Martín Urieta: el bohemio de afición



“El dilema de los compositores, es que no hay un momento ni un horario especial para componer. Puede ser en cualquier momento del día, en cualquier circunstancia sin importar lo que estés haciendo.  La inspiración llega cuando menos la esperas. Yo, a veces y cuando voy manejando, he tenido que parar el carro en algún lugar y detenerme para sacar la pluma y escribir en el cuaderno algunas cosas que se me ocurren. La inspiración llega, y si andas bien del humor, es mucho mejor”.

 

Lo dice Martín Urieta. Y no es la excepción; a casi todos los compositores les pasa. La imaginación y la inspiración no se planean. Salen del alma. Célebre es aquella anécdota de cuando una vez Pedro Vargas y Agustín Lara cruzaban a pie el paseo de la Reforma en la Ciudad de México y de repente, Lara le dice a su compadre: “¡Pedro, regresemos al hotel! Se me acaba de ocurrir una canción (con dedicatoria) a una de mis musas”. Y así resultó la célebre “Noche de ronda”, dedicada a María Félix.

 

O aquella anécdota del compositor Rubén Fuentes, que al ver a su esposa Marta Roth en bikini en la alberca del club que frecuentaban en la Ciudad de México, le vino de inmediato la inspiración y le compuso en su honor la muy famosa canción “La bikina”. O Manuel Rodrigo “El Yaqui”, que inconforme, celoso y resistente a las salidas a los bailes de su hija ya mayor, le compuso “Cómo me duele”.

 

—¿Y le compones a la vida Martín? A tus experiencias, tus aventuras y tus vivencias particulares?

—Sí. Cada canción lleva algo de mis vivencias, mi historia personal y mis experiencias particulares que le dan forma a mis propias composiciones. No se te olvide que la madre de una canción, aparte de la vivencia, es su majestad…la idea. Todo eso lo he plasmado en la mayoría de las canciones que he compuesto. Registra que ya son más de 50 años de carrera entre el ejercicio docente y la autoría de más de 400 canciones.

—Uno de tus mayores éxitos, por ejemplo, “¿Qué de raro tiene?”

—Sí, esa canción es una especie de autobiografía. La compuse en un momento de mi vida cuando sentía que ya no avanzaba, que estaba estancado, que no progresaba en mi carrera musical”. “Cuando combinaba mis clases en la Normal superior con las tocadas en cantinas”

—¿A los 40 años y ya te sentías fuera de lugar?

—Sí, porque ya llevaba varias composiciones y no veía llegar el éxito.

 

Martín reitera que le decían fracasado, que le hacían burla.

“A los que al contemplarme rodando en el fango quisieron llorar,

A los que se pregunten por qué mi talento no pudo triunfar,

A los que me juzgaron sin darme derecho siquiera de hablar,

A todos los que quieran saber mi tragedia, la voy a contar”.

 

Una biografía que inicia el hijo de Pedro Urieta y Anastasia Solano con su nacimiento en Huetamo, Michoacán, en noviembre de 1943. Formado en internados desde la escuela primaria (Coyuca de Catalán), la secundaria (Tacámbaro) y la Normal en el internado de la Escuela Nacional de Maestros (CdMX). En esta última se formó como profesor, y recuerda con un dejo de nostalgia a sus primeros maestros: Miguel Huerta Maldonado, Arquímedes Caballero y Luna de la Paz, entre otros.

 

También recuerda bien sus inicios—ya con su plaza— como profesor de primaria   en Ciudad Juárez, Chihuahua. Combinaría después su formación con clases de teatro y actividades artísticas: “Ser profesor y presumirlo ante la gente me abría muchas puertas y me facilitaba cosas en la vida”. Dice.

 

Bulmaro Bermúdez, su gran amigo y paisano, de Ario de Rosales compositor de éxitos como “La del morral”, “Caminos de Michoacán” y “La de la mochila azul”, entre otras, lo hizo reflexionar y le recomendó que no fuera tan localista y ampliara sus composiciones mas allá de los vítores a su pueblo y su región, como su “Vuelve a Huetamo”. Le dijo Bermúdez: “Haz algo más general, cántale a la vida, al amor, a las mujeres, a la gente y a tus vivencias. ¡No te quedes en lo puramente provinciano porque te vas a estancar!”.

 

—¿Compositor a destiempo, Martín?

Así pareciera ser dice, y agrega; “mientras yo daba clases y componía, salía a buscar clientes a las cantinas, mesa por mesa, solo con mi guitarra, mi inspiración y el deseo de que les gustara mi música”.

 

Lo refleja en uno de  sus éxitos el más grabados (“Urge”) dice:

“Con mi dolor, causando penas voy vagando por ahí,

No hay ni una frase de cariño para mí,

Todos me miran con deprecio y con rencor.

Urge, una persona que me arrulle entre sus brazos,

A quien contarle de mis triunfos y fracasos,

Que me consuele y que me quite de sufrir”.

 

Y así empezó a pegar fuerte también una de las composiciones más cantadas por grupos y solistas, entre ellos Juan Gabriel y Vicente Fernández: “Acá entre Nos”.

“Por presumir a mis amigos les conté

Que en el amor ninguna pena me aniquila,

Que pa´probarles de tus besos me olvidé

Y me bastaron unos tragos de tequila.”

Y remata la canción: “No queda más que confesar, que ya no puedo soportar, que estoy odiando sin odiar, porque respiro por la herida”.

 

En 2018, Martín Urieta fue seleccionado para el salón de la fama del compositor latinoamericano, en Miami, Florida.

 

El cantante Vicente Fernández, después de notar con sorpresa que en una presentación que tuvo en Colombia, la gente coreaba escandalosamente, Mujeres Divinas”, dijo: “Llevo tiempo cantando ese tema éxito de un compositor que ni siquiera conozco, que pena,” y le preguntó a su asistente: “¿De quién es?” “De Martín Urieta”, le contestaron. “Pues ahora que regrese a México lo quiero conocer”, dijo Vicente.  Como un gesto de agradecimiento, Fernández lo cita en una de sus interpretaciones (Acá entre nos): “Ay Martín, no cabe duda que también de dolor se canta, cuando llorar no se puede”.

 

¿Tus inspiraciones Martín? Sin duda, dice; José Alfredo, Roberto Cantoral, Álvaro Carrillo, Armando Manzanero… Y principalmente las mujeres

 

Urieta también le ha entrado a la política. Ha desempeñado el cargo de secretario de Cultura de la CNC, con los dirigentes Cruz López Aguilar, Gerardo Sánchez, Manuel Cota e Ismael Hernández Deras. Y también como vicepresidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México que actualmente dirige Armando Manzanero.

 

Urieta se confiesa admirador del compositor sonorense Antonio Valdez Herrera, autor de “Esta tristeza mía”, “Tu camino y el mío”, “Con mis propias manos”, “Renunciación”, etc. De Gilberto “El Sahuaripa” Valenzuela, de Rosendo Montiel y del profesor Rubén Duarte Corral.

 

Responde pensativo sobre sus éxitos: La más grabada: “Urge”. La más cantada: “Urge”. La que más éxito económico le ha dado: “Acá entre nos”. La más popular: “Mujeres divinas”. La que más le gusta en lo personal: “Qué de raro tiene”. Y Presume orgulloso: Paquita la del Barrio cierra sus presentaciones con “Acá entre nos”, que también la canta Maluma.

 

Para su mujer, María Cecilia García Aranda también hubo una composición: “Paso a la Reina” que fue grabada por Gerardo Reyes, primero y Gilberto Valenzuela después. Dice que fue su esposa la que le puso título a “Bohemio de Afición”, una composición dedicada a una mujer más joven que él, y donde al final de  cada verso hay una sentencia filosófica, como lección de vida.

“Yo soy otoño gris… y tú eres primavera,

En cambio… yo me pierdo por cualquiera.

Rompiendo corazones… me entretengo,

De noche mi timón… navega sin amarras”

 

—¿Y la recordada sentencia, Martín, de José Alfredo Jiménez de: “¿yo he ganado más aplausos que dinero”? Urieta responde —Noooo. “Yo he ganado más dinero que aplausos. Los aplausos se van, pero el dinero (de las regalías) se queda para ayudar a transitar lo que me quede de vida. En eso si hay que ser muy realista, dice. Los compositores a diferencia de los deportistas, no se agotan ,su ciclo es más largo, mientras no se pierdan en otras cosas”.

 

Martín Urieta se mantiene rejuvenecido, activo, creativo, con chispa vital e ingenio. Disfruta lo que hace y es reconocido de inmediato por propios y extraños. Sigue componiendo y en Octubre develarán su estrella en  el Paseo de las estrellas de las Vegas. No es partidario de los homenajes  y se pregunta: ¿Que he hecho para que me distingan? Si solo hago lo que la madre naturaleza me otorgó, que es componer y escribir canciones”.

 

Recientemente el cantante Diego el Cigala (que grabara con el potrillo varias canciones) le pidió a Urieta lo presentara con Vicente Fernández, a quien quería conocer. Martín se comunicó con Fernández a su rancho “Los potrillos” de Guadalajara y los recibió toda una tarde.

 

Ahí platicaron—entre un caldo Tlalpeño, mole con arroz, carnitas y algunos tequilas— con un Vicente Fernández entero, ya de pelo blanco, que el próximo febrero cumplirá 80 años. Terminando la comida, y al despedirlos en su rancho, Vicente Fernández acompañado de su esposa levantó la mano y le dijo a Martín: ¡Adiós mi compositor favorito! Certero Chente… sin duda.

 

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