Justicia penal, senadores y cruce histórico de caminos

Héctor Rodríguez Espinoza


A. JUSTICIA PENAL


I. El Derecho es la más bella de las ciencias sociales, porque es la única que tiene como supremo valor –y la debe procurar e impartir-: ¡la justicia!

Una de sus clases es la justicia judicial en el orden criminal.

Ésta se inicia con buenas leyes, con leyes justas, para que, al interpretarse y aplicarse por los jueces y abogados, se alcance ese altísimo valor.

“La  buena ley es superior a todo hombre”, escribió el Generalísimo Morelos, el primer humanista de América, en los Sentimientos de la Nación Mexicana, desde 1813.

Pero no siempre se cuenta con leyes producto de una filosofía y de una depurada técnica legislativa, a pesar del desmesurado presupuesto de los congresos, que satisfaga el clamor de justicia del pueblo más vulnerable y necesitado.

“Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”, escribió Montesquieu.

Algunos invocan dura lex, sed lex, la ley es dura pero es la ley, expresión latina del Derecho Romano, el imperio aquel que acusó, juzgó y condenó injustamente a Jesús el Cristo, el hombre más universal, que simboliza la crueldad de las masas envidiosas, el ansia homicida de los gobernantes y el cambio de época en la humanidad toda.

Tengo para mí que es ésta expresión el lema favorito de los déspotas.

Y al carecer de estas buenas leyes, de estas leyes justas, entramos al proceloso campo de su debida interpretación por jueces y litigantes, uno de los temas teóricos y prácticos más fascinantes de la técnica jurídica.

Ésta les corresponde finalmente a los jueces; a los buenos jueces; a los jueces justos; y, en particular, a los jueces equitativos.

La equidad, el bello Principio General del Derecho, el más general de todos, como el correctivo de la injusticia por la generalidad de las leyes que previenen casos ordinarios; la justicia del caso concreto, el traje a la medida, como desde el año 300 a C. nos legó Aristóteles, en Ética a (su hijo) Nicómaco.

Es preferible un metro de buenos jueces, que kilómetros de malas leyes.


II. Siete generaciones de egresados de la Universidad de Sonora le debemos eterna gratitud.

PERO me temo que, con mira a recientes reformas y sensibles e indignantes casos penales, en materia de Filosofía del Derecho, de Derechos Humanos y de Ética Profesional, de Jueces y abogados, debemos urgentemente regenerar sus fundamentos pedagógicos. Es una de las mejores vinculaciones de nuestra Alma Mater.

¿Por qué no incorporar, a nuestra docencia, investigación y aplicación de las normas jurídicas, el Decálogo ético del abogado del jurista uruguayo Eduardo J. Couture, y en especial el 4°?:

 “LUCHA. Tu deber es luchar por el Derecho. Pero el día que encuentres un conflicto entre el Derecho con la justicia, lucha por la justicia. …”  

Los futuros abogados y los ya litigantes, demandan  y requieren certidumbre técnica y ética sobre la defensa adecuada, garantía individual que les atribuye e impone nuestra Carta Magna, a defensos y abogados.


B. LOS SENADORES QUE NECESITAMOS


I. La palabra Senado proviene del lat. Sen?tus, senectus, anciano, maduro.

En los pueblos antiguos existía, al lado del Rey, una Asamblea de Ciudadanos escogidos y de alguna edad;  aconsejaban al monarca en los asuntos más graves del Estado.

Es una segunda cámara, que con la de diputados, se encarga del perfeccionamiento legislativo, a través de segundas lecturas más reflexivas, de las buenas leyes.

II.  Uno de los antecedentes importantes del Senado mexicano fue durante el desarrollo de las Cortes de Cádiz, que culminarían en la Constitución que regiría tanto para la Monarquía Española, como para los territorios bajo su dominio. En sus debates, distintos proyectos incluían la existencia de un Poder Legislativo integrado por dos Cámaras, una alta, semejante al modelo Británico.

En 1823 se convocó a un Congreso Constituyente, cobró fuerza la idea de que el Poder Legislativo debería estar compuesto por dos Cámaras: una integrada con base en el número de habitantes y otra por igual número de representantes de los nacientes estados. Diputados y Senadores, respectivamente.

Fray Servando Teresa de Mier difundió su importancia y Miguel Ramos Arizpe contribuyó, en forma decisiva, al establecimiento del bicameralismo, formulando el proyecto de Acta Constitutiva de la Federación que contenía las bases a las que debía ceñirse el Congreso para redactarla.

III. Se observan políticos sonorenses –con todo respeto- “desolotados” por ser candidatas o candidatos al senado. ¿Sabrán sus antecedentes? ¿Conocerán el alcance de sus atribuciones constitucionales exclusivas, particularmente en política exterior?

Se abrió ¡la caja de Pandora!

¡La ambición rompió el saco!

Parafraseando a Eduardo Andere, investigador visitante de la Universidad de Nueva York, quizá escuchemos:

- Mentiras envueltas por falacias, que parecen verdades y propuestas superficiales.

Se olvidan de ideologías, principios, de verdades y pensamientos sinceros y escrúpulos.

Su moral no es la moral de los ciudadanos.

Vivimos en la era de la ignorancia, que parece conocimiento y de la superficialidad, que parece profundidad.

Desean "persuadir" a los ciudadanos sobre sus "verdades",  a cualquier costo.

Pareciera que ser político significa ser superficial, sucumbir ante los encantos del rating, del populismo, del "tweet".

¿Cómo rescatar a México de este infortunio?

IV. Cierto que el político verdadero y profundo no existe. Es una utopía.

 Pero necesitamos desesperadamente nuevos líderes. No otros líderes, sino líderes otros.

V. ¿Qué senadores necesitan Sonora y el país?

1. Que hablen con el ejemplo, vestidos de honestidad, frugalidad, sencillez.

2. No rodearse de un séquito de fotógrafos. Ni de ayudantes, oportunistas, secretarios particulares, privados, caravana de bufones.

3. No prometer; escuchar, ser empático; no cargar bebés, ni saludar a viejitos.

5. Caminar solo, en bicicleta, sin fotógrafos.

6. No ser mesiánico, ni poseedor de la verdad universal.

7. Dispuesto a ceder el liderazgo para que otros lideren y nunca pensar que ella/el la salvadora de México.

8. Que  no brinden funciones de pan y circo.

¿Acaso es mucho pedir?


C. CRUCE HISTÓRICO DE CAMINOS


Dos son las sendas que están por cruzarse en la accidentada historia moderna de nuestro país:

a). Uno, de carácter internacional; el de nuestra situación geopolítica, como vecinos pobres, como su back yard que somos, del coloso y goloso del norte.

b). El otro camino es, en pleno proceso electoral, el de la víspera de los destapes y postulación de los candidatos a la presidencia de la república, pero de los dos competitivos, que enfrentarán al adelantado candidato del partido Morena, Movimiento de Regeneración Nacional, arriba en todas las encuestas serias y confiables.

En lo geopolítico, se suma el aspecto económico, el comercial, sujeto a Tratado de Libre Comercio, ahorita objeto de sendas negociaciones, por las amenazas del presidente Trump de abandonarlo. Así como así, como lo hizo en el Acuerdo Transpacífico, el del Medio Ambiente y de la Unesco y contando.

 Por lo pronto, aceleró la depreciación de nuestro devaluado peso.

 Pero Trump tiene, contra los países no aliados, hondos y peligrosos diferendos hasta militares; y en su propio país, disputas con Puerto Rico, con los demócratas, Medios, Académicos, dreamers, deportistas y minorías opositoras.

Nuestro presidente Peña Nieto, en lo político electoral, está al borde de un incipiente socavón nacional.

 ¿Por qué?

 Por nuestra proverbial violencia, corrupción e impunidad, públicas y privadas y la caída de la confianza en la clase política toda, en cuya cúspide de la pirámide está el mismo ejecutivo federal, con un bajísimo nivel de aceptación.

 Sumémosle los efectos financieros y políticos de los recientes sismos. …

Y de su decisión unipersonal emergerá su candidato a una difícil campaña, con todos los recursos bien habidos y mal habidos, para mantener la conducción del sistema político mexicano y de la política exterior.

Se trata de dos tableros unidos por una cicatriz que no sólo no cierra, sino que, desde Washington, se empeñan en que siga sangrando.

Talento, más que inteligencia de ambos mandatarios, es una razonable esperanza de los ciudadanos de ambas naciones.


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