Primer informe y la estrategia presidencial

Andrés Manuel López Obrador llega a su primer informe con un sólido respaldo popular que descansa en una natural aptitud para comunicar y una buena estrategia en este renglón, pero sin claridad en otros fundamentales como: economía, seguridad, transparencia y estado de Derecho.

 

De ahí que el respaldo popular no sea garantía de confianza en otros sectores este primer año, pues una buena comunicación debe acompañarse de acciones concretas y un camino trazado desde un mismo eje, es decir, estrategia.

 

Aquí es donde está el mayor de los retos, si se es diferente hay que mostrar con contundencia y sin lugar a dudas en qué y para qué.

 

Por eso más que analizar el mensaje oficial donde no se dijo ni se vio nada distinto al pasado ni en formato ni en el fondo, vayamos a los hechos.

 

Algo que se debe reconocer es que en el gobierno de López Obrador se ha "achicado" el espacio de actuación a la corrupción; sin ir más allá ni lanzar palomas al vuelo, en intención se ha mostrado voluntad, al menos en percepción.

 

Aquí va el pero, falta transparencia en las actuaciones de dependencias federales, licitaciones, asignaciones de compras, de plazas laborales, destino de los recursos ahorrados y una medición que pueda tomarse como parámetro para concluir que se combate la corrupción, sin peros.

 

Combate a la corrupción bien, no venganzas personales que demeritan la confianza en el discurso porque combate a la corrupción significa sobre todo respeto al estado de Derecho.

 

Otro punto que no se debe perder es el compromiso de austeridad hecho por este primer gobierno de izquierda, un esfuerzo encomiable y necesario sin duda en el que el Presidente asegura haber ahorrado cerca de 145 mil millones de pesos, eso está muy bien y debe aplaudirse sin peros.

 

El asunto está en que una cosa es ahorrar y otra recortar presupuestos en forma general sin obedecer a una estrategia de desarrollo económico y social, como el caso de las estancias infantiles, falta de medicamentos y servicios en hospitales, seguro popular, entre otros.

 

Instituciones asfixiadas y personal tanto ejecutivo como operativo sin opciones para solventar necesidades básicas hasta de vida o muerte a diario son también parte de este primer año de ahorro y combate a la corrupción.

 

Por otra parte ¿ese ahorro se ha destinado a generar desarrollo económico?

 

Si se ha destinado a programas sociales para apoyar a sectores desprotegidos para supervivencia diaria pero que no los sacarán de la pobreza, con acciones generosas, pero sin un método para medir su impacto, también es aún una estrategia a medias.

 

También decretos y decisiones unilaterales nublan esta percepción positiva, como la anulación de la reforma educativa; la construcción del aeropuerto, incumplimiento de contratos anteriores que también cuestan, más obras canceladas, etcétera.

 

Decisiones como estas y expresiones de poca tolerancia hacia quien difiere de la visión del Presidente han arriesgado también las garantías de imparcialidad y autonomía de las instituciones, lo cual es sumamente grave.

 

Sin duda sus grandes deudas en este primer año son la inseguridad y el cero crecimiento económico, aunado a que sus grandes proyectos de infraestructura no han despegado.

 

Como expectativa queda concretar la guardia nacional, especialmente en Sonora, donde este lunes en el marco de la tercera visita del Presidente a la entidad, el Secretario de la Defensa Nacional, General Luis Cresencio Sandoval, anunció que a partir de este lunes 02 de septiembre inicia un proceso de depuración de los cuerpos policiacos en los municipios al reconocer la "penetración de la delincuencia organizada"; comenzando en Guaymas y Empalme para continuar en Cajeme, Hermosillo y Navojoa.

 

En términos generales el Presidente de México debe ya, a pesar de sus virtudes comunicativas, cambiar el discurso y dejar de echar culpas repitiendo que él es diferente, porque hablar del desastre del pasado y el promisorio futuro ya no justifica el presente.

 

En síntesis, el Presidente Andrés Manuel López Obrador debe entender que moverse no significa desplazarse (avanzar), es decir: querer no es sinónimo de poder.

 

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través del correo electrónico davidfigueroao@me.com; y en redes sociales: Twitter @DavidFigueroaO /Fb David Figueroa O.

 

Reseña: David Figueroa Ortega es empresario, Ex Cónsul de México en Los Ángeles y San José California; Ex Diputado Federal; Ex Alcalde de Agua Prieta; Ex Dirigente del PAN en Sonora.

Comentarios

Comenta ésta nota

Su correo no será publicado, son obligatorios los campos marcados con: *