La vaquita marina y la totoaba, especies del norte del Golfo de California, siguen atrapadas en una crisis ambiental y criminal. Grupos como el Cártel de Sinaloa, el CJNG y redes conocidas como los Cárteles de la Totoaba participan en un negocio millonario de tráfico ilegal.
Alberto Duarte
La vaquita marina y la totoaba, especies del norte del Golfo de California, siguen atrapadas en una crisis ambiental y criminal. Grupos como el Cártel de Sinaloa, el CJNG y redes conocidas como los Cárteles de la Totoaba participan en un negocio millonario de tráfico ilegal.
HERMOSILLO, Son.– Tras décadas de acuerdos y medidas regulatorias para salvaguardar la vida de la vaquita marina y la totoaba, especies de la zona norte del Golfo de California, los resultados son desalentadores.
Grupos criminales como el Cártel de Sinaloa (CDS), el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y asociaciones delictivas como los llamados “Cárteles de la Totoaba”, que incluyen a empresarios, funcionarios públicos y pescadores de Sonora y Baja California, están implicados en un negocio multimillonario anclado en el tráfico de esas especies.
La descomposición del tejido social en la zona tiene un impacto directo en la esperanza de vida de esas dos especies en peligro de extinción. Ante comunidades de pescadores debilitadas, atomizadas y empobrecidas, el control sobre la pesca irregular e ilegal se ha vuelto un ideal difícil de alcanzar por parte de las autoridades, por lo que sus esfuerzos se pierden en una “burocratización”.
Tanto el entramado criminal como la cuestionable efectividad de las medidas tomadas por las autoridades mexicanas salieron a flote ante la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), que vigila el cumplimiento de las condiciones establecidas en el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El origen del planteamiento se encuentra en una denuncia que una serie de organizaciones radicadas en Estados Unidos interpusieron ante la CCA: allí señalaron que México no está cumpliendo con lo comprendido en el capítulo 24 del T-MEC, relativo a la aplicación de las leyes ambientales, tal como la Ley General de Vida Silvestre y su correspondiente reglamento.
La denuncia fue interpuesta el 11 de agosto de 2021 por el Center for Biological Diversity, Animal Welfare Institute, Natural Resources Defense Council y por la Enviromental Investigation Agency. El recurso fue admitido por la CCA el 8 de septiembre del mismo año, por lo que el Estado mexicano se vio obligado a responder a los señalamientos.
Por ello la CCA elaboró el documento que lleva por nombre “Vaquita marina. Expediente de hechos relativo a la petición SEM-21-002”.
Este informe resalta que varias disposiciones del T-MEC guardan relación con la protección de la vaquita, tales como la promoción y utilización de artes de pesca alternativas; la instrumentación de disposiciones derivadas de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES); la captura de especies de vida marina silvestre y la pesca ilícita; es decir, aquella no declarada y no reglamentada.
De acuerdo con la información recabada para el expediente, en 1997 la población de la vaquita marina se calculaba en 567 individuos. Entre 2015 y 2018 el descenso se proyectó en casi 50% anual.
“En años recientes el monitoreo y la investigación se han centrado en la Zona de Tolerancia Cero (ZTC) y en un área adyacente denominada “área de extensión”, señala el documento. En el último crucero de investigación realizado en 2024 en dichas zonas, con métodos de observación visual apoyados con identificación fotográfica y elicitación (juicio) de expertos, “se estableció (con 75% de probabilidad) que el número de ejemplares de vaquitas avistadas fue de entre seis y ocho, por debajo de las 10 a 13 vaquitas que se observaron en 2023”.
Esas cifras no representan una proyección de la población, precisa el informe, pero sí un mínimo de ejemplares avistados en la zona de observación.
Y asienta un dato alarmante: el número de vaquitas avistadas en 2024 “es el más pequeño registrado desde que se inició el seguimiento de la especie, aun si el ritmo de la disminución en los avistamientos se ha frenado”.
Las faltas del Estado mexicanoUn claro ejemplo de las faltas del gobierno de México frente a la protección de la vaquita marina se expresa en la dimensión de las medidas administrativas impuestas ante posibles pescadores furtivos.
Frente a los señalamientos del organismo internacional anclado en el T-MEC, el Estado mexicano informó que…
Fragmento del texto publicado en la edición 0041 de la revista Proceso correspondiente a noviembre de 2026, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.