
Samuel Valenzuela
A pocos metros adelante del puente sobre el Río San Miguel de la carretera a Ures, desde hace poco menos de un mes se construye el ambicioso proyecto inmobiliario campestre ÁGAPE, en el marco del impresionante crecimiento de la oferta de residenciales en la zona rural o semirrural al nororiente de Hermosillo.
Así las cosas, desde hace meses, en un contexto de urgencia frente a los retos de la crisis hídrica de la región, Agua de Hermosillo perforó y equipó un pozo a unos 100 metros al costado del derecho de vía y acceso de servidumbre del Fraccionamiento Campestre Las Granjas, vecindario donde se encuentra nuestro feudito desde hace 25 años.

Ágape.
Desde hace seis meses más o menos, fuimos testigos del proceso de perforación, de cuando se comprobó el aforo, su equipamiento, la construcción del espacio de control; la instalación del transformador para el suministro de energía eléctrica y finalmente el inicio de operaciones para sumar ese volumen de agua al abasto de agua potable para los hermosillenses.
Y qué tiene que ver una cosa con la otra, dirían usted lector, usted lectora, o sea, la construcción de un fraccionamiento campestre con la operación de un pozo propiedad de Agua de Hermosillo. Pues tiene mucha relación, porque desde hace casi un mes, varias pipas se abastecen del vital líquido para regar y evitar la polvareda levantada por la maquinaria que devasta la flora nativa de esas más o menos 10 hectáreas. Sí, miles de litros de agua apta para el consumo humano tirados de esa manera.
Tenemos diversas versiones de ese asunto: hace un par de semanas, Víctor Paz, empresario al frente de ese proyecto inmobiliario ya en fase de preventa, nos aseguró que el pozo de referencia fue una obra ilegal de Agua de Hermosillo, porque no tramitó el permiso para perforar de quien fuera la dueña del predio y ya él como propietario podía considerarlo como de su propiedad, descartando una reacción del ayuntamiento dados los compromisos político electorales del presidente municipal Antonio Astiazarán.

Renato Ulloa Valdez.
Otra versión es que hubo un arreglo entre el titular de Agua de Hermosillo, Renato Ulloa Valdez y el fraccionador en el que se cedían 2 pulgadas para facilitar el gigantesco movimiento de tierra en dicha superficie, sin que sepamos los términos de dicho convenio y porqué esa generosidad de la comuna, no faltando los maledicentes que aseguran de una sociedad del alcalde capitalino.
El hecho es que para evitar polvaredas se tiran miles de litros de agua apta para el consumo humano, sin que obviamente se haya buscado utilizar agua tratada; se genera un alto consumo de energía eléctrica para operar ese pozo, quedando pendiente si con ese pozo presuntamente ajeno se dará suministro de agua potable a quienes finquen sus residencias en ese lugar.
Para efectos de lo importante, poco relevantes las acciones atrabiliarias del desarrollador al demoler el arco de entrada a nuestro fraccionamiento, así como eliminar instalaciones eléctricas en dicho acceso, además de pretender modificar sin ninguna consulta nuestro derecho de vía, percibiéndose por eso poderosas influencias e intereses que respaldan dicha gigantesca inversión.

Astiazarán en CORSAS.
Pues más o menos en esos términos preguntamos al respecto al presidente municipal, quien sostuvo un encuentro el pasado viernes con integrantes de la Mesa CORSAS y sabe qué, aseguró no saber nada de ese tema e instruyó a nuestra amiga Ivonne Andrade indagar sobre el asunto con Astarté Corro, titular de desarrollo urbano e infraestructura urbana, aunque desde nuestra perspectiva tal indagatoria debería corresponder con Ulloa Valdez.
No sobra decir que al ir a comprar provisiones a San Pedro este domingo, vimos plena actividad en ese espacio, con pipas abasteciéndose de dicha infraestructura hídrica para mantener sin polvo dicho entorno ahora frecuentado por enganchados a la propaganda de la mencionada preventa, o sea, que desde el ayuntamiento siguen dando señal de que no problem, todo fain y que así se hacen las cosas.
En el encuentro del alcalde y los CORSAS, se abundó sobre lo de sobra conocido; Parque vehicular eléctrico y su compromiso con la sustentabilidad; a partir de 2021 no se ha contratado un peso de deuda a largo plazo y la que hay es heredada, eficiencia administrativa e histórica inversión en infraestructura de beneficio comunitario; va por la candidatura a la gubernatura postulado por una coalición opositora y dicho trámite está sujeto a los tiempos y términos de los partidos políticos, asegurando estar en condiciones de capitalizar el creciente descontento popular por como van las cosas en Sonora.
Ya en otro despacho abundaremos al respecto, porque contrario a especulaciones el gobernador Alfonso Durazo Montaño realizó una gira de trabajo por Ures y no tenía por qué no hacerlo, toda vez de la buena vibra que generó en esa comunidad el que haya metido reversa en la construcción de la presa Puerta del Sol.

Durazo en Ures.
Acompañado por el director general del IMSS-Bienestar Alejandro Svarch Pérez, supervisó los avances de la construcción del hospital para atender a habitantes de comunidades del río Sonora, que este año prevé una inversión de 500 millones de pesos.
Durazo Montaño encabezó también la entrega de la obra de pavimentación del acceso a la Universidad Tecnológica de Hermosillo (UTH), extensión Ures. Asimismo, hizo entrega de un laboratorio completamente equipado para las y los estudiantes de gastronomía, así como de un camión destinado al traslado de alumnas y alumnos provenientes de los municipios del Río Sonora.
Durante el evento, el titular del Ejecutivo estatal también hizo entrega de 36 aires acondicionados y 12 pintarrones al CBTA 161, beneficiando directamente a la comunidad estudiantil y docente, al brindar espacios más adecuados para el aprendizaje.
Por lo demás, ya nos dimos una vuelta por la taquería de moda luego de un altercado a manotazos entre meseros y personajes presuntamente ecologistas y la verdad lo más llamativo de todo es la presentación del establecimiento y los precios fuera de todo contexto, porque su oferta gastronómica se puede encontrar en cualquier taquería de Hermosillo, aunque sin venta de cheve.
Tacos de frijoles a 45 pesos es una chingadera y otra chingadera son 320 pesos por un taco de asada con guégueres adicionales, tal como los ofrece El Ray a 90 pesos o Armando a 120 pesos. Pues el que quiera ir que vaya y el que no, pues no vaya, que en nuestro caso no descartamos volver, pero por lo pronto ya al menos nuestra curiosidad fue satisfecha y no vale la pena engordarle el caldo al Carín, quien en su nombre sus consumidores llevan la penitencia.

Jovencita asesinada.
Leyla Monserrat Lares Becerra tenía 15 años cuando fue engañada por dos adolescentes en Sonoyta. Dos “amigas” le dijeron que le prepararían una sorpresa, la sentaron en una silla, le vendaron los ojos y, mientras ella reía y preguntaba a quién conocería, colocaron una cuerda alrededor de su cuello, la asfixiaron y la mataron. La escena fue grabada y difundida a través de redes sociales.
Mientras tanto, profunda desazón y sentimientos encontrados causan las sanciones impuestas a dos adolescentes de 13 y 15 años de edad, quienes en septiembre pasado asesinaron a Leyla Monserrat, Lares Becerra, cuyo cuerpo fue sepultado en fosa clandestina, y lo más impresionante es que videograbaron su crimen y dicho film fue enviado a la mamá de la víctima.
Los hechos ocurrieron en Sonoyta y a principios de marzo se impartió justicia: dos años y diez meses de internamiento para la adolescente de 15 años; once meses de libertad asistida para la menor de 13 años; y el pago conjunto de 5 mil 657 pesos como reparación del daño moral, todo porque son menores de edad, cuando su crimen rebasa con mucho a los que cometen mayores de edad.
Ni que decir del estado de ánimo de la madre de la jovencita asesinada, al reclamar con toda justicia las mínimas sanciones aplicadas en contra de quienes arrebataron la vida de su hija y que lo hicieron con singular saña, en base a engaños y luego atreverse a alardear de su crimen subiendo a redes la videograbación de su criminal estupidez.