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Entretelones
Samuel Valenzuela

Samuel Valenzuela

Las proporciones son similarmente diferenciadas, así como sus efectos, pero las necesidades son homólogas: Donald Trump está dispuesto a iniciar una nueva guerra civil en Estados Unidos y hasta incendiar al mundo con tal de distraer sobre su perturbadora personalidad pedófila, mentiroso compulsivo y avanzando en su demencia senil.

En el caso de la presidente Claudia Sheinbaum opta por parecer como ignorante en temas tan vitales como el agua; brincotear hasta el ridículo en una mañanera, mentir sobre sus pláticas con el del párrafo de arriba o manosear temas sin importancia y recurrir a frivolidades para distraer sobre el evidente ocultamiento sobre todo lo que tenga que ver con el mayor e histórico fraude a México por el huachicol fiscal y los nulos avances en la indagatoria del trenazo en Oaxaca que mató a 14 personas.

Maligna reencarnación.

Al igual que Trump, nuestra mandataria nacional despliega estrategias distractoras de los problemas reales de sus países y por ello hace todo lo posible por distraer a la concurrencia sobre la ola de corrupción heredada por su antecesor e incrustada hasta el tuétano en su administración, además de también recurrir al discurso patriotero, soberanístico para imponer decisiones antidemocráticas y con objetivos de sometimiento social.

Son evidentes las necesidades distractoras tanto de él como de ella para mantener ocupada a la masa ciudadana en asuntos importantes para su permanencia en el poder, detener el cerco frente a una sociedad cada vez más encabronada y tratar de esconder complicidades y pésimos resultados de sus gestiones al frente de los gobiernos de Estados Unidos y México.

Para nuestros efectos, la principal política pública del gobierno de la señora Sheinbaum es satisfacer los requerimientos del fascista de la Casa Blanca, para convertir al gobierno mexicano como guardián en la frontera norte para contener la migración de países centroamericanos y el tráfico de drogas, y en el último tema, son cotidianos los alardes de este y otro éxito a lo largo y ancho del país sobre supuestos resultados en contra del crimen organizado.

¿Y el huachicol fiscal?

No tenemos idea en donde han metido a esos cientos o miles de detenidos en un sistema penitenciario con tantas limitaciones como el de México, pero eso no importa, mientras se impresione a Trump para evitar invasión militar y se engañe a la sociedad mexicana que de todas formas se entera de las ejecuciones diarias; se entera de hallazgos de docenas de cuerpos en fosas clandestinas; de lujos, influencias e impunidades de conocidas personalidades allegadas al sector oficial o dentro del sector oficial de municipios, de Estados y la Federación.

Miren, increíble lo ocurrido en la mañanera del miércoles, cuando la presidente respondió una pregunta bobita y a modo respecto al plan hídrico de Sonora; primero, al parecer ya reconoció que no pasó el retén social la pretensión de construir la presa en Puerta del Sol, Ures, porque desde nuestro punto de vista las cosas se hicieron con las patas y a la inversa y por eso se estrellaron con el rechazo de los habitantes de las comunidades del Río Sonora.

¿Y el trenazo en Oaxaca?

Supina la ignorancia presidencial respecto a la desalación de agua de mar, tecnología de rápido abaratamiento y con espectaculares avances para minimizar el impacto ambiental, nuevas metodologías para el tratamiento de la salmuera resultante y que actualmente se aplican con notorio éxito en cientos de complejos de desalinización en el medio oriente, en países como Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, en la costa sur de España y norte del Mediterráneo.

Ante las irrefrenables y crecientes necesidades de agua para consumo humano y la producción de alimentos en todo el mundo, son permanentes los esfuerzos científicos para el aprovechamiento de la salmuera resultante de la desalinización de agua de mar, que para que se den una idea, de un litro de agua desalinizada, se genera un litro y medio de salmuera y ese residuo debe ser tratado para evitar daños al medio ambiente y no simplemente regresarlo al mar.

Miren, casi 16 mil plantas de desalinización están en operación en 177 países actualmente, la mayoría en países de altos ingresos, en donde para producir agua dulce se utilizan las nuevas tecnologías para la generación solar de energía eléctrica, toda vez el alto consumo de dicho insumo para la desalinización y con capacidad financiera para también aplicar procesos de tratamiento de la salmuera con el fin de eliminar su toxicidad, lo cual representa el 30 por ciento del total de los costos de la desalinización.

Desalación es la solución.

El Mar Mediterráneo mantiene su equilibrio ambiental a pesar de ser la fuente para miles de plantas desalinizadoras, al igual que el Mar Rojo, gracias a esas tecnologías y no vemos porqué no podría ser igual si en las costas de Sonora operaran al menos un par de gran tamaño, además de la ya en producción en la región de Empalme.

Alegar cuestiones ambientalistas para rechazar una propuesta de inversión supermillonaria para construir una desaladora en Puerto Peñasco para abastecer a Arizona y parte de Sonora y financiar otra más al sur en la Costa de Hermosillo, carece totalmente de sentido de quienes siempre argumentan que el desarrollo social y económico por lo regular dañan el entorno natural, pero que para eso están las propuestas de remediación.

Y tampoco se entiende que la presidente se refiera al sensible equilibrio ecológico del golfo de California, mientras su gobierno apoya con todo la construcción de la Planta de Licuefacción de Gas Natural en Puerto Libertad y con ello la presencia de gigantescos buque tanques en el llamado Acuario del Mundo, o bien, que esté dispuesta a fracturar el frágil equilibrio ecológico de docenas de comunidades rivereñas del Río Sonora con la construcción de la presa ya aludida.

Presa solo en maqueta.

En todo caso, más que sus inquietudes ambientalistas, de nuestra presidente nos gustaría saber los avances de la investigación y deslinde de responsabilidades del descarrilamiento del tren interoceánico en el cual fallecieron 14 personas y docenas resultaron lesionadas y en que quedó su compromiso de no impunidad en el caso del huachicol fiscal, con la particularidad de que en ambos temas altos perfiles de la Marina Armada de México son protagonistas importantes e igual se implica a integrantes del círculo rojo de la anterior y la actual administración federal.

En el asunto del mortal trenazo, la señora Sheinbaum debería imitar al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo Montaño y dejar que la justicia transite libremente para actuar ídem, desterrando las posibilidades de impunidad de quienes tengan responsabilidades en el siniestro que costó 24 vidas en el incendio de Waldo’s, y además, sin emprender estrategias de distracción para que la gente olvide la terrible tragedia.

Al contrario, la inquilina de Palacio Nacional de todo habla y hasta pone cara de inteligente al abordar temas complicados como el agua, pero para nada se refiere y nadie le pregunta sobre los 14 muertos en el descarrilamiento ni de los responsables de ese siniestro ferroviario, así como tampoco dice nada respecto a los 600 mil millones de pesos de desfalco al SAT por el tráfico de combustible, con la participación de altos mandos de la marina, de aduanas, de hijos y cercanos al residente de La Chingada y operadores políticos a su servicio y por los mismos motivos no habla de La Barredora.

Prefiere enredarse con la bandera nacional frente a las amenazas del orate de la Casa Blanca, quien con eso de la invasión terrestre de unidades del ejercito de EEUU contra carteles del narco, pretende distraer de su pervertida existencia, de su deshonor como persona y su criminal sociopatía o sea, se ayudan mutuamente.

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