse rompiendo poco a poco y sin remedio.

Y esto es todo por hoy. Curiosamente es jueves, y habrá que ver qué nueva sorpresa nos ofrece “La Voz Joven”. Lo invito cordialmente a enterarse.

Agradeceré su comentario a continuación, o envíelo a oscar.romo@casadelasideas.com

En Twitter soy @ChapoRomo

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