América Latina debe tomar la oferta de China


Por Alberto Vizcarra Ozuna

A los que presumían que la caída del muro de Berlín a finales de la década de los ochenta, marcaba el inicio de un mundo unipolar, gobernado por el modelo económico de las democracias liberales, que pondría fin a toda contradicción ideológica y establecería la paz perpetua, la realidad se ha encargado de colocarlos en el departamento de la charlatanería y el olvido.

El mundo que advirtieron nunca sobrevino, por el contrario, el afán de uniformizar a las naciones en torno a un polo dominante, hizo de las décadas subsiguientes a la caída del muro, un largo periodo marcado por la inestabilidad permanente, las guerras, el terrorismo y el narcotráfico. Ingredientes caóticos imanados a un sistema financiero internacional en crisis, que viene dando tumbos, advirtiendo su caída con la gran crisis hipotecaria del 2008.

Muy pocos países en el mundo han podido sobreponerse a este vértigo descendente que succiona los activos y las capacidades productivas de las naciones, para alimentar los requerimientos crecientes de un sector financiero adicto a las ganancias especulativas y adversario agresivo de la producción física y del bienestar social. Naciones como China, Rusia, la India y Corea del Sur, han tenido la valentía, vinculada a una aguda inteligencia, para demostrar con el ejemplo práctico que otro mundo es posible. Sus tasas de crecimiento económico constante durante las últimas tres décadas, la creación masiva de empleos productivos y el vanguardismo que han alcanzado en la ciencia y la tecnología, testimonian que no acudimos al “fin de la historia” cuando presenciamos la debacle global del neoliberalismo.

Durante este milenio, algunos países de América Latina, con matices distintos, han procurado sobre ponerse a las adversidades que el sistema financiero internacional les impone. Con altas y bajas, naciones como Ecuador, bajo el gobierno de Rafael Correa, Argentina, con la dirección de los Kirchner y Bolivia, en el período de Evo Morales, han emprendido acciones para zafar a sus economías de los candados restrictivos que impiden el crecimiento económico, la creación de empleos y el uso de los activos nacionales para el fortalecimiento de la infraestructura, la salud, la educación y la ciencia.

Estos países, aún habiendo tenido logros importantes en sus tasas de crecimiento económico, sus tropiezos y retrocesos, se derivan de que siguen

inmersos en un orden financiero, que además de no comprenderlos siempre les está poniendo obstáculos, cuando no induciendo procesos de desestabilización. Hay un resurgimiento en toda América Latina en la búsqueda de hacer posible el crecimiento económico con bienestar social, y sus posibilidades de éxito dependerán en mucho de no continuar sujetos incondicionalmente al modelo neoliberal que conforma el sistema financiero internacional en crisis.

En un amplio artículo del argentino Sabino Baca Narvaja, se explica con formidable claridad conceptual, que la alianza de Latinoamérica con la locomotora de la economía China, es una buena posibilidad de darle consistencia a los proyectos de crecimiento económico de las naciones del continente. Señala que al inicio del nuevo gobierno argentino, la primera acción a tomar deberá ser la firma postergada de adhesión a la emblemática Nueva Ruta de la Seda, una iniciativa global a la que se han sumado más de cien países y en América Latina, solo se han adherido Chile, Bolivia y Ecuador.

El autor argentino, de gran influencia dentro del gobierno que se instalará a partir del 10 de diciembre en Argentina, dice que Argentina y América Latina deben asociarse para aprovechar la nueva estrategia global China y de esa forma dinamizar el comercio regional a través de la construcción de infraestructura que la nación asiática ofrece y superar así la limitadas expectativas que dispone la relación actual con China reducida a la exportación de materias primas.

Conformar un estado continental industrial moderno, observa Baca Narvaja, es el único camino posible de desarrollo económico y social para las naciones del continente y para ello la alianza con China es fundamental. También es fundamental que alguien le pudiera advertir al presidente Andrés Manuel López Obrador, que debe de abandonar los temores que le han venido impidiendo la alianza económica con China y dejar de poner todos los huevos de la canasta en el TEMEC, tratado comercial del que México no ha sacado los mejores saldos.

Ciudad Obregón, Sonora, 21 de noviembre de 2019

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