Las condiciones de la libertad


El reino de los sátrapas

Gilberto “el mensajero” Armenta

 

El caso de la joven Kassandra, detenida en días pasados por aceptar artículos de procedencia dudosa en una casa de empeño en la que ella laboraba, abre un interesante capitulo en el tema de la libertad, de las condiciones de trabajo, y el deslinde de responsabilidades en ambos rubros.

 

Primero, ¿Qué condiciones llevan a cualquier ciudadano a vivir en libertad?

 

El cumplimiento de las leyes es el principal de todos los elementos. Y cumplirlas conlleva una serie de derechos y responsabilidades que, en la mayoría de las ocasiones, desconocemos en porcentajes asombrosos.

 

En este caso en particular, para Kassandra quedó claro que el trabajar en una casa de empeño no la deslindó de responsabilidad. Ahora sí que el dicho de “que le pregunten a él” (a quien llevo el articulo a empeñar) no le ayudó para defender su inocencia.

 

Hasta aquí, la enseñanza lleva a entender que la cultura del conocimiento de las leyes debe crecer, la de la responsabilidad ciudadana debe acentuarse, y la del entendimiento de las leyes laborales debe subrayarse.

 

No se puede ni se debe firmar un contrato de trabajo sin entender los alcances del mismo.

 

En este sentido, una nueva vía de responsabilidad gubernamental se establece: la de fijar plantillas de contratos de trabajo que las empresas utilicen obligadamente, en la que queden a salvo todos y cada uno de los derechos laborales y jurídicos de quien solicita el empleo. Luego, cada empresa, de acuerdo con su giro, podrá agregar el articulado que más le convenga, sin corregir el que proteja al trabajador.

 

Existen contratos de arrendamiento y por prestación de servicios en este sentido; obligado es que existan contratos laborales también.

 

El caso es que en esta maraña que los medios de comunicación retomaron, y que llegaron a sobre dimensionar con acto protagónico más que informativo, la resolución del juez se torna a favor de Kassandra, quien ahora en libertad deberá llevar su juicio del que, ¡ojo! aún no ha sido declarada inocente.

 

Llama poderosamente la atención que el reflector se haya centrado en una mujer como ella, madre soltera y con un pequeño bebé esperándola en casa a su regreso. Del resto de los empleados detenidos en diferentes acciones, pero al mismo tiempo que ella, y por las mismas supuestas violaciones al nuevo reglamento operacional en las casas de empeño, nadie dice nada.

 

Es decir, el sector de la ciudad que acusó a las autoridades judiciales de injustas, selectivas y discrecionales, lo está siendo hacía esos otros empleados detenidos que, desde la reja de su celda, veían el caso de Kassandra manejarse de manera diferente al suyo.

 

¿Lo emocional sobre lo jurídico? ¿Los sentimientos por encima de las leyes? ¿La presión social se convierte en tribuna suplantando a la del juez? ¿El cómo viva usted determina que parte de la ley puede violentar a discreción? Sabe, pero de que Kassandra vendió como a muchos les gusta… vendió.

 

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