La vuelta en “U” de Pemex


Recientemente Petróleos Mexicanos (Pemex) presentó su Plan de Negocios 2019-2023, un plan que ha generado críticas y escepticismo por parte de especialistas del sector energético y analistas financieros que consideran que la empresa ha dado una vuelta en “U” al regresar a una visión monopólica, la misma que tenía antes de la reforma energética al dejar de lado las alianzas con la iniciativa privada para compartir las inversiones, riesgos e ingresos.

El plan presentado por el gobierno del presidente López Obrador, busca generar estabilidad financiera, así como incrementar la producción de hidrocarburos en los primeros tres años con la finalidad de que, a partir de esa fecha, Pemex se convierta en un generador de riqueza y motor de la economía nacional, volviendo al esquema de los años setenta cuando el desarrollo del país se fincó en el petróleo.

Con esta vuelta en “U” hay un problema de fondo y de forma: no se explica cómo el actual Gobierno pretende a partir de este plan, alcanzar una independencia energética nacional con una empresa prácticamente en quiebra. A casi cinco décadas las condiciones son totalmente distintas y con una reciente reforma energética, además, que se está tirando a la basura.

¿Por qué decimos esto?

El diagnóstico que presentó Octavio Romero, director de Pemex es demoledor, el círculo vicioso que representan los siguientes tres factores, han colocado a Pemex en su peor crisis durante los últimos 40 años.

Primero: La enorme deuda de Pemex que supera los 2.1 billones de pesos, que la convierte en la empresa petrolera más endeudada del mundo.

Segundo: La baja inversión pública y privada que ha ocasionado un notable deterioro en sus instalaciones y que se refleja con la peor caída en la capacidad de refinación que se tiene al pasar de 1.2 millones de barriles refinados diariamente en el 2012 a tan sólo 507 mil barriles diarios en la actualidad. De las seis refinerías que tiene Pemex tres de ellas operan a menos de la mitad de su capacidad. En cuanto a la declinación de producción de crudo, la caída es severa al pasar de una producción diaria de 3.3 millones de barriles diarios a 1.7 millones en la actualidad.

Tercero: La carga fiscal que es muy elevada y le resta capacidad de maniobra a la empresa ya que la tasa impositiva actual es del 65%. El plan proyecta una reducción del 11% durante los próximos tres años hasta llegar a un 54% en el 2021.

Ante este escenario la inyección de recursos del Gobierno federal para capitalizar a Pemex proyecta que será de poco más de 140 mil millones de pesos que se describe en el siguiente documento dado a conocer:

https://interactivo.eluniversal.com.mx/online/pdf-19/PDF-pmx-negocios.pdf

QUE HA ALTERADO PEMEX
Mientras la empresa mantiene una enorme carga financiera por su deuda y una declinación en producción de petróleo se agrega la idea de construir la refinería de “Dos Bocas” para lograr la independencia energética del País.

El propósito no es malo, pero no se explica cómo con tres de las seis refinerías trabajando a la mitad de su capacidad o menos, siendo el claro ejemplo del fracaso de este sector, se pretende abrir una nueva, generando que los inversionistas se intranquilizan al ver que su dinero se pudiera ir por el caño.

Así las tres principales calificadoras de riesgos Standard and Poor’s, Fitch y Moody’s han expresado sus inquietudes y más aún, Fitch ya degradó la calificación crediticia de Pemex a “BB” con lo que pierde su grado de inversión y ahora sus emisiones son consideradas como especulativas.

Tanto S&P y Moody’s no han movido aun su calificación lo cual no significa que no lo harán, muchos especulan que sólo es cuestión de tiempo y seguramente lo harán una vez que se conozca el Presupuesto de Egresos de la Federación, lo cual pudiera ocurrir en octubre o noviembre de este mismo año.

Si una más de ellas degrada la calificación crediticia de Pemex como lo hizo Fitch, México y no sólo Pemex estará en mayores problemas pues como país se pierde confianza y eso replica en todos los sectores en cuanto a inversión y financiamiento.

En pocas palabras México tiene entre todos, el mayor problema como país subdesarrollado si su desarrollo se funda sólo en el petróleo. Un paso adelante y dos atrás.

Urge una madurez y responsabilidad mayor del Gobierno federal para asumir los costos de gobernar, lo cual requiere capacidad, humildad y la fortaleza que radica en la diversidad de ideas.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través de

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David Figueroa Ortega es empresario, ex cónsul de México en Los Ángeles y San José, California; ex diputado federal; ex alcalde de Agua Prieta; ex dirigente del PAN en Sonora.

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