América y Europa

AMÉRICA Y EUROPA.

LAS DOS CULTURAS EN CONFLICTO

Héctor Rodríguez Espinoza


Llega -y llegamos a- Octubre, el mes de las lunas más hermosas y el de tantas celebraciones culturales de nuestro entorno carneasadero, cervecero y beisbolero, que nos rememora las culturas en conflicto o lo que, indebidamente, se ha llamado el descubrimiento de América.

En mi particular, me evoca:

- Uno de los himnos a Cristóbal Colón que, en la planta alta de la Escuela Primaria Heriberto Aja, ensayábamos los alumnos de quinto y sexto año, acompañados con la voz y arreglo al piano del inolvidable profesor de música, originario de Morelia, Michoacan, José Sosa Chavez: “Cantemos loores al gran genovés, al genio que un día el mar descubrió …loores Cristóbal Colón …!”

- Las Notas de una experiencia europea, para compartir, de un maravilloso viaje en el verano del año del 2014.


GÉNOVA Y CRISTÓBAL COLÓN

En esta travesía hacia Italia, en nuestro cómodo autobús de Europamundo conducido por la pericia del simpático español Jóse, colmándonos todos la pupila de paisajes inolvidables, tomando fotos, escuchamos la narración didáctica que nos leyó nuestra guía May Pascual.

Ninguna experiencia cultural es completa sin el ingrediente histórico. ¿Qué les parece si, tratándose de Génova, refrescamos la memoria de las clases de Geografía de nuestra educación básica y valoramos al “gran genovés”? La comparto:


CRISTÓBAL COLÓN. ¿POR QUÉ EL CONFLICTVO ENCUENTRO CULTURAL CON LAS INDIAS OCCIDENTALES?

Los pastores de Europa del norte solo podían conservar unas cuantas reses vivas durante los largos y fríos inviernos y, como consecuencia, la mayor parte de los rebaños era sacrificada en otoño, sin especias, especialmente la pimienta para conservar la carne se estropeaba pronto, así que esta especie era mucho más que un condimento o un capricho. Los ganaderos, para evitar la ruina, tenían que comprarla, pero solo se podía conseguir de una fuente: los mercaderes árabes que la traían sobre sus camellos; por desgracia, éstos solo aceptaban una cosa a cambio: oro; y en Europa lamentablemente era escaso. La alternativa era el océano, pero los océanos eran enormes y peligrosos, habitados por seres que engullían barcos y hombres.

Puede que hubiera una alternativa, según creía el portugués Enrique El Navegante. Los portugueses llegaron hasta la costa de oro, en Sierra Leona (África occidental, que limita al norte con Guinea) y allí podían encontrar mucho.

La pregunta fue ¿tenía final África? ¿Podían los barcos rodearla y llegar hasta la india y las islas de las especias? Si la respuesta era positiva, quizás se pudiera negociar  directamente con los mercaderes y acabar con la necesidad  de pagarles oro a los árabes.

Vasco de Gama (navegante y explorador portugués) fue el primero en hacerlo, zarpando desde Lisboa en 1497 llegando a Calcuta y haciéndose los portugueses, en menos de una generación, los amos del comercio de las especias. Pero el comercio seguía siendo complicado, pues los intermediarios eran los indios que se comían buena parte de los beneficios.

La pregunta fue ¿se puede encontrar una ruta hacia las Indias orientales, la fuente de las especias, para comprar directamente a los que las cultivaban y monopolizar su comercio y sus beneficios?

El océano índico estaba infectado de piratas musulmanes, lo que lo convertía en una ruta peligrosa. Los exploradores portugueses y españoles empezaran a soñar con la posibilidad  de una ruta hacia el oeste. Cristóbal Colón lo hizo realidad.

Italia lo reclama como su hijo nativo, nació en su suelo, en Génova, pero en todos los demás aspectos no fue italiano. Puede que fuera hijo de padres judío españoles exiliados por la Inquisición... pero fueran cuales fueran sus antepasados, llegó a Portugal en 1476.

Fue un hombre brillante, es probable que estuviera un poco loco. Era un gran navegante y un marino valiente y experimentó, lo que le permitió trazar una ruta hacia las Indias que era correcta, pero con graves errores de cálculo, provocados por la ignorancia y las cartas que no eran del todo precisas. Eso le hizo estar seguro que China estaba a 6, 200 km. de las Islas Canarias, pero eso es casi el lugar donde se encuentra América.

En Portugal no le hicieron caso. En España les dijo a Fernando e Isabel, que su convicción procedía de ciertos pasajes de la Biblia, no de los mapas. Estas descabelladas fuentes geográficas no convencieron.

Tras años de negociación, los reyes se quedaron pasmados ante sus demandas, quería que se le ennobleciera y sus títulos pasasen a su familia y recibir un 10% de todas las transacciones en las tierras que descubriera. Ellos se negaron y se fue a Francia e Inglaterra, pero al final aceptaron. Colón había logrado que apoyasen su proyecto de navegar hasta las costas asiáticas a través del atlántico hacia el oeste.

Le ayudó mucho su amigo Martín Alonso Pinzón, que navegó en La Pinta. El 3 de agosto de 1492 zarparon las carabelas La niña, La pinta y la Santa María, del Cabo de Palos.

La tripulación era ignorante y supersticiosa, Colón se dio cuenta que hacerles  navegar al oeste a través del océano, semana tras semana, iba a ser difícil, además quería ocultar a la tripulación la distancia que avanzaba cada día, por miedo a que vendieran sus secretos a otros aventureros, por eso en su registro  abundan las contradicciones, además él calculó desastrosamente mal la altura de la estrella polar.

Los mapamundis en aquella época eran erróneos evidentemente, pero eso nadie lo sabía; es probable que el propio Colón fuese cartógrafo, hay quien dice que se ganó la vida vendiendo mapas y libros.

Colón apareció en América el 12 de octubre de 1492, desembarcó en una encantadora islita, una de las Bahamas, que bautizó como San Salvador. No había en aquellas islas ni pimienta, ni clavo, ni canela, ni nuez moscada. En cambio sí había oro, para él esta isla era Japón o Cipango.

Lo más irónico es que Colón nunca supo que había descubierto el nuevo mundo. En total hizo 4 viajes a las Indias, pero nunca dejó de creer  que estaba en las Indias orientales, que Japón y China estaban cerca y que la India esperaba detrás del horizonte.

Pero qué importa su error, otros detrás de él comprendieron dónde estaban en realidad y por todas partes encontraron muchas cosas maravillosas y extrañas con abundante oro y plata, tabaco y algodón, que cambiarían la vida.

En su vida privada acabó fatal; aunque fuera un marinero magnífico, fue un desastre como administrador, los Reyes católicos no tardaron en darse cuenta. Después de Colon aún quedaba mucho por conocer, él dijo que la tierra era redonda y que si se navegaba constantemente hacia el oeste, un navegante regresaría al punto de partida, pero no se podía saber con seguridad.


FERNANDO DE MAGALLANES

Los españoles eligieron al portugués de Magallanes para que resolviera ese problema. Él alcanzó la Bahía de Río de Janeiro y entró en el mar del sur, iniciaron el cruce del océano pacífico, llamado así porque sus aguas eran tranquilas y les acompañó desde allí hasta las Filipinas, donde murió y solo un barco, bajo el mando del vasco Juan Sebastián Elcano, volvió a España, primero que dio la vuelta al mundo.

Así se había demostrado que todos los océanos  estaban conectados y nadie podía no pensar que la tierra era redonda.

Españoles y portugueses consiguieron mantener el monopolio del comercio entre oriente y occidente.


LA CUESTIÓN CULTURAL

Sea lo que haya sido el conflicto de los dos mundos encontradas aquel 12 de octubre de 1492 y su belicoso y sanguinario desarrollo intra civilizatorio, el debate eterno es parte del difícil y combinado avance cultural de dos continentes de nuestro planeta.  

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