El tuit de Lilly


 

El error tuitero del año lo protagonizó el periodista Ricardo Alemán, quien considerando sin riesgo la intención, replica el mensaje de un tercero, que hacía alusión a homicidios famosos, aderezándolo con la frase “Ahí les hablan”. De inmediato, los seguidores de Andrés Manuel López Obrador consideraron el acto como un llamado al magnicidio, y fue tal la presión social, que el periodista en mención fue despedido por Televisa y Canal 11, cancelando sus participaciones.

 

Error del periodista, sí. Pero error garrafal no enmendarlo. Tumbar el tuit, ofrecer una explicación y una disculpa hubiese detenido el linchamiento operado en redes sociales en su contra. La soberbia le ganó y los resultados son ahora irreparables para él.

 

Pero aún más lamentable e inexplicable la reacción de la periodista y candidata de Morena al Senado, Lilly Téllez, quien por motivos que solo ella entiende, arremetió en la misma red social contra quien escribe, y un compañero periodista más.

 

Son importar sus razones, exhibe en su muro un par de publicaciones en la que compara a un servidor y a otro columnista más, con el propio Ricardo Alemán, instando a los usuarios de la red a desestimar el valor del trabajo periodístico de cada uno.

 

Esa intención no tiene la menor importancia, puesto que la credibilidad de un columnista no depende de las recomendaciones a lectura o no de una persona. Todos los días las columnas que se escriben son alabadas o descalificadas.

 

El tema de fondo es otro, y tiene que ver con la interpretación que sus seguidores, los de Lilly Téllez, le den a su sugestiva recomendación. La polarización de los seguidores de Andrés Manuel, y localmente de los candidatos de Morena, los está llevando a suponer que todo les es permitido. Desde la amenaza electrónica, hasta el reclamo en persona. Desde la censura a la distancia, hasta la intimidación y provocación nariz a nariz. En Sonora, el coordinador de campaña de Morena ha mostrado, en anteriores ocasiones, una intensiva animadversión hacia los periodistas y medios de comunicación.

 

En una reciente ocasión, Alfonso Durazo Montaño comprometió que, aún no estando de acuerdo con las apreciaciones de quienes escriben bajo el resguardo de la libertad de expresión, en Morena jamás se atentaría contra la integridad física de ningún representante de los medios de comunicación. Pero parece que Lilly Téllez piensa diferente, al no medir el alcance de sus señalamientos. Como periodista, ella ha sido víctima de la criminalización que se ejerce contra quienes expresan sus opiniones. También, a través de sus video columnas, ha ejercido el derecho a la libre prensa, con comentarios críticos, duros y ácidos contra quienes ella ha considerado necesario, Extraña que sea ella quien, en el amparo de la política que un día crítico, arremeta ahora contra el derecho que indistintamente ejerce cuando se viste de periodista. Hasta ahí el tema, no sin antes responsabilizarla públicamente de cualquier agresión en contra de quien escribe, su familia o sus bienes. Quien escribe, seguirá escribiendo sin amedrentarse, haciendo patente el derecho a replica de quien se sienta ofendido.

 

Por otro lado, y con tema más amable, la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano reafirmó el proyecto de la Megarregion, que viene impulsando fuertemente en esta segunda mitad de su primer trienio de gobierno estatal.

 

La mandataria participó, como coanfitriona, en la Segunda Cumbre de Gobernadores y Premier de Estados Unidos, Canadá y México, en el fronterizo estado de Arizona, con la anfitriona de su homologo Doug Ducey.

 

Así, como iguales, los dos gobernadores lograron establecer que la Megarregion es el mejor proyecto para construir acuerdos en beneficio de ambas comunidades, porque el intercambio económico entre los tres países ha sido ascendente con el paso de los años, y por eso, establecer los mecanismos necesarios para seguir creciendo es primordial.

 

Las prácticas políticas de los tres países, particularmente el de Estados Unidos y México en temas migratorios y de seguridad, no ha menguado la intención de Claudia Pavlovich y Doug Ducey, quienes siguen insistiendo en establecer las virtudes de la Megarregion por separado, en beneficio de los sonorenses y los arizonenses. Bien.

 

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