A diez años de la tragedia; una hipótesis no explorada.


 

Por Alberto Vizcarra Ozuna

 

            Todos los aniversarios de la tragedia de la guardería ABC, han sido utilizados mediáticamente con fines políticos. En cada uno de estos episodios, grupos interesados, alimentan el ritual de convertir al ex gobernador Eduardo Bours, en el sujeto expiatorio. Estimulan la sensación de que esto cerrará el ciclo del conflicto y traerá la justicia. La pretensión política manipula el enraizado sentimiento popular de que la ceremonia sacrificial de “un poderoso” reparará los daños.

           

Los elementos legales disponibles, documentan que la investigación sobre el caso, se agotó. Se dictaron sanciones y sentencias sobre varios funcionarios; el delito quedó clasificado como no intencional. Una realidad jurídica que Germán Martínez ex director nacional del IMSS y ex dirigente nacional del PAN, conoce muy bien. Sin embargo es él quien radica la nueva demanda, en contra del ex gobernador de Sonora,  aprovechando los meses que estuvo a cargo de la dependencia.

 

Al parecer no les importa mucho la consecuencia legal de la demanda, sino participar en una nueva andanada de descrédito político que refresque el estigma condenatorio en contra de Eduardo Bours. Lo deseable respecto al asunto es que Andrés Manuel López Obrador, no replique la conducta mezquina y facciosa sostenida por Felipe Calderón quien desvergonzadamente consintió la instrumentación de la tragedia y el uso del dolor para sacar provecho electoral -que por esa vía- hizo posible que Guillermo Padrés llegara a la gubernatura del estado de Sonora.

 

Si el presidente López Obrador, admite que la tragedia fue utilizada electoralmente, no debería de descartar ninguna línea de investigación, esto incluye la eventualidad de un acto terrorista diseñado para influir en el desenlace electoral. Esta posibilidad, recién ocurridos los hechos, estuvo sobre la mesa, pero las conveniencias políticas y el temor a encarar las consecuencias nacionales de admitir tal línea de investigación, llevó al acuerdo de descartarla.

 

La tarde del 5 de junio del 2009, al momento de registrarse los hechos, la conductora del noticiario de TELEMAX, informó que  había ocurrido una explosión en una de las guarderías del IMSS, en la ciudad de Hermosillo. Al momento el gobernador se encontraba de gira de trabajo en el estado de Arizona y en el reporte inicial se le habló de una explosión en una guardería. Momentos después la misma conductora se limitó decir que se trataba de un incendio.

 

Los testimonios de los vecinos de las instalaciones de la guardería también hablaron de que percibieron primero una explosión y luego la diseminación del fuego. Los trabajadores de una gasolinera cercana declararon a los medios que desde su sitio habían visto como se levantó el techo del edificio al parecer afectado por una explosión. Las mismas trabajadoras de la guardería narraron, todavía afuera del edificio en llamas, que todo fue cuestión de minutos, que no tuvieron oportunidad de prever nada porque en forma instantánea el recinto quedó envuelto en llamas. Incendio extraño, en donde el humo no avisó.

 

Después se sabría que ya se habían registrado casos en los que grupos criminales vinculados al narcotráfico, efectuaron amenazas de colocar bombas en guarderías subrogadas por el IMSS, en estados como Zacatecas y también amenazas de este tipo sobre escuelas primarias en la ciudad fronteriza de Nogales, Sonora.

 

A diez años de ocurrida la tragedia, se acumuló evidencia de que las estructuras operativas del narcotráfico en México son ejércitos privados que hacen las veces de los grupos terroristas que operan en otras partes del mundo, con vínculos políticos indiscutibles.

 

Hay pues elementos para explorar en esta hipótesis.

 

Ciudad Obregón, Sonora a 6 de junio de 2019

 

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