Defendamos una política

Defendamos una política


 

Por Alberto Vizcarra Osuna

 

Después del convivio que realizó el Distrito de Riego del Río Yaqui, al concluir su asamblea anual, algunas personalidades involucradas en el actual proceso electoral se rasgaron las vestiduras, acusando a los directivos del organismo de conducirse con parcialidad con respecto a los ciudadanos y partidos que postulan candidaturas a puestos de elección popular. Sin saberlo, quienes se empeñan en ganar publicidad por la vía rápida y con golpes mediáticos oportunistas, desvían la atención sobre el punto realmente importante de lo que aconteció en ese convivio. La gritería insulsa, no se preocupó por averiguar el contenido de lo que el presiente del Distrito de Riego, Antonio Fornés Gastélum, planteó a los más de 500 asistentes al evento.

 

De entrada, Fornés Gastélum, ubicó el sentido de pertenencia del organismo a la vida social y económica de la región, pues tiene dijo la responsabilidad de administrar y gestionar uno de los principales insumos para el desarrollo y para la vida en todas sus formas: el agua. Hizo un buen resumen de los problemas relacionados con la producción agrícola, y no desaprovechó la oportunidad para reivindicar la defensa de las aguas del Río Yaqui y señalar la inviabilidad hídrica que representa la operación ilegal del Acueducto Independencia. Presentó el contexto de la sequía que afecta a los valles del yaqui y mayo, como una realidad elocuente que nos da la razón a los que hemos sostenido que la solución a este problema es más agua y no el reparto de la que no alcanza.

 

Los datos referidos son preocupantes. Por dos años consecutivos el Distrito de Riego del Río Yaqui, con el propósito de generar ahorros, se ha visto obligado a cancelar los segundos cultivos, con su secuela de afectación social y desempleo. No obstante estas medidas, en este año se está operando con setecientos millones de metros cúbicos menos con respecto al año anterior y el almacenamiento de la presa Álvaro Obregón está al 25 por ciento. Datos que nos encaminan peligrosamente a una situación dramática como la vivida el 2003, cuando las presas del Novillo y la Álvaro Obregón virtualmente se secaron y el Valle del Yaqui se quedó sin sembrar para poderle suministrar agua al consumo humano de la región. Los pronósticos de CONAGUA que apuntan una sequía prolongada abonan a este panorama. La situación del Valle del Mayo es aún peor.

 

Una vez descrito este cuadro, el presidente del Distrito de Riego, sostuvo que esta realidad se debe vivir como un desafío a nuestra inteligencia y voluntad, y no como una fatalidad. Convocó a los productores rurales, a los empresarios, a la tribu yaqui, a la sociedad civil organizada y a todos aquellos que en la presente coyuntura electoral aspiran a puestos de responsabilidad pública, a la unidad para encarar esta realidad con una política decidida de gestión de más agua como la impulsada por la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano con el proyecto de la desaladora Guaymas-Empalme-Hermosillo.

 

Los procesos electorales deben de ser la oportunidad para robustecer la discusión en torno a estos asuntos estratégicos y para educar a la población en torno a la solución de estos problemas estructurales que limitan el crecimiento de la región y del país. Los electores tenemos la libertad de votar, pero también tenemos la responsabilidad de exigir a los candidatos que respalden y se sumen a las políticas y acciones programáticas orientadas a resolver los problemas que calan hondo en el desarrollo económico regional.

 

No debe distraer nuestra atención la gritería oportunista de quienes piensan que el poder se mide por los puestos públicos que se logran y no por la capacidad para resolver los problemas que amenazan el futuro de la región y del país.

 

Ciudad Obregón, Sonora, 13 de abril de 2018

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