Entretelones
Samuel Valenzuela
Samuel Valenzuela
Feliz, feliz puede describirse el estado de ánimo de Lorenia Valles Sampedro al sostener su primer encuentro con representantes de medios de comunicación en Hermosillo, luego de su destape del pasado lunes como virtual candidata de MORENA a la gubernatura Sonora 2027.
No recibimos invitación personalizada, pero como la convocatoria a través de redes sociales fue abierta, en chinga nos fuimos a la cobertura correspondiente y por mera suerte tocarnos saludarla personalmente más o menos en corto y la verdad es que nos dio mucho gusto luego de tanto tiempo de no hacerlo por razones que no vienen al caso. “Qué bueno que viniste; me da gusto verte”, nos dijo, aunque seguramente lo mismo comentó a otros y otras, pero creímos en su sinceridad.
Judith y Lorenia.
Luce radiante la aún joven mujer denominada Coordinadora en Sonora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional y no es para menos al haber superado mediante confusos algoritmos a Javier Lamarque, Froylán Gámez, Omar del Valle, Célida López y María Dolores del Río luego de más de 100 días en campaña.
Y calificamos de confusos esos numeritos porque este común mortal no les entiende ni papa, aunque para el caso qué más da, porque la decisión ya fue tomada y confirmada con el clásico “haiga sido como haiga sido” y sin retobos que valgan.
Como siempre, bien arregladita y pulcramente decorada su percha, Lorenia realizó de inicio un largo periplo de saludos, selfis y retratos con representantes de medios de comunicación ansios@s de dejar contenido gráfico en su egoteca personal de este momento histórico de la política regional, dijeron.
Desde hace mucho sabemos y reconocemos sus habilidades comunicativas y sus capacidades para exponer sus ideas y por eso no nos sorprendió su articulada exposición inicial durante la cual no dejó sentido ni al que hace la limpieza en la sede estatal de MORENA y mucho menos al gobernador Alfonso Durazo, Claudia Sheinbaum, a Andrés Manuel López Obrador, y a la dirigente nacional del partido oficial, Ariadna Montiel.
Por supuesto que también sobó los lomos con cariño a quienes integran el comité estatal, con atención especial a la dirigente Judith Armenta Cota, quien llegó al lugar de la entrevista con Lorenia en impresionante camioneta machuchona, y que poco después en las presentaciones, atribuyó a la voluntad del pueblo de Sonora la decisión que favoreció a la senadora con licencia, a través de entrevistas a mil 500 personas.
Cuando parecían felices.
No se le olvidó a la virtual candidata a la gubernatura del oficialismo, subrayar el profundo respeto que le merecen a quienes superó con ese ejercicio demoscópico, así como tampoco a organizaciones aliadas como el Verde, el PT, el PES y el Panalito.
Una de las más fuertes razones por la que decidimos que la cobertura presencial del evento valía la pena, fue la posibilidad de que se registrara un salto cualitativo del proceso de reconciliación y cicatrización con la presencia del resto de las corcholatas, pero nada de eso, y si bien merodearon por ahí representantes y “representantas” de medios de comunicación abiertamente afines al alcalde de Cajeme, ni siquiera se vio por ahí al senador Heriberto Aguilar, quien como se sabe, siempre aparece en los mejores eventos.
No hubo de jamón ni de queso, aunque en el curso del apartado de preguntas y respuestas, la señora candidata informó que este viernes habrá juntada con quienes compitieron por el objetivo alcanzado por ella, aunque no precisó lugar y hora o si la reunión será pública.
De las preguntas y una que otra simplada con pretensiones de ocurrencias lambisconas, buena su respuesta al considerar que quienes atribuyen su nombramiento a la voluntad y decisión del gobernador Alfonso Durazo Montaño, padecen de misoginia porque no le conceden a las mujeres capacidades para valerse por sí mismas, además decirse honrada de representar la continuidad del gobierno del nativo de Bavispe.
Resultado de encuesta.
Ante el desenlace del proceso “interno” del oficialismo, este proletario de la comunicación se encuentra en la situación de quienes en los deportes de cualquier género no tiene preferencias ni favoritos y genera igual sentimiento ganen o pierdan y por eso la sinceridad de desear que le vaya bien a Lorenia, así como se la hubiéramos deseado a cualquiera de las otras corcholatas.
Por lo pronto, notable el mutismo de quienes no pasaron la prueba de las encuestas; de las sonrisas y natural aceptación del resultado del Froylán y del Omar, nada se ha sabido de ellos; tampoco de la aparentemente sorprendida de no haber sido ella la beneficiaria del dedazo, Lola del Río; nada también de Lamarque luego de la aparente actitud hosca al anunciarse el destape de Lorenia y declarar luego su forzada aceptación, y absolutamente nada de la Célida; su furtivo lagrimeo y sobaditas de lomo de parte de la dirigente nacional del partido oficial.
Se asegura que se encuentran todavía en la Ciudad de México bajo terapia intensiva y a manera de medicamentos se les ofrecen premios de consolación en paquete; que la alcaldía de Hermosillo, la de Cajeme; promesas de que las encuestas les favorecerán en la definición de candidaturas federales o locales; que una posición en el organigrama nacional de MORENA, que esto y lo otro.
La confusa presidente.
Mientras tanto, las representaciones de medios de comunicación en el Salón Tesorería de Palacio Nacional escucharon y entendieron perfectamente la pregunta de la periodista Reyna Aidé Ramírez, más no así la presidente Claudia Sheinbaum quizás por estar en estado de confusión extremo o andaba medio turulata.
Inexplicable la carcajada propia de una psicótica que soltó la presidente cuando con absoluta claridad la bragada comunicadora sonorense le preguntó cómo fue que ella pudo blindar su campaña del financiamiento del crimen organizado. Hasta parecía una sorprendente bolita boba la lanzada por Reyna Aidé con el fin de que la presidente la bateara lejos.
No la estaba acusando de ligas con el crimen, sólo preguntó cómo blindó su campaña del dinero sucio y lo que vino después de extraña risotada debe ser analizado y diagnosticado por profesionales de la psiquiatría, porque no solo le advirtió «Ahora sí te pasaste. No, Niego rotundamente que eso sea cierto”, para luego asegurar que «El financiamiento de mi campaña fue perfectamente documentado».
Por más que insistió la periodista tratando de explicar el sentido de su pregunta, la señora Sheinbaum perdió la cabeza y no dejó ni siquiera que se le volviera a explicar el sentido del cuestionamiento, al entender totalmente a la inversa por lo que contestó, dejando en el aire una posible divagación culposa de su parte al negar de forma vehemente financiamiento ilegal, acusar a Reyna Aidé de faltarle al respeto y quitarle la palabra en una reacción sumamente extraña.
Pudiera ser que no le haya quitado las semillitas y simplemente andaba confusa; tiene problemas en el sentido del oído o la traicionó el subconsciente y tácitamente, literalmente negó que su campaña haya estado blindada contra el financiamiento del narco. La reacción absurda, casi violenta y nerviosa de Sheinbaum revela demasiado.
Por otra parte, seguimos en la espera del recuento de daños por el huracán Polo mientras toda la estructura del gobierno estatal y de los municipios afectados trabaja de forma intensa para atender a las personas zonas afectadas principalmente por inundaciones, aunque faltan reparaciones mayores en caminos y carreteras de vasta región al oriente de la entidad.
Llega auxilio.
En esa planeación debe estar ocupado el gobernador Durazo Montaño, quien este jueves debió sostener larga reunión de trabajo en su oficina alterna al lado de la gasolinera por el Bl. Kino al lado del estacionamiento de Ley, porque vimos una nube de personal de ayudantía en sus alrededores, con sus consabidos picapones machucones.
Una inundación de grandes dimensiones no es cualquier cosa. Por allá a mediados de octubre de 1959, una mañana desde muy temprano comenzó a llover de forma torrencial sobre el campo agrícola Cristóbal Colón en la Costa de Hermosillo, ahí donde solo dos casas eran de adobe con techos de asbesto; una de ellas estaba en una parte alta y la otra, la de nuestros padres en la parte baja.
Al llegar la noche el nivel del agua comenzó a subir y solo resguardando lo más elemental o sea todo, nos refugiamos en la de Don Chuy. Alumbrados con cachimbas, a golpe de pala los adultos hicieron un bordo alrededor mientras otros con varejones de carrizo y de batamote daban chicotazos a culebras y serpientes arrastradas por la corriente que pretendían meterse a la casa donde nos resguardábamos al menos 15 personas.
La situación era precaria hasta que se tomó la decisión de traer un tractor Massey Ferguson coloradito para, jalando una batanga como medio de transporte mudarnos a la Cajeme, campo vecino a dos kilómetros de distancia, en donde nos guarecimos en una tazolera, todo bajo torrencial aguacero y agua por todas partes.
Mientras nos acomodábamos, los adultos desmontaron dos llantas traseras del tractorcito, le sacaron el tubo que tradicionalmente se llena con agua, pero en esta ocasión le metieron aire. Recordamos a Don David con un cigarro delicados entre los dientes, anudando una piola para juntar ambos tubos y ponerle, junto a varios adultos mas unos tablones en los que luego se encaramaron no sin antes avituallarse de picos, palas, barras, marros y demás, y se fueron flotando utilizando palas como remos.
Parte de Navojoa.
Amaneció y aquello era un espejo de agua hasta donde alcanzaba nuestra vista de niño, cuando de pronto, mientras desayunábamos huevos revueltos con frijolitos y cuajada, el nivel del agua comenzó a bajar, para que al filo del mediodía solo quedara un lodazal interminable.
Mi padre y otros adultos cortaron la calle 20 en lo que desde entonces se le conoce como el vado de la Yaqui, brecha que permitió desfogar el acumulado de la avenida que había inundado todo al oriente de esa carretera.
En aquellos tiempos nadie esperaba el auxilio de instancias de gobierno. Regresamos a la Colón y de inmediato doña Lolita despescuezó a una gallina e hizo un caldo con mucho arroz, don David se fue a buscar las vacas, mientras sus hijos tratábamos de poner orden del tiradero en el piso de tierra.
En esos tiempos no había refrigeradores, teles, lavadoras, electrodomésticos, estufas sofisticadas y esas cosas y más bien rescatamos sartenes, ollas y esas cosas de las cocinas tradicionales; la cama de fierro matrimonial no se había movido y su colchón de lana natural, sábanas, cobijas y ropa estaban aún bien acomodadas sobre un ropero y una cómoda de madera. En fin, así nos tocó vivir una inundación, y como fue un lunes o martes, no pudimos ir a la escuela Presidente de la Paz, Adolfo López Mateos en el Plan de Ayala y el profe nos puso falta.