El arte de la vivienda

El arte de la vivienda


 

La gobernadora Claudia Pavlovich, la alcaldesa de Hermosillo Angelina Muñoz, y la titular de la Comisión de Vivienda del Estado de Sonora, Elly Sallard, vivieron un momento de trascendencia.

 

La entrega de 21 viviendas dentro del programa social EnCausa, la construcción en proceso de 56 viviendas más en la comisaría Miguel Alemán y el ejido La Victoria, y 462 miembros de 77 familias beneficiados son un tema del que no se puede ni debe dejar de hablar.

 

Yuridia Jesús Hernández Huaraqui, una de las madres beneficiadas dentro de la primera generación del programa en mención, acertó cuando dijo que habían recibido más que una vivienda. Y es que para ella y su esposo representó el entender que las oportunidades de superación son reales y alcanzables.

 

Y es aquí donde la trascendencia del momento del que se habla líneas arriba se destaca.

 

No fue para ellas, las tres mujeres que encabezaron el evento, el momento de proyectarse como gobernadora, alcaldesa y funcionaria, sino el de formar parte de lo que las tres, en oportunidades anteriores, siempre han defendido: la calidad de vida de las familias sonorenses.

 

Cuando se escuchó a la joven madre beneficiada decir lo que para ella representaba recibir esa vivienda, se entendieron las bondades de este tipo de programas. Y la gobernadora lo documentó muy bien en su pensamiento. Para ella queda claro que su trabajo como mandataria estatal va en ese sentido, buscar beneficios para las familias, apoyar a las mujeres trabajadoras, entender el esfuerzo de los hombres que, sin importar la adversidad, luchan por sacar a los suyos adelante, y apoyar a esos hijos que, ajenos a las condiciones de la vida, solo piensan en estudiar y superarse.

 

La alcaldesa fue clara también, cuando de frente a las 21 familias que recibieron su nueva casa, les pudo decir que se les está cumpliendo con los apoyos necesarios para salir adelante. Elly Sallard, la titular de Coves presumió gratamente las condiciones de los 42.5 metros cuadrados de construcción, con muros de block con enjarre por dentro y por fuera, techo de vigueta y casetón, 2 recámaras, sala-comedor-cocina y baño; equipadas con cancelería de aluminio, puertas, tinaco e instalaciones eléctricas. No fue solo un apoyo de esos que luego se olvidan o se destruyen, las familias recibieron un patrimonio en el que los jóvenes padres ahora, seguramente recibirán de visita a nietos y bisnietos en el futuro.

 

Esa es, de nueva cuenta, la trascendencia del evento. Por eso el arte de la vivienda es un programa que la gobernadora Claudia Pavlovich ha apoyado con todo su esfuerzo, y del que se ha mantenido siempre atenta. Si se construyese un solo edificio con todas las viviendas y los cuartos rosas que se han entregado por todo Sonora, en estos casi tres años de administración claudillera, la construcción superaría a cualquiera otra construida por administraciones pasadas.

 

Por eso la obra insignia de este gobierno estatal es otorgar una mejor calidad de vida al sonorense.

 

En la colonia Real de Minas el propósito se alcanzo ya en 21 familias, y por lo que se vio, la intención seguirá adelante, porque al final del evento, la gobernadora Claudia fue abordada por varias madres de familia, con hojas de cuaderno tímidamente dobladas ente sus dedos: “yo también ocupo un apoyo, mi casa se gotea”, “mi casa también es de cartón, si usted me ayuda le estaré siempre agradecida”, “muchas gracias por el apoyo a mis vecinas, ojala a mi me pueda ayudar también”, fueron algunas de las varias frases que quedamente compartieron con la gobernadora. Ella no solo las escucho, sino que ahí mismo les pidió detalles de la situación y, girando instrucciones a diestra y siniestra, ofreció encargarse de las peticiones.

 

Esto último muestra la confianza que hay en los programas que el gobierno de los tres niveles está ofreciendo a las familias en Sonora. Esto muestra que las mujeres se sienten apoyadas, y que no están solas. ¿Imaginaron esas madres que ese día serían atendidas por la gobernadora? Usted podrá decir que no, pero la verdad es que ellas sabían que si, por eso se dieron el tiempo de redactar a mano sus cartas, por eso se apersonaron en el lugar de las entregas de las viviendas, por eso esperaron pacientemente hasta el final. Saben que tiene un gobierno cercano a ellas, que las escucha y atiende, y en eso se confiaron.

 

Por eso la vivienda en Sonora es todo un arte, el arte de servir.

 

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