La filosofía y la Universidad de Sonora


Héctor Rodríguez Espinoza

¿PARA QUÉ? UNA EFÍMERA BENDICIÓN

- ¿Para qué nos ha servido la filosofía, maestro?- me pregunta curiosa y ¿retadora? una alumna.

- Mira -le contesto-. ¿Sabes que sin la fortuita presencia e influencia del filósofo José Vasconcelos en Hermosillo, como suegro del Lic. Herminio Ahumada, nuestra tardía casa de estudios se hubiera fundado después, quizá mucho después, de finales de los años 30s del siglo pasado?

- ¿Cómo así? -me indaga la discípula.- En su libro Evocaciones de un Universitario usted consigna que un extraño episodio lo motivó para regresarse ¿disgustado, decepcionado? de Hermosillo, ¿pues que le hicieron?

- Sí, me falta indagar más y mejor sobre ese malhadado incidente. Lo que sí te puedo decir es que, si su corta estadía en este pueblo inculto fue una bendición efímera y  de coyuntura, su regreso fue una maldición, por el aborto de uno que hubiera sido el nacimiento de una filosofía regional, no sólo de Sonora, sino del noroeste mismo. 

JOSÉ VASCONCELOS

- ¿Y quién fue José Vasconcelos?-, pregunta, sin el menor recato de pena.

- Nos llevaría un seminario justipreciar su vida y obra. José Vasconcelos, abogado, escritor y filósofo, nació en Oaxaca, Oax., el 27 o el 28 de febrero de 1881 o de 1882. Fueron sus padres Ignacio Vasconcelos y Carmen Calderón. Sus estudios primarios fueron accidentados, su familia tuvo que trasladarse de un lugar a otro del país por desempeñar el padre un cargo aduanal; pasó su temprana niñez -de la que escribió sus “primeros recuerdos” y páginas en Ulises Criollo- en la aduana de Sásabe, Sonora, e hizo los estudios primarios en Estados Unidos y Campeche, Camp. En 1897 se instaló en la ciudad de México, donde cursó la Escuelas Nacionales Preparatoria y de Jurisprudencia donde, con la Tesis Teoría Dinámica del Derecho, obtuvo el título de abogado, en 1905.

-Cómo fue su paso del derechos a la filosofía?

- Bueno, antes de su graduación se consagró a la filosofía y a la literatura y no tardó en ganarse un prestigio en los círculos literarios. De entonces datan los esbozos de lo que constituirá la parte entrañable de su obra: raza, historia, cultura, destino… una “Teoría General de América”.

- ¿Una primera contribución digna de su juventud?

- El 28 de octubre de 1908 fundó, con jóvenes intelectuales, el Ateneo de la Juventud, centro de renovación política, artística y filosófica y una de las instituciones de más relieve en la historia cultural de México. Llenaron una época del pensamiento y creación americana: el filósofo Antonio Caso; los escritores Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Julio Torri, Martín Luis Guzmán y Carlos González Peña; el pintor Diego Rivera; el jurista Isidro Fabela, etc. En 1910 el Ateneo organizó un ciclo de conferencias, en el cual Vasconcelos presenta su célebre trabajo: Don Gabino Barreda y las ideas contemporáneas, donde expuso, con altura y valentía, su incompatibilidad con el sistema ideológico de la época.

- ¿Participó en algún momento de la revolución?

- ¡Claro! Al estallar la revolución maderista, afiliado a la causa antirreeleccionista y de progreso democrático del País -por lo que había sufrido meses de destierro en EU-, participó en la lucha política. Triunfante el movimiento y ocupando ya Madero la Presidencia, no aceptó Vasconcelos cargo público alguno. Traicionada la causa de Madero al apoderarse Victoriano Huerta del Gobierno, sufrió persecuciones y, en 1913, se desterró en EU.

- ¿Regresó al país?

- A la caída de Victoriano Huerta volvió a México, al servicio de la Revolución. En 1914, siendo Presidente el General Eulalio Gutiérrez, ocupó Vasconcelos, por primera vez, el Ministerio de Educación Pública. Bajo el Gobierno de Venustiano Carranza volvió a sufrir el destierro y, una vez más, viajó por EU y algunos países hispanoamericanos, deteniéndose un año en Lima, donde dictó una de sus más brillantes conferencias, El Movimiento Intelectual Contemporáneo de México. En 1919 Don Adolfo de la Huerta le nombró Rector de la Universidad Nacional de México. Era ya Vasconcelos una de las más vigorosas y admiradas personalidades de América. En 1921 logró que el Gobierno restableciera el Ministerio de Educación Pública y Obregón le nombró Ministro. Su obra en la Universidad Nacional y en el Ministerio merece, sin hipérbole, el dictado de planes y programas, fundó Centros Educativos de gran importancia, creó la Escuela Rural, dirigió El Maestro y editó colecciones de libros de cultura general y literaria. Aún no ha sido superada, en América, la colección de grandes Obras Universales de la Literatura que publicó en traducciones excelentes. Vasconcelos resumió su labor ministerial, en De Robinson a Odiseo.

- ¿Y por qué Maestro de América?

- A poco de salir de la Secretaría de Educación Pública, en donde su gestión provocó que los congresos estudiantiles de Colombia, Argentina, Perú y Panamá lo designasen “Maestro de la Juventud de América”, publicó La Antorcha, revista de lucha literaria y política; hizo un largo viaje por Europa, dio conferencias en Puerto Rico y se vio obligado a trabajar como Profesor en la Universidad de Chicago, que le concedió la cátedra de Sociología Hispanoamericana. Vuelto a la patria, en las elecciones Presidenciales de 1929 fue candidato antirreeleccionista frente a Pascual Ortiz Rubio. Persuadido de haber ganado legítimamente las elecciones y de haber sido despojado del triunfo por sus adversarios, se ausentó del país y emprendió una campaña violenta y persistente contra la situación política mexicana y los hombres que la encarnaban.

- Visitó otros países?

- Llevó a la Argentina y al Brasil la representación de México en la celebración del Centenario de la Independencia de estas Repúblicas. Fue Doctor Honoris Causa de las Universidades de Chile, México, Guadalajara, Puerto Rico, El Salvador y Guatemala. Miembro de número de la Academia Mexicana, correspondiente de la Real Academia Española y del Colegio Nacional. Profesor Huésped de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la Plata; Consejero de la Universidad de Sonora. Presidente de la Asociación Fray Alonso de la Vera-Cruz, de la Sociedad Mexicana de Filosofía y Presidente del XIII Congreso Internacional de Filosofía.

- ¿Interrumpió su labor filosófica?

- Su obra filosófica y literaria no se interrumpió nunca, a pesar de las grandes alternativas por las que pasó. Como autor, merece ampliamente los títulos que, no obstante las rivalidades políticas más enconadas, nadie le regatea: filósofo, escritor, político de reciedumbre, a quien la América de lengua española debe no pocas de las páginas más hondas, ricas y originales que le han dedicado sus mejores hombres.

- Fuerte su personalidad, ¿no?

- Desde siempre Vasconcelos modificó su trayectoria política con el radicalismo propio de una personalidad apasionada y fuerte y aunque desde 1939 desempeñó un cargo oficial, como Director de la Biblioteca Nacional, permaneció adscrito a la oposición, desde los puntos más extremos. Falleció en la Ciudad de México el 30 de junio de 1959.

HERMINIO AHUMADA

- ¿Y Herminio Ahumada?

-  El Lic. Herminio Ahumada Ortiz fue originario de Soyopa, Sonora, nació el 7 de octubre de 1899, político, uno de los principales partidarios de José Vasconcelos, diputado federal de 1943 a 1946 postulado por el entonces Partido de la Revolución Mexicana. Murió en la Ciudad de México, el 1 de julio de 1983.

- ¿Y?- me invita la alumna a completar el relato.

- Invitado Vasconcelos a Hermosillo por su yerno y propuesto al comité organizador de nuestra casa de estudios como organizador técnico, asumió el cargo  el 5 de abril de 1939.

- ¿Y qué otro legado le debemos?-me insiste la jovencita.

-Pues nada menos que nuestro lema: “El SABER de mis hijos hará mi grandeza”.

-Ah, ya entiendo, maestro. Por eso usted nos insiste que la etimología de filosofía significa el amor por el SABER, ¿verdad?

- Ándale, muy bien. Sólo un filósofo de su estatura pudo concebir, en su mente inteligente y talentosa, ante aquel páramo desértico  de este rincón apartado de la patria, la robusta y trascendente idea de atreverse a fundar nuestra ya robusta y septuagenaria institución de educación y cultura superior.

- Wow, profesor. Ahora sí que nos sentimos obligados, como jóvenes universitarios, a rendirle un tributo; ciertamente, sin su aguda perspectiva de nuestro futuro, quién sabe cuándo se hubiera fundado nuestra alma mater. 

- Y también obligados y motivados para estudiar filosofía general, pero aplicada a la filosofía del derecho, ¿verdad muchachos?

- ¡Sííí!- contesta a coro el grupo entero, …

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