El valor de educar a los hijos

El valor de educar a los hijos

Diálogo

Por David Figueroa O.


Admirable el valor que, como padres de familia, debemos tener para inculcar en nuestros hijos los principios que nos lleven, a todos, a vivir en una mejor sociedad, con un sentido de justicia, que permita enfrentar la delincuencia y abatir el problema grave de la inseguridad desde la raíz.

Porque así, desde el seno familiar, lograremos recomponer el tejido social que se ha deteriorado llevando a la pérdida de los valores y al incremento de los delitos, al robo, a la falta de respeto a los bienes y a la vida de los demás con un incremento en los homicidios sólo por el simple hecho de matar.

Reflexionemos sobre el hecho, reciente, de un padre de familia que, a pesar del dolor, en un acto ejemplar, digno de nuestra admiración, entregó a su hijo a las autoridades luego de que éste hubiera cometido un robo en un domicilio de la colonia Villas del Sur.

El valor de un padre, que no se detuvo a pensar siquiera sobre lo que consideró correcto, debe servirnos de lección a los demás para detenernos a pensar si estamos educando bien a los hijos en valores como la honestidad y corregir, a tiempo, sin titubear, para evitar conductas peores posteriores.

En otro caso, la triste noticia de la muerte de don Fausto, dueño de una tienda de abarrotes, en la céntrica colonia San Benito, asesinado por delincuentes, al iniciar la semana, nos llenó de consternación.

Los asaltantes lo asesinaron sin compasión, sólo por el hecho de matar, porque el comerciante, tan querido por los vecinos de ese sector, ya les había entregado el dinero. Aun así no hubo piedad por parte de las manos criminales.

Esto nos lleva a analizar hasta dónde ha llegado la descomposición social que el robo por unos pesos termine en homicidio, por esa falta de respeto a la vida humana que acabó con los sueños de un modesto comerciante y las esperanzas de  una familia, que seis años atrás había llegado de Estados Unidos y abrieron ese negocio para vivir.

En una revisión en medios impresos, el número de delitos patrimoniales en Hermosillo aumentó un 48% en 2017 con respecto al 2016, y entre los que tuvieron un incremento están el robo a casa habitación, así como el robo y asalto a comercio, según datos generados por Seguridad Pública Municipal.

Hasta el 31 de diciembre de 2017, la Policía Municipal había atendido mil 393 robos a residencias, 431 más que el año anterior, que registró 962 robos a casa, lo que significa un incremento de un 45%.

El asalto a comercios en el 2017 representó un alza del 41 por ciento, con mil 130 casos, con relación a los 799 registrados en el 2016, según las cifras oficiales, en esta capital.

Al enterarnos de casos como el de don Fausto, asesinado en su tienda, en hechos ocurridos en la calle Yáñez y Tabasco, en la colonia San Benito, es cuando nos detenemos a pensar en esa pérdida de valores y hasta dónde han llegado las consecuencias.

Los valores como principios nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas, de formar mejores familias y de crecer como sociedad.

Los valores son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con las demás personas. Permiten regular nuestra conducta para el bienestar colectivo y lograr, día a día, una convivencia armoniosa. Ayudan a apreciar y elegir entre un comportamiento y otro.

Valores, actitudes y conductas están estrechamente relacionados. Cuando hablamos de actitud nos referimos a la disposición de actuar en cualquier momento, en base a nuestras creencias, sentimientos y valores que nos inculcaron nuestros padres.

Una persona valiosa es alguien que vive de acuerdo con los valores en los que cree. Vale lo que valen sus valores y la manera cómo los vive.

Los valores se refieren a necesidades humanas y representan ideales, sueños y aspiraciones, con una importancia independiente de las circunstancias. Aunque seamos injustos la justicia sigue teniendo valor. Lo mismo ocurre con el bienestar o la felicidad en la que queremos vivir.

Retomemos el caso del papá de Julio César quien entregó a su hijo -de 30 años de edad- a la Policía luego de que fuera descubierto cometiendo el robo de cableado de un minisplit, en un hogar de la cerrada Villa Hidalgo, al Sur de esta ciudad.

Aunque es admirable el valor de ese padre, quien salió a enfrentar el problema, con entereza, al entregar a su hijo que se había refugiado en su hogar, creyendo que así escaparía de la justicia, no debemos esperar llegar a esos niveles.

Como padres debemos educar a los hijos desde la edad inicial, ser firmes siempre que se requiera, pero con dedicación y con amor, para aportar en la construcción y fortalecimiento de los valores.

Tenemos que asumir con plena convicción ese importante papel, como padres, porque será la sociedad quien lo agradezca al formar ciudadanos responsables que aporten lo mejor de sí a su comunidad.

 

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través del correo electrónicodavidfigueroao@me.com; y en redes sociales: Twitter @DavidFigueroaO /Fb David Figueroa O.

Reseña: David Figueroa Ortega es empresario, Ex Cónsul de México en Los Ángeles y San José California; Ex Diputado Federal; Ex Alcalde de Agua Prieta; Ex Dirigente del PAN en Sonora.

 

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