Sonora no está en condiciones de recibir migrantes


La política internacional que jamás se había ejercido tanto por los gobiernos de México, toma fundamental importancia ante las amenazas del presidente gringo Donald Trump.

En otros tiempos, funcionarios cercanos al Presidente de la República en turno, eran nombrados como Secretarios de Relaciones Exteriores y/o Cancilleres de México, con el fin de otorgar a personajes políticos la titularidad de las más de 80 Embajadas y 60 Consulados que se ubican (o se ubicaban) en diferentes países del mundo.

Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Alvarez y otros ex Presidentes de México y ex funcionarios del Gobierno Federal, principalmente, eran nombrados como Embajadores y Cónsules en este y otros continentes.

Y dichos puestos eran algo similar a una pensión vitalicia, pero con muchas prestaciones.

Ahora que Marcelo Ebrard está coordinando las decisiones de México en la política internacional, se ve que está haciendo un trabajo que podría registrar los resultados que todos estamos esperando.

Independientemente de que la proyección que está teniendo es de calibre Presidencial.

Aunque hasta el momento desconocemos si se cumplió la promesa del presidente Andrés Manuel López Obrador de reducir el número de Embajadas y Consulados de México en otros países, con la intención de ahorrar dinero.

Recordemos, pues, que nada más en Estados Unidos nuestro país tiene (o tenía) 50 representaciones que nos cuestan un dineral a todos los mexicanos, con lo cual se cubre (o cubría) casi todo el territorio gringo.

Pero bueno.

Más delante checaremos en qué quedaron esas promesas de campaña.

Lo que me gustaría recordarles es que el pasado sábado y teniendo a Tijuana como ciudad sede, se realizó la reunión en la que se tomaron acuerdos para, principalmente, mitigar los deseos de Estados Unidos por perjudicarnos con un impuesto más a las mercancías que les exportamos.

Situación que de llevarse a cabo, afectaría aún más la macroeconomía de México.

Y no se diga las microeconomías de nuestros hogares.

Que si Donald Trump está mandando en la nueva Guardia Nacional, o que se está tomando facultades que no le corresponden en las decisiones de nuestro gobierno… es algo que realmente no tiene importancia.

Lo cierto es que a partir de Trump, se ha tomado la decisión que desde un principio debió tomarse:

Tratar de cerrar la frontera sur de México y evitar el ingreso ilegal de muchos centroamericanos que justificadamente (hay que reconocerlo) buscan las oportunidades que no tienen en sus países

Aunque estas acciones podrían considerarse como actos de sobrevivencia.

Pero se debe hacer con orden.

Con más razón si para llegar a Estados Unidos hay que cruzar por México, ya que junto a Canadá somos los dos únicos países que le hacemos frontera.

Al final de cuentas, y ya cuando se compongan las economías de los países de Centroamérica (ojalá), muchos analistas y ciudadanos comunes daremos las gracias a Trump por habernos abierto los ojos en esta situación migratoria que hasta el momento no tiene control.

¿Cómo es posible, pues, que se organizaran caravanas de 4 y 5 mil personas para hacer un viaje a Estados Unidos, pero cruzando por México?

Al grado, incluso, que las autoridades mexicanas facilitaron ese recorrido para que se pusieran inmediatamente en Tijuana.

Un ejemplo de ello fue la decisión del ex gobernador Miguel Angel Yúnez, de Veracruz, quien de inmediato contrató una flota de autobuses para sacarlos de su Estado y mandarlos a la Ciudad de México.

Ahora que se están impulsando las inversiones en el sur del país, es probable que se incrementa la contratación de personal y por consecuencia se evite el desempleo.

Sin embargo creo que lo más importante es que el empleo que se genere en nuestro país, sea precisamente para los mexicanos, y que a su vez los gobiernos de esos países centroamericanos hagan lo mismo con la promoción económica que requieren.

Aquí en México las cosas no están tan bien como nosotros quisiéramos.

En Tijuana, Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez y demás fronteras con Estados Unidos, han quedado devastadas con tanto migrante que ha llegado con la intención de irse de paso, pero que se ha quedado en esas comunidades.

Ya lo dijo la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, de que en Sonora no estamos preparados para recibir a tanto migrante que viene de otros países.

Tampoco de otros estados.

Prueba de ello es la gran cantidad de indigentes que vemos en nuestras calles, quienes seguramente fueron arrojados aquí en la ciudad por las mismas autoridades de otros municipios del país

Todo esto con el pretexto de repatriarlos o mandarlos a sus lugares de origen.

Bueno, amigos.

Es todo por hoy.

Seguimos batallando con la compu.

Pero nos vemos mañana con un tema que creo importante, ya que tendremos en la Mesa Cancún al secretario de Economía del Gobierno del Estado de Sonora, Jorge Vidal Ahumada.

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