Despensa y huelga 2018.

Despensa y huelga 2018.

POR UNA DESPENSA?

LAS HUELGAS EN LA UNIVERSIDAD DE SONORA

Héctor Rodríguez Espinoza

MÉXICO

Atraviesa por uno de los periodos más oscuros de su historia: vecino de un imperio que contra ataca, pueblo dolido por cientos de comunidades deshechas, moralmente desquebrajado, desconfiado, incontables violaciones a los derechos humanos y corrupción e impunidad en la obra pública, telón de fondo que mancha a gran parte de la clase política.

El reto es conocer las mejores propuestas de políticas públicas de los candidatos presidenciales, su planteamiento de programas de gobierno, su diagnóstico y soluciones de los problemas nacionales. Por desgracia, la historia nos enseña que siempre puede ocurrir algo peor.

SONORA

No escapa –toda proporción guardada- a su propia crisis institucional, lógicamente amplificada por el encarnizado ambiente electoral.

HERMOSILLO

Inseguridad pública, vandalismo, transporte colapsado y 1° lugar en baches.

HUELGA

Nunca deberemos a acostumbrarnos a su estallido en nuestra máxima casa de estudios.

Se nos arroja a nuestra conciencia de estudiosos de la historia y evolución de nuestro Derecho constitucional, la consagración de dos sagradas libertades fundamentales y derechos humanos: el derecho a la educación de nuestros jóvenes (art. 3°, más de 30,000 alumnos), para labrar un futuro incierto y difícil una crisis que rebasa dos décadas; y el derecho de sus trabajadores manuales y administrativos (940 sufragantes) a su constante mejoramiento económico, social y cultural y el uso responsable de su extremo recurso de paralizar las tareas de SU institución (arts. 3° y 123°), que no es una empresa productiva de bienes y servicios, sino de un intangible y perenne virtud del saber de sus hijos. ¿Cómo ponderarlos?

VIDAS PARALELAS

Me jacto de haber estudiado y escrito sobre la historia de la educación pública en Sonora (Evocaciones de un Universitario, ed. de autor, 2017) hasta la fundación de nuestra Universidad.

Mi vida corre casi paralela a la de la Universidad de Sonora, pues si bien se colocó la primera piedra del primer edificio para las escuelas Secundaria y Normal el 12 de octubre de 1941, realmente inició sus labores hasta el 15 de octubre de 1942, como testigo de honor el gobernador Anselmo Macías Valenzuela, abriendo sus aulas a los primeros 326 alumnos.

Nacido a fines de 1944, a ella he dedicado -y le sigo dedicando, pero ya de digna retirada- toda mi vida. Tantas vivencias agridulces, pero todas formativas de un carácter pedagógico.

Como alumno observé el último año del culto Rector Ing. Norberto Aguirre Palancares (1953-1956), lo traté después personalmente. También al culto Rector Lic. Luis Encinas Johnson (1956-1961), gobernador, autor de dos libros y excelente conversador. Al humanista Rector Dr. Moisés Canale Rodríguez (1961-1967), víctima de inmerecida e impune infamia. (¿Cómo olvidar el apoyo de Encinas y Canale a la hoy descuidada Banda de Música y a su injustamente ignorado Mayor Isauro Sánchez Pérez?). Al culto jurista y prolífico autor, Rector Lic. Roberto Reynoso Dávila (1967-1968), prologuista de mis Diálogos Didácticos de Introducción al Derecho y mi amigo. Al Ortopedista y filántropo Rector Dr. Federico Sotelo Ortiz (1968-1973), me designó Director de la Escuela de Derecho, pero con quien jamás crucé palabra, por el repentino estallido de la crisis de 1973. Al respetable litigante, profesor de Derecho Civil y Rector Lic. Alfonso Castellanos Idiáquez (1973-1982). Al sencillo Ing. y Rector Manuel Rivera Zamudio (1982-1987). Al Rector Ing. Manuel Balcázar Meza (1987-1989). Al honesto Matemático Rector Dr. Marco Antonio Valencia Arvizu (1989-1993). A mi ex alumno  y Rector Mtro. Jorge Luis Ibarra Mendívil (1993-2001). Al Rector Dr. Pedro Ortega (2001-2009). Al Rector Dr. Heriberto Grijalva Monteverde (2009-2017) y al actual y esperanzador Rector Dr. Enrique Fernando Velázquez Contreras.       

Como primer director de la Escuela de Derecho egresado de la  misma (1973-1977), me tocó vivir la transición entre la Asociación de trabajadores manuales y administrativos que encabezó el modesto plomero Teclo Moreno y la fundación del STEUS, asesorados por el Lic. Lorenzo Ramos Félix. También la fundación del vigoroso y democrático STAUS. 

CUARENTA AÑOS DESPUÉS

No es fácil para la administración central tener en su agenda, como espada de Damocles, la administración del pasivo laboral acumulado de décadas, en sendos contratos colectivos con STAUS y con STEUS (igual de imprescindibles), de revisión contractual anual y de revisión salarial sucesivas. Es plausible la oficina para su cotidiana negociación y la presencia del Secretario de Trabajo del gobierno del Estado en la instalación de las tempranas mesas de negociación. Su labor fructificó en las negociaciones con el maduro y sensato STAUS (no sin históricas, ideológicas y generacionales crisis internas).

Su entendimiento aparenta ser fácil, cuando hay voluntad política y transparencia de ambas partes y el inteligente arte de la conciliación de la Secretaria del Trabajo, en búsqueda de la cantada paz laboral.

Quienes no conocen el pasado están condenados a repetirlo, advirtió el filósofo estadounidense nacido en España, George Santayana.

Vale citar la "trampa de Tucídides". La tensión estructural letal que se produce cuando una fuerza nueva reta a otra establecida, que crea las condiciones para que estalle un conflicto. El primero en describirla fue el padre de la "historiografía científica" y de la escuela del realismo político, el ateniense Tucídedes en su narración de la Guerra del Peloponeso (siglo V a.C.).

En el presente caso se trataría de una cuestión de pesos y centavos para dos prestaciones: la Despensa, homologable a los empleados de confianza y su Fondo de ahorro, con un rezago –argumenta el STEUS- de 10 años.

Para Aaron Grageda Bustamante, Doctor en Historia y miembro del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción en Sonora, “la UNISON debe modernizar sus procedimientos internos de negociación para evitar problemas recurrentes de paralización. A nadie conviene la huelga, pero se sigue negociando bajo un esquema fallido, ¿por qué no cambiar?” (In extenso en Nexos.)

Recordemos el Principio General del Derecho: "La causa de la causa, es la causa del mal causado."

La justicia laboral, la administración -considerando la causa de la causa de las  inconformidades sindicales-, tienen que seguir reglas claras que permitan controles y garanticen sus funciones normales. Tomar medidas de emergencia casi nunca llega a solucionar los problemas.

AVENTURADA SUGERENCIA

No soy quién para aventurar, siquiera, una sugerencia.

Pero en todas las pláticas de conciliación, especialmente en las horas finales, cuyas propuestas oportunas orientan la votación de las asambleas generales sobre aceptarlas o no y estallar la huelga, considerando que no se trata sólo de un problema de POLÍTICA POLÍTICA, sino de POLÍTICA FINANCIERA, ¿no deberían estar presentes, además, el presidente del Congreso del Estado, quien aprueba el presupuesto anual para la Universidad (que ya debiera ser multianual) y el Secretario de Hacienda, quien lo ejerce y, previa consulta con el ejecutivo, posee y dispone de la chequera? Así se deberá desterrar, para siempre, esa palabra –huelga-, veneno para nuestra educación y cultura públicas e imagen institucional. No les demos armas a las Universidades privadas, que “se lamen los bigotes” de regocijo, algunas francamente fraudes “marca patito”. Ya no más -¡NO MÁS!- al calificativo de "la Uni huelgas." 

De nada sirve que luzcan con letras de oro, en el frontispicio del Congreso, “Universidad de Sonora”, verdadero parte aguas del crecimiento y desarrollo del Estado, si en la aprobación anual  de su presupuesto le “pichicatean” los necesarios y suficientes para su  misión de impartir docencia, investigación y difusión de la ciencia y la cultura de calidad y de alcance internacional.

Cuatro días después, el viernes 20 hizo un llamado nuestra ex alumna y gobernadora Lic. Claudia Pavlovich a una solución. Subrayó la importancia de privilegiar a los estudiantes y las familias que hacen el esfuerzo de que sus hijos estudien una licenciatura. De las negociaciones dijo que esperaba que fueran en buenos términos para que el paro terminase lo más pronto.

Finalmente fue aceptada la última propuesta del rector Dr. Enrique Fernando Velásquez. Éste –nobleza obliga- agradeció “a la gobernadora Claudia Pavlovich, a los secretarios de gobierno y del Trabajo su valioso apoyo para reanudar las actividades laborales y académicas en nuestra Universidad de Sonora”.

Radicalizar posturas, polarizar aún más a la sociedad y confundir una huelga con una eliminación, más de una vez le ha dejado enormes costos a la Universidad.

Cabría esperar que la relativamente nueva administración, la Secretaria General Administrativa, la oficina del Abogado General y la clave de Comunicación Social, dentro de los estrechísimos márgenes que le permite la proverbial astringencia presupuestal pública (topes salariales) y el legítimo acoso bi sindical, encuentren los cauces para avanzar en los nuevos desafíos, sin perder el ideario que ha dado fundamento a la más representativa Universidad del noroeste del país y que, a 76 años de su fundación siga siendo, en muchos sentidos, un vivero educativo, cultural y profesional y referente nacional de humanismo y de dignidad.

A pesar de todo, por encima de las heridas y cicatrices que van quedando en cada diferendo administración-sindicatos, que deben cerrar para siempre, nuestra Universidad es una institución autónoma y pública ejemplarmente noble. Demos cabida a la resiliencia fortalecedora.

No tenemos derecho de matar a la gallina de los huevos de oro.


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