Diseña mal la Federación la estrategia contra las adicciones

La “Estrategia Nacional contra las Adicciones” pudiera convertirse en un programa sumamente eficiente, si tuviera la característica de ser incluyente.

A cinco meses y medio de haber asumido la titularidad del Poder Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador sigue pensando que promover preferentemente al beisbol va a acabar con los malos hábitos de nuestros niños y jóvenes mexicanos.

Porque con todo y que un servidor es aficionado y practicante del beisbol (muy malo, si usted quiere), debo ser honesto al afirmar que no me gusta la idea de que se pongan en segundo término a los otros deportes que curiosamente son más fáciles de practicar.

El futbol de salón, por ejemplo, es el deporte que podría promoverse más por nuestra niñez y juventud en los 2 mil 457 municipios; ya que en cada una de estas poblaciones existen canchas múltiples que igual pueden servir para practicar también el básquet y volibol, además de ejercitarse con aerobics, pilates, zumba y bailables amenizados con música comercial.

Lo mejor de todo, es que esas canchas múltiples se encuentran en las mismas colonias y barrios de todo el país; y no hay necesidad de trasladarse a un espacio especial a practicar otro deporte más masivo y en el que sus artículos son más caros.

Porque mientras una cancha de usos múltiples ocupa alrededor de 350 metros cuadrados como área de juego, un campo de beisbol necesita al menos una hectárea y media. Es decir, unos 500 metros más que una cancha de futbol soccer.

Aparte de toda esta infraestructura leve -por así decirlo-, el material deportivo de cualquier otra disciplina es de menor costo al del beisbol.

Un balón de la marca Molten, por ejemplo, cuesta alrededor de 500 pesos y dura una temporada de al menos 20 juegos; mientras que para un partido de beisbol de nueve entradas se necesitan mínimo tres pelotas de cuero con un valor de casi 100 pesos cada una.

Comprendo y me da gusto que por fin se esté promoviendo el beisbol como nunca antes se había hecho en todo el país.

Y que no nos saturen de futbol con ocho partidos a la semana, pero repetidos hasta en tres ocasiones cada uno y en horario estelar.

Tampoco es bueno que los mexicanos mamen el  “guachogol” desde la cuna.

Esto lo digo por las creencias de Ernesto Munro Palacio (el actual dirigente del PAN y que fue lanzador profesional con los Sultanes de Monterrey), quien siempre me ha dicho que los niños maman el futbol desde la cuna, ya que al estar llorando las mamás los calman con una mamadera llena de leche y la televisión prendida con algún partido narrado por el “Perro Bermudez” u otro comentarista de Televisa o TV Azteca.

Pero en fin.

El hecho de promover el beisbol con un nivel de alta excelencia y con el objetivo de acabar con el consumo de drogas de los niños y jóvenes mexicanos (y uno que otro viejo ridículo que le pone al “perico”), creo que no es la decisión más correcta de parte del Gobierno Federal.

Me tocó ver -en estos días- unos spots televisivos grabados con peloteros mexicanos que juegan en Grandes Ligas y otros en nuestro país, dirigiendo mensajes a la población exhortando a que eviten el consumo de drogas.

Oliver Pérez, Esteban Quiroz, Erick Rodríguez y unos pochos que ni siquiera hablan bien el español, son los que el Gobierno de la República tomó como ejemplo para hacer este tipo de promociones.

En todo caso, hubiera invitado a otras figuras consolidadas del beisbol y que sean más identificadas por la población mexicana.

Fernando Valenzuela, Vinicio Castilla, Erubiel Durazo, Roberto Osuna y otros de renombre, pudieran registrar mejores resultados en esta campaña que iniciaron los subordinados del presidente López Obrador.

Ahora que Alfonso Durazo detenta la titularidad de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, se podrían hacer muchas cosas para evitar la delincuencia que es un resultado precisamente del consumo de drogas de tantos niños y jóvenes que actualmente la tienen más a su alcance.

Lamentablemente hasta ahora, no hemos visto ningún pronunciamiento, programa o acción preventiva que esté vinculada al deporte, a la cultura o algún hábito que ayude a mitigar estos problemas sociales que ya no son exclusivos de colonias populares, sino también de sectores de clase social alta.

¿Y la Conade?

Pues bien, gracias.

Hasta el momento no hemos visto que la directora general del Deporte en México, Ana Gabriela Guevara, haya hecho algún anuncio importante para promover el deporte y que esté vinculado con la prevención del delito y/o adicciones.

Tampoco el Instituto de Cultura de la Nación y otras dependencias enfocadas al tema.

Recuerdo que durante el sexenio anterior, el comisionado Nacional para la Prevención de las Adicciones, Manuel Mondragón y Kalb, tenía un buen discurso y se veía muy comprometido con su trabajo; sin embargo en el terreno de las acciones no se le vio nada claro.

Tan es así, que en una visita que hizo a nuestro Estado, prometió regresar con apoyos de no sé qué cosa; pero jamás lo volvimos a ver en este calorón.

Igualmente recuerdo que la Administración Municipal anterior jamás construyó el Centro Municipal contra las Adicciones y que estaría ubicado en la Colonia Nuevo Hermosillo, el cual fue anunciado con bombo y platillo, como se dice.

Esperemos que ahora con la donación del terreno para el lado del aeropuerto, la alcaldesa Célida López Cárdenas sí cumpla con la creación de este centro de rehabilitación que no solamente necesita Hermosillo, sino que ¡urge!

Pero sobre todo, que haya una verdadera coordinación entre las dependencias encargadas de promover y fortalecer los buenos hábitos entre nuestra población.

Mañana seguimos con otros temas más enfocados a la grilla política.

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