La importancia del derecho civil. 

LA IMPORTANCIA DEL DERECHO CIVIL. DE JULIEN BONNECASE  A RAFAEL ROJINA VILLEGAS

Héctor Rodríguez Espinoza

EVOCACIONES

Cuando, en la década de los 50s en adelante, un ilusionado bachiller se inscribía en una Escuela de Derecho de corte napoleónico, decimonónico, en todo el país, era en plan anual. Clases terciadas, de septiembre a mayo y extenuantes exámenes finales, orales individuales, en junio y julio.

La lista de materias incluía Sociología, Teoría Económica I., Derecho Romano I, Introducción al Estudio del Derecho y Derecho Civil I.

Para cada una de esas disciplinas había un libro de texto: Luis Recasens Siches, Adam Smith, Eugene Petit, Eduardo García Máynez y Rafael Rojina Villegas, respectivamente. Todas unas señoras figuras del firmamento cultural jurídico.

En nuestra Alma Mater, incipiente y provinciana, los catedráticos de cada una de las materias y que nos hacían devorar, con fruición y disfrutar el olor a tinta de las cuidadas ediciones de Ed. Porrúa, libros de pasta dura, era una pléyade de honrados profesores y maestros. Una irrepetible generación con mística ya extinta: Abraham F. Aguayo, Cipriano Gómez Lara, Manuel V. Azuela, Carlos Arellano García y Alfonso Castellanos Idíaquez.

Por los pasillos se corría la voz: “100, para Dios; 90, para el autor del libro; 80, para el maestro y 70 para abajo, para el alumno.” Y sí, créanme, en más de un caso era una torturante realidad. Pero en nuestro beneficio.    

ESCISIÓN INICIAL DEL DERECHO

La sostiene la vieja teoría romana, positivista y monista, del interés en juego y lo divide en dos grandes ramas, el Derecho Público (D. Constitucional, D. Administrativo, D. Penal, D. Procesal y Derecho Internacional) y Derecho Privado (D. Civil y D. Mercantil).

El Jurista Vienés Hans Kelsen y su Escuela Pura del Derecho, se oponen a ella.

Por ello unos juristas se consideran Publicistas (es mi caso) y otros Privatistas. 

Pero, para no aburrir a mis lectores, hoy quiero referirme y recordar al autor de Derecho Civil Mexicano, el querido maestro don Rafael Rojina Villegas, a ciento diez años de su nacimiento.

Nació en Orizaba, Veracruz, en 1908. Estudió la primaria en su ciudad natal, la secundaria y la preparatoria en la Escuela Nacional Preparatoria en la ciudad de México.

Obtuvo el título de licenciado en derecho el 7 de julio de 1903 con mención honorífica por la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la UNAM y el grado de doctor en derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM, en 1951.

Dentro de su actividad docente fue profesor de Derecho Civil e Introducción al Estudio del Derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la UNAM, de 1934 a 1964, y de Derecho Privado en la Escuela de Posgrado de la Facultad de Derecho de la UNAM, de 1954 a 1964.

En su actividad profesional destaca su labor dentro del Poder Judicial de la Federación, en donde fungió como secretario de Estudio y Cuenta de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación, de 1945 a 1951. Asimismo fue magistrado de Circuito de 1951 a 1958. En 1962 vuelve a la Suprema Corte, pero esta vez para ocupar el cargo de Ministro, que desempeñaría hasta el año de su muerte en 1976.

Rafael Rojina Villegas fue autor de varias obras jurídicas, entre las que destacan: Los ámbitos del Contrato como norma jurídica (1957); Derecho Civil Mexicano, obra en trece tomos; Compendio de Derecho Civil (tomos I, II y III),  Derecho de familia e Introducción y Teoría Fundamental del Derecho y del Estado.

¿Quién no se "macheteó", en las escuelas de Derecho SERIAS Y EXIGENTES, no las “marca patito” que proliferan a lo largo y ancho del país, los tomos originales y el compendio de D. Civil mexicano?

Su fuente, la majestuosa obra del jurista francés Julien Bonnecase (Mayo 6, 1878 en Bilhères, Francia-Diciembre 30, 1950, en Perthes, Francia).

¿Quién es Bonnecase, que tanto cita Rojina Villegas?, nos preguntábamos. ¿Qué concepción filosófica, doctrinal y legislativa francesa y su sucedánea en México se nos enseñaba?, me preguntan hoy mis alumnos.

JULIEN BONNECASE

Fue el último de seis hermanos. Hijos del Geómetra Joseph Bonnecase y Jeanne-Marie Peyrègne. Se graduó en Letras en 1897 y en Derecho en 1901 en la Universidad de Bordeaux. Completó su doctorado en Derecho en 1905. Empezó a impartir Derecho Civil en 1908 en la Escuela de Derecho de Grenoble. Entre 1910 y 1919, fue adjunto de varias materias y catedráticos: Derecho Civil, Derecho Penal, Derecho Comercial Comparado y Derecho Marítimo, hasta su retiro en 1941.

En 1925 publicó Tratado Elemental de Derecho Civil, considerado un clásico de Derecho, presentando los conceptos básicos y la expansión de su visión hasta entonces: tópicos sobre la personalidad natural y física, nombre, domicilio y diferente temática.

Bonnecase más tarde apunto que la "social life is not conceived without law, which is a condition of its existence, because social life demands order, and law, by definition, represents order" (Introduction to the Study of Law, 1941).

En "La Notion de Droit en France au Dix-Neuvième Siècle" (The Notion of Right in France in the 19th Century), en 1919 mostró, en una síntesis crítica, cómo la noción de Derecho ha sido concebida en el siglo XIX, cuatro capítulos, el origen de la noción del Derecho, su contenido y función y la corriente (en esa época) de la Filosofía del Derecho francés y sus concepciones en el futuro.

ESCUELA DE DERECHO UNISON

Volviendo a las cátedras de Derecho Civil –los cuatro cursos)- incluían agotar, artículo por artículo, el respectivo Código Civil del Estado. El tercer Tomo era sobre Obligaciones.

En el caso de mi generación, repito, recibimos las enseñanzas del Lic. Alfonso Castellanos Idiáquez y César Tapia Quijada. El primero, respetable litigante y posteriormente rector de la Universidad, en la difícil coyuntura política de la caída de su ex alumno y gobernador del Estado, Lic. Carlos Armando Biebrich y la designación senatorial del Senador Alejandro Carillo Marcor …Ésta es otra historia, aún no escrita del todo.

¿Cualquiera tiempo pasado fue mejor?

REDES SOCIALES

De mi cuenta de Facebook, recibí y comparto:

Lic. Juan Cano: Toda una institución.

Lic. José Manuel Ávila Valenzuela, exitoso litigante: Aun en la praxis, sigue siendo obra de consulta.

Lic. Cecilia Guadalupe Domínguez Cárdenas: Sí, buenos libros del Maestro.

Lic. Miguel Sesma Fontes: Héctor, me da gusto saludarte. En verdad un mundo de sabiduría. Me tocó leer su obra el tratado de Derecho Civil en trece tomos. Aprendimos los cimientos, sobre todo para entender el acto jurídico y todo el andamiaje jurídico que se desarrolla a partir de aquel. Gracias por recordar a tan insigne jurista.

Lic. Juan Guillermo Wahnnatah Cotta: Maestro de Maestros, indiscutido.

ANECDOTARIO

Pero nuestra Ciencia del Derecho no tiene qué ser siempre fría y hasta solemne.

La figura de Don Rafael no escapa, con todo respeto como dice el clásico, al anecdotario y a la “carrilla” (o bullyng ahora) de la raza noble, pero amarga, de las escuelas de Derecho de aquella época.

Se dice que una vez le dijo un alumno a otro: “Fíjate que yo nunca he llevado Civil con esa señora (Rojina)”.

También que, siendo el ilustre maestro, un investigador y docente muy prolífico, cuando se casó y de regreso de su luna de miel, una de las primeras noches su esposa le dijo: “Rafael, tus obligaciones mi amor” (conyugales); y el traductor de Bonnecase le dijo: “¡Ah sí!” y, presuroso, se levantó, se puso su bata y se fue a su biblioteca, a continuar escribiendo ¡su Tomo III de Obligaciones!    

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