CRITICA
GASPAR NAVARRO
A Morena y a Claudia Sheinbaum “le crecieron los enanos” al rechazar sus aliados del Partido del Trabajo y del Verde Ecologista su propuesta de reforma electoral lo cual podría crear una ruptura en la coalición por las ambiciones, mezquindades y traiciones de sus aliados.
A pesar de ese golpe traidor del PT y del PVEM a Morena, el presidente del Consejo Nacional morenista Alfonso Durazo, consideró que las diferencias en la reforma electoral no ponen en riesgo la alianza estratégica con esos partidos.
El rechazo del PT y PVEM a la aprobación en el pleno del Congreso a la iniciativa presidencial de reforma electoral es la crónica de una muerte anunciada, pues no hubo sorpresa al oponerse la chiquillada oficialista a la desaparición de los plurinominales de lista de partidos y la reducción de las prerrogativas, entre otros puntos.
Habrá que ver este jueves en su mañanera la reacción de Sheinbaum a esta afrenta de sus aliados políticos a quienes podría enviarles un “regaño caluroso” como lo hizo con los legisladores de Baja California por mantener rezagado a San Quintín, y ahora a verdes y petistas por no alinearse con la Cuarta Transformación por pretender mantener privilegios.
Con este rechazo legislativo de la chiquillada a la iniciativa presidencial, muy malita se verá la lideresa nacional de Morena, Luisa María Alcalde, quien presumió en días pasados una reunión en la Ciudad de México con los dirigentes del PT y del PVEM, Alberto Anaya y Karen Castrejón, respectivamente, quienes hasta firmaron una declaración conjunta en la priorizan la unidad de su movimiento y el proyecto de nación de la presidenta Sheinbaum rumbo a la elección intermedia del 2027, al asegurar que “por encima de cualquier interés de partido estará el interés de México y del proyecto de nación”.
En su mensaje en esa reunión Luisa María Alcalde, dijo ante los rumores de que la alianza oficialista estaba dividida, que “la oposición que no tiene proyecto y no tiene agenda se frota las manos al creernos divididos”.
Los discursos de la dirigencia nacional del PT en ese evento de que se la jugaban con Sheinbaum y con la 4T y que mantendrían la alianza con Morena porque es el aliado natural y eterno de la izquierda en México.
El pasado 7 de marzo en la VII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena realizado en la Ciudad de México, el presidente de ese órgano de gobierno morenista, Alfonso Durazo, ya veía venir una traición del PT y PVEM pues fue enfático en su discurso en exhortar a la unidad y apegarse a los principios de la Cuarta Transformación dejando de lado intereses personales y mezquindades.
Durazo subrayó que rumbo las elecciones de 2027 se debe dejar de lado el oportunismo y las aspiraciones políticas personales, al tiempo que advirtió que los proyectos políticos fracasan por las debilidades internas y tentaciones que surgen del cálculo mezquino.
El mensaje de Durazo iba dirigido a los morenistas que por ambiciones personales buscaban trastocar la ética del partido al perpetuarse en el poder imponiendo a familiares en candidaturas en un descarado nepotismo, a la vez que condenaba los excesos y derroches de algunos militantes, pero también mandaba señales de unidad con sus aliados de la coalición PT y PVEM al condenar las mezquindades y ambiciones políticas, pero matizó la cachetada al solicitar a los morenistas “cuidar la coalición con nuestros partidos hermanos, Partido Verde y Partido del Trabajo” porque dijo que no era una simple suma de votos, sino un entendimiento estratégico para fortalecer la capacidad de nuestro movimiento para impulsar la transformación nacional. Los hermanos resultaron ser unos vulgares “caínes”.
Pero ahora ante la cerrazón de sus aliados, Morena tendrá que tomar decisiones serias y firmes para poner orden en casa bajo el refrán popular de “más vale solos que mal acompañados”.
El PT y el PVEM “ya enseñaron el cobre”, siempre han sido pragmáticos y no titubean para cambiar de barco, como lo han demostrado en su triste historia como sanguijuelas del poder en turno. (g_navarro_ruiz@hotmail.com)