Denuncian en Contraloría nepotismo de Horacio Huerta Cevallos


 

Los actos de nepotismo que tanto se han denunciado en las entrantes Administraciones Municipales de Sonora, no son exclusivas de la nueva izquierda o de un nivel de gobierno en específico.

Familiares directos e indirectos de funcionarios claves en los Ayuntamientos de Guaymas, Empalme y San Luis Río Colorado, han sido denunciados por una sociedad sonorense cansada de ver por muchos años este tipo de excesos. Principalmente durante la Administración Estatal pasada que encabezó el ex gobernador Guillermo Padrés Elías, quien aún se encuentra recluido en un centro penitenciario de la Ciudad de México.

Administraciones Municipales vigentes como las tres descritas en el párrafo anterior, son el ejemplo claro de lo que no se debe hacer al llegar al poder. Sobre todo en Guaymas, de donde han llegado rumores que hasta la servidumbre de la alcaldesa Sara Valle -y de sus principales funcionarios y familiares- pudieran estar en la nómina del Ayuntamiento y que debieron recibir su primera quincena durante el pasado fin de semana.

De acuerdo a los informes vertidos en los últimos días, la Fiscalía Anticorrupción de Sonora (FAS) que dirige Odracir Espinoza Valdez, tiene una gran cantidad de carpetas de investigación de muchos ex funcionarios que sirvieron en trienios municipales de todo Sonora.

Y no se diga de la pasada Administración Estatal.

Pero llama la atención que de todos esos expedientes que tiene la FAS, hay por lo menos 70 que pertenecen a funcionarios del presente sexenio y que pudieran estar siendo ser revisados, también, por la Contraloría Estatal que dirige Miguel Angel Murillo Aispuro.

Uno de esos expedientes y cuya denuncia tenemos a la mano, es la que se presentó en contra del director general de la Universidad Estatal de Sonora (UES), Horacio Huerta Cevallos, quien al viejo estilo de la política mexicana, ha ejercido y permitido el nepotismo en todas sus expresiones.

Todo esto pese a que -a su llegada al puesto-, utilizó el lema de honestidad, al grado de despedir con la fuerza pública a su antecesor, Samuel Espinoza Guillén, a quien criticó de corrupto pero que hasta el momento no hay ningún pronunciamiento por parte de alguna autoridad.

En un oficio dirigido a la Contraloría Estatal el pasado 11 de septiembre, trabajadores de la UES que pidieron el anonimato por temor a represalias, dan cuenta de los actos de nepotismo y corrupción que se han dejado ver durante los últimos tres años.

Personal que debería de cumplir con sus horarios de trabajo, solamente se presentan a checar tarjetas durante las horas de entrada y salida de sus respectivos y supuestos turnos.

Esto con el fin de no ser detectados y observados por los órganos de control internos o externos; pese a que esto es un secreto a voces que corre por los pasillos de la Unidad Hermosillo que se localiza por la colonia Bugambilias.

De igual forma circulan los comentarios en la Dirección General que se ubica en la calle Rosales, a un costado de la Fiscalía General de Justicia en Sonora y donde tiene sus oficinas Huerta Cevallos.

Leticia Domínguez Gutiérrez, es señalada como una de las “aviadoras” que solamente -y para justificar su depósito bancario quincenal- checa tarjeta en el reloj electrónico que se ubica en el Centro de Usos Múltiples (CUM) de la Unidad Hermosillo de la UES; pero que nunca cumple con su trabajo que supuestamente tiene como Auxiliar Administrativo.

Ella es esposa de Carlos Calderón Saldaña, director de Planeación de la UES, con lo cual se pudiera decir que le hace honor a su puesto.

Mediante la denuncia que se hizo llegar al contralor estatal, Miguel Angel Murillo Aispuro, se señala que Leticia Domínguez Gutiérrez tiene su trabajo normal en la Delegación Estatal de la Sagarpa Federal.

Pero hay algo más extraordinario:

A más de tres años de que Huerta Cevallos dejó de ser Delegado de Sagarpa, algunos burócratas federales afirman que todavía tiene el “power” en esas oficinas, ya que Leticia Domínguez goza de muchas consideraciones al ausentarse constante e injustificadamente de sus labores, incapacitarse seguido, etcétera.

Los empleados de la UES también hacen señalamientos en contra de Ignacio Amaya Avilés, encargado de despacho de la Unidad Académica de Hermosillo, quien ha permitido que Joaquín Coronado Dojaquez ejerza como Secretario Administrativo sin contar con un título profesional relacionado con el cargo.

En el señalamiento agregan que Coronado Dojaquez es también un estudiante más de la UES, recibiendo clases en su horario de trabajo y con muchas complacencias por parte de los maestros que incluso se sienten presionados por la posición laboral de su “distinguido” alumno.

Peor todavía:

Horacio Huerta Cevallos y Carlos Calderón Saldaña han permitido que Joaquín Coronado Dojaquez (el funcionario sin título académico) también tenga trabajando en la institución a su esposa Dennis Patricia Muñoz, a su hermana Aracely Coronado Dojaquez, a una cuñada, a un tío y a una tía que se trajo a su esposo al que le apodan el “Chico Malo”.

Otro de los cuestionamientos que se presentan en el documento enviado a la Contraloría Estatal, son las asignaturas que habían ganado un grupo de maestros de nuevo ingreso; pero que a final de cuentas la Dirección General a cargo de Huerta Cevallos las declaró desiertas.

Se incluye también el cobro a los estudiantes de nuevo ingreso para la inscripción de la materia de inglés, con un costo de 350 pesos cada uno.

Lamentablemente para los alumnos de la UES, la Dirección General les informó que dichos cursos iniciarán a partir de la mitad del semestre; sin que les haya sido reembolsada la diferencia que pagaron.

Total que si la Contraloría Estatal no supervisa a conciencia lo que está sucediendo en la UES, téngalo por seguro que irá haciendo más desorden; ya que ese tipo de relaciones familiares-laborales provoca que se asignen altos sueldos, horas extras no laboradas, bonificaciones y una gran cantidad de irregularidades que deberían ser detectadas por los órganos de control.

Y todo eso, amigos, ¿sabe con qué?

Con cargo al erario público.

Para que finalmente lo pague el pueblo.

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El escándalo que se viralizó ayer en redes sociales el pasado fin de semana, fue el que protagonizaron unos boxeadores egresados de “La Ola Roja” que golpearon a dos guardias de seguridad en la entrada de Castelo Residencial.

(paréntesis para admitir que de tan grande que es Hermosillo, yo ni siquiera sé dónde se encuentra ese fraccionamiento)

Rogelio “Porky” Medina, un joven boxeador que prometía mucho y que hasta este domingo era uno de los entrenadores de alto rendimiento, fue quien junto con Juan Carlos Arvizu, Jorge Reyes padre e hijo golpearon a los encargados de supervisar las entradas y salidas en dicho lugar.

Luego de que los guardias fueran atendidos por las lesiones recibidas, y al abordar este tema el director de la Comisión del Deporte del Estado de Sonora (COdeson), Genaro Enríquez Rascón, decidió dar de baja al “Porky” de sus labores como entrenador.

Jorge Reyes hijo había sido campeón estatal de boxeo en su categoría y llegó a competir hasta las Olimpiadas Regionales.

Sin duda alguna, este ha sido uno de los episodios más lamentables que ha tenido el deporte sonorense; pues se supone que esta es una actividad sana en la que, para empezar, no se debe de relacionar con drogas o alcohol, y mucho menos andar promoviendo la violencia.

Que yo recuerde, el “Porky” Medina siempre ha sido visto como uno joven noble y muy dedicado al estudio, al ser egresado de Licenciatura en Entrenamiento Deportivo de la Universidad Estatal de Sonora (UES) que en sus tiempos de estudiante era Centro de Estudios Superiores del Estado de Sonora (Cesues) y que fue fundada durante la Administración Estatal de Armando López Nogales.

En su trayectoria como pugilista, el originario de San Luis Río Colorado fue representante de “La Ola Roja” hasta que su edad se lo permitió; ingresando posteriormente al profesionalismo, al grado de llegar a disputar el título mundial de la categoría Supermediano de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en Washington, Estados Unidos, frente al inglés James DeGale, en abril del 2016.

Qué tan noble ha sido el “Porky”, que hasta accedió a boxear con el anterior director de Codeson, Vicente Sagretano, cuando éste último disque quería promover el deporte exhibiéndose él mismo, pero que en realidad buscaba la candidatura para ser Diputado Local por el Partido Acción Nacional (PAN).

Les comento que este domingo al recibir una buena cantidad de llamadas y mensajes sobre este hecho sucedido en Castelo Residencial, me decían que “¡mejor hubiera madreado al Sagrestano!”

Como diría Cristóbal Vargas:

¡Ah, raza!

Esperemos que más adelante y luego que salga de los problemas legales que seguramente está enfrentando -y también de una profunda reflexión-, el joven “Porky” Medina componga el camino y tenga las oportunidades por las que tanto ha luchado.

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Pero mire usted.

El deporte siempre tiene más cosas buenas, que malas.

Lo digo porque el pasado sábado y al convivir en un juego de softbol con los compañeros del equipo Periodistas en la Liga de Softbol del STAUS de la Universidad de Sonora, pudimos ver en plena acción y lanzando en el centro del diamante al doctor José Luis Martínez Durán por parte del equipo Deportes del Alma Mater.

El popular “Carnitas” viene saliendo de una segunda operación en el corazón y tal parece que quedó mejor que cuando estaba joven.

Muchas felicidades a este gran ser humano que presta sus servicios profesionales en la Dirección General de Isssteson, al lado de Pedro Angel Contreras.

Seguimos en la semana.

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