Entre la idolatría a los mercados y la autosuficiencia alimentaria


 

Por Alberto Vizcarra Ozuna

 

Se dice que este jueves 14 de marzo, estará el Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, (SADER), Víctor Villalobos, en la ciudad de Hermosillo, para atender el Foro de Consulta Ciudadana para la Integración del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. Estos foros deberían  ser el espacio en el que en forma sopesada se hicieran los trazos y definieran las metas, entre otras cosas, para lograr los incrementos sustantivos en la producción de trigo, maíz, fríjol y arroz.

 

Por el momento, las acciones del gobierno federal relacionadas con ese propósito, no están creando las condiciones de calma y serenidad que se requieren. Adelantar que los necesarios apoyos compensatorios a los precios de los granos serán reducidos a una superficie de veinte hectáreas, lo que ha creado en las regiones del país productoras de granos básicos, como Sonora, es un ambiente de malestar, intranquilidad y desconcierto entre los productores rurales y todos los sectores productivos que directa o indirectamente están relacionados con la actividad primaria.

 

Disponer medidas que lesionarán las capacidades físicas para producir los granos básicos que el país requiere, pudiera pasar a ser una de las principales contradicciones de un gobierno que discursivamente ha restablecido la doctrina de la autosuficiencia alimentaria.

 

Son encomiables los esfuerzos realizados por el secretario Villalobos para tratar de explicar esta contradicción. Sin embargo, no logra hacer inteligible la idea de que México reducirá su dependencia alimentaria, cuando al mismo tiempo explica que los apoyos a la producción agrícola se reducirán y concentrarán en la agricultura de autoconsumo, desprotegiendo a dos terceras partes de la agricultura nacional donde se ubican los cinco millones de hectáreas que el país tiene bajo riego y con la capacidad instalada y las vocaciones productivas para atender los requerimientos del mercado nacional y responder al llamado de incrementar la producción de granos.

 

El secretario de agricultura no deja de señalar que el campo mexicano ha sido abandonado por las políticas económicas que despreciaron el cometido de la autosuficiencia alimentaria, lo cual es correcto. Pero luego hace suponer, que esto solo afectó a las áreas del país que se ubican en la agricultura del autoconsumo, cuando tales políticas son las responsables de que los volúmenes físicos de la producción de granos no se hayan incrementado; responsables también de que los procesos de agroindustrialización de los productos básicos hayan sido interrumpidos y de que el país le haya dado la espalda a los grandes proyectos de infraestructura hidráulica para ampliar su frontera agrícola.

 

La denominación de “agricultura comercial”, no es un nombre que los productores rurales hayan adoptado. Es una etiqueta impuesta por los criterios económicos neoliberales que surgió después de la firma del TLACAN, precisamente para poner en marcha un proceso paulatino, pero sistemático, de retiro de apoyos a la producción nacional de granos básicos. Con este esquema de la llamada agricultura comercial, los apoyos que eran para la producción y para los productores pasaron en su mayor parte a ser absorbidos por los comercializadores

 

Esta política neoliberal, es la que se tiene que revertir, para  fortalecer el mercado nacional y la producción de granos básicos. Al parecer no lo entiende así el secretario Villalobos, cuando se encarga de mandarle el mensaje de confianza a los corporativos que comercializan los granos y dice: “en primer lugar, es muy importante que quede claro que este programa de precios de garantía no va a distorsionar la agricultura comercial porque su razón de ser no es intervenir en los mercados comerciales”.

 

Si el gobierno no modifica estas acciones, podríamos estar presenciando una nueva rendición del estado mexicano ante los mercados que corporativizan la comercialización de granos, al mismo tiempo que las pérdidas y los daños se le transfieren al país y a sus productores rurales. Así, el discurso de apoyo a la agricultura de autoconsumo solo servirá para presentar una especie de “neoliberalismo con rostro humano”.

 

Ciudad Obregón, Sonora, 13 de marzo de 2019

 

 

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