Cuauhtémoc fue contrapeso del poder político; su liderazgo parece no tener sucesor en el corto plazo; muchos aspirantes en el PAN; el PRI solo espera
Agustín Rodríguez L.
GUAYMAS, Son. – La muerte de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (92 años) atrae hechos relevantes en la historia de la política nacional y su transformación hacia el final del siglo pasado.
Cárdenas sería parte de la historia desde el momento de nacer como hijo de un presidente de la República, que lo fue del general Lázaro Cárdenas del Río, nacionalizador del petróleo, entre otras cosas relevantes atribuidas a su liderazgo nacional.
No se echó a dormir al confirmar esa fama. Fiel al antecedente de su padre, hizo una carrera que lo encumbró como líder moral de la izquierda, ganándose el respeto del mundo por haber sido artífice de la transición democrática en el país.
Tres veces disputó sin éxito la Presidencia de la República, pero provocó cambios profundos en el sistema político hasta poner fin al monopolio del poder ejercido por un solo partido, el PRI, autor de lo que el mundo llamó la “dictadura perfecta”.
Dejó esas siglas cuando confirmó su desgaste y formó la Corriente Democrática (1987), al lado de reconocidas figuras, provocando un quiebre en la política presidencial basada en el partido único.
Abrió el camino para la pluralidad política y él mismo pudo convertirse en el primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, electo por voto popular, en 1997.
Nació el 1 de mayo de 1934 en la Ciudad de México y era ingeniero civil por la Universidad Nacional Autónoma de México.
Se inició en política en 1961 en el Movimiento Liberación Nacional, del que tenemos poca historia, pero comenzó a figurar al ingresar al PRI en 1970, para ser senador por la tierra del general, Michoacán, luego gobernador entre 1980 a 1986.
En 1988 buscó la Presidencia de México, pero perdió ante Carlos Salinas de Gortari. Ah, qué historia: ganaba la elección, se dijo que abrumadoramente, cuando el entonces secretario de Gobernación y árbitro electoral –bajo su control estaba el Registro Federal de Electores—Manuel Bartlett Díaz, anunció que “se cayó el sistema”.
Al recuperarse el sistema caído horas después, el PRI apareció arriba en los números. Y perdió, Cuauhtémoc, pero la derrota fue su triunfo. Fracturó la hegemonía de partido único y abrió el camino para una mayor apertura. Bartlett siguió ocupando posiciones políticas, pero nunca se quitó la mancha que eso significó para su carrera.
Cárdenas fundó entonces el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y en 1990 lo eligen su presidente, responsabilidad que dejó en 1993 para anunciar que buscaría de nuevo la Presidencia de la República y lo hizo por la coalición de izquierdas Alianza Democrática Nacional.
Pero el asesinato de Luis Donaldo Colosio, ya candidato priísta, atribuida al mismo sistema encabezado por el salinismo, pesó mucho en el ánimo de los electores y ganó el priísta Ernesto Zedillo, en 1994.
Sin embargo, el camino hacia la democracia ya tenía amplio tramo pavimentado, por eso en 1997 se convertía en el primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal electo por votación, cargo ejercido hasta 1999 cuando, por tercera vez, buscó ser presidente y fue derrotado por el panista Vicente Fox.
Ya no insistió. Siguió apoyando a la izquierda representada por el partido que fundó, pero estaba inconforme del rumbo que tomaba. No lo escucharon los líderes de las siglas y renunció a ellas en noviembre de 2014, porque desviaron el camino y hacían lo mismo que habían combatido.
Lamentó que no se adoptaban medidas para recuperar “la credibilidad de la organización y de manera especial de sus dirigentes ante la opinión pública”, lo cual consideraba indispensable para su reposicionamiento como verdadera opción política de carácter y alcances nacionales, “única forma en la que le sea útil al país”.
Durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, Cárdenas mantuvo una postura de respeto republicano. No fue crítico hacia el oficialismo y hasta apareció en momentos clave, que lo definían como la principal figura moral de la izquierda.
Difería en temas como la política energética, más aún de la militarización siempre negada, pero muy presente en cada ámbito del país. Pero siguió presente en homenajes de Estado y mantuvo diálogo institucional con la presidenta Sheinbaum, quien reconoció su papel en la apertura democrática y el antecedente que lo puso en la historia como el creador de las bases que hicieron posible “la llegada de la transformación” al poder.
El mundo ahora envía mensajes a México lamentando la desaparición de un líder formado en la lucha social y permanente defensor de la igualdad.
Cuauhtémoc Cárdenas se ganó su lugar en la historia por esa lucha que ha hecho un mejor México.
Pero pensar que esa lucha terminó es ser demasiado optimista. Falta, mucho, pero no es ese el drama principal. Lo es, que no hay una figura suplente a la vista.
EN EL PAN TAMBIÉN LLUEVEN ASPIRANTES
La jugada “espejo” (Morena la anunció primero) que hace el PAN para seleccionar candidatos a cargos de elección popular en 2027, dio luz con las declaraciones que hizo Fredy Osuna, presidente (no supe cuando hicieron asamblea, pero es el presidente) del Comité Municipal, al reportero Miguel Leyva.
Freddy aceptó hablar de perfiles para buscar la coordinación municipal a partir de varios aspirantes que durante el año han levantado la mano, más en estos días, para encabezar un proyecto por la alcaldía de Guaymas.
Calculó 10 perfiles, pero añade que se abrió una plataforma donde se podían registrar militantes panistas o personas de la sociedad civil, un proceso terminado en julio. Cuando esperábamos la lista, Fredy ataja: no conoce los nombres de los registrados.
Es que la base de datos es nacional y él no conoce el resultado, solo sabe de 6 registros porque se lo dijeron. Son 6 para la alcaldía, 3 para la diputación local y 3 para la federal, “algunos de expresión panista, pero la gran mayoría de la sociedad civil organizada”.
Por supuesto, más que el número, queremos saber los nombres, pero el dirigente del cada vez más escaso panismo guaymense, pide esperar la próxima semana, cuando vendrá a Hermosillo el presiente nacional del partido, Jorge Romero y toda la plana mayor del PAN.
Lo adelanta: viene a encabezar un evento con el objetivo central de nombrar a quien llama, Fredy, “nuestro gran amigo Antonio “Toño” Astiazarán, como coordinador de los Comités de Patria, Familia y Libertad” en Sonora.
Pues sí, ya están en tiempos. Se había dicho que hasta noviembre y resulta que ya, la próxima semana, es noviembre. Y como en Morena, el coordinador estatal será el candidato a la gubernatura en 2027.
Entonces, cuando ya haya pasado ese momento que abre el camino del quién contra quién entre el oficialismo y la oposición en lo estatal, “se va a desdoblar el tema de alcaldías, diputaciones locales y diputaciones federales”, concluye Osuna.
En el PRI no hay anuncios. Sigue la espera y parece que el paso siguiente, luego de la espera, es sumarse a la candidatura de Astiazarán y luego acudir al reparto de candidaturas, que no garantiza el triunfo, por eso el interés en las siglas sigue a la baja.