Corren Rumores
El último Grito
Hilario Olea
A TAMBOR BATIENTE…Este 15 de septiembre marcó toda una despedida de parte del gobernador Alfonso Durazo, porque se despidió de las fiestas patrias con la última ceremonia del Grito porque ya no le tocará encabezarla el próximo año, pues tiene que entregar la administración el 13 de septiembre. Luego entonces le toca encabezar este evento patrio al nuevo gobernador o gobernadora. Lo único malo, que puede ser bueno, es que no deja nada para la anécdota, porque no se han dado broncas o cosas chuscas como pasó con algunos gobernadores. Se suma a otros gobernantes que poco dejaron para la picaresca. Pero hubo otros, como el gobernador Alvaro Obregón, que pasa a la historia de los Gritos con aquella famosa frase de ¡Agáchate Fernanda!, porque unos maestros y normalistas habían tirado naranjazos al balcón principal como protesta. Desde entonces se podan los árboles de naranja agria de la Plaza Zaragoza.
LA MEGAMENTADA…Uno que pasó a la historia por haber cambiado el Grito por un video de archivo fue Guillermo Padrés, quien no se animó a que se transmitiera en vivo la ceremonia porque estaba amenazado de que el Movimiento de los Malnacidos de que le darían una megamentada de madre que se iba a escuchar por todo el estado. Ante el temor de que cumpliera con su amenaza y se escuchara por toda la entidad optaron por transmitir el Grito del año anterior. Y fue obvio, por la forma en que iban vestidos los que estaban en el balcón principal. Pero de todas maneras del abucheo no se salvó, porque se lo hicieron durante las Fiestas del Pitic cuando se subió al escenario y fue presentado junto con el alcalde Alejandro López Caballero, quien fue aplaudido y su invitado abucheado y además le dedicaron una buena megamentada.
COSTILLAS QUEBRADAS… Otro gobernador que dejó algo para la anécdota fue el gobernador Eduardo Bours, quien días antes de la ceremonia del Grito se había caído de un caballo y los médicos le recomendaron reposo. Al principio aceptó que alguien estuviera en su representación para la ceremonia del Grito. Pero luego que se enteró que por escalafón le tocaba estar al alcalde de Hermosillo, que en ese entonces era nada menos que Ernesto Gándara, con quien estaba peleado a muerte por el proceso electoral, entonces dijo nones y que sería el mismo quien se presentaría con todo y las costillas fracturadas. Y con tal de no darle espacio al Borrego y con gran dolor, pero bien fajado se presentó en el balcón principal para dar la arenga oficial y además agitar la bandera.
POCO SE SUPO…Quien también dejó algo para la anécdota fue Manlio Fabio Beltrones, quien vivió una situación que pudo haber sido más grave, pero se tuvo la suerte de que lo que sucedió fue dentro de palacio de gobierno. Resulta que al terminar de cumplir con el protocolo de la ceremonia del Grito, dar la arenga y agitar la bandera mientras había repique de campanas, fue a entregar la bandera al pelotón de soldados que la custodiaba, se la pasó al abanderado quien cumplió con el saludo oficial del lábaro patrio al gobernante, y cuando inclinan la bandera el asta se zafó y le pegó en la cabeza al gobernador, provocando una leve herida, pero al de cuentas una herida que tuvo que ser atendida de inmediato para que pudiera seguir atendiendo a los invitados del Salón Gobernadores. De los que no recuerdo anécdotas chuscas es de Armando López Nogales y de Claudia Pavlovich. Tampoco de Samuel Ocaña o de Alejandro Carrillo. Como esto se escribe temprano, veremos para mañana si hubo algo para contar y escribir a casa.
Por lo pronto mejor recordar lo que decía el Pajarito Ochoa, para gritos, el de mi vieja cuando llegó en la madrugada a la casa. Sale.
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