El fundamentalismo como norma



“Anatema y exilio para los que no crean y no obedezcan, y también para los traidores”

A mí en lo personal MORENA no me asusta, como sucede con muchos otros. Me preocupa, no lo niego, pero no me asusta. No creo en los fantasmas, ni en los espantos. En mis muy lejanos tiempos de niñez,creía que de los roperos salían monstruos horripilantes que podían comerse crudos a niños, pero ahora ya de viejo a lo único que le temo es a mis congéneres de carne y hueso, que son capaces de cosas peores. Los morenistas son simplemente lo que son, y cuando menos no niegan la cruz de su parroquia, así Andrés Manuel siga pregonando en sus mañaneras diarias una serie de sandeces y barbaridades, como por ejemplo proponer el amor y el perdón como opciones básicas para sacar a México de sus problemas, y del marasmo de violencia y sangre en que se encuentra.

“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, y pienso que el pueblo mexicano poco a poco se va curando de espanto. López ganó gracias al voto del hartazgo… combinado con otra serie de difusos factores muy difíciles de detectar, y más difíciles aún de explicar, pero ahí están, formando parte de la exitosa fórmula que lo llevo a obtener un triunfo arrollador en 2018. Pasó una vez, y puede volver a pasar, y por eso están dispuestos a meter en el empeño todos los billetes que sea necesario.

El PRI y el PAN por su lado no hacen malos quesos, y en sus turbulentas historias cargan con el peso de yerros tremendos y una larga lista de barbaridades que sacuden el alma… por ejemplo: En el PRI los crímenes cometidos en el marco del movimiento del ’68, la noche roja de Tlatelolco, y todo aquello que las generaciones de hoy desconocen, y las de antaño tratan de olvidar sin conseguirlo del todo. En el PAN el haber derrochado la enorme riqueza generada por el “boom” en los precios del petróleo entre 2000 y 2012, dilapidándola miserablemente en gasto corriente, sin invertir casi nada en infraestructura productiva, como debió haberse hecho. En fin.

Pero por malos y perversos que hayan sido y sean PRI y PAN, no se comparan con MORENA, que en un plazo relativamente brece, los ha igualado y superado pero con creces. El lobo con piel de oveja que se empeña en acusar a sus dos grandes rivales de ser los anticristos políticos. A la hora de los señalamientos igual les tunde los azules que a los tricolores (aunque mucho más al PAN de Calderón que al PRI de Peña). Únicamente el color azul es indigno, solamente los hijos del confesionario mocho y tortuoso merecen ser considerados dentro de los juicios de la inquisición morenista.

La propaganda y la manipulación son tan asfixiantes como artificiosas.Es abyecto el exaltamiento de las supuestas virtudes y de las excelencias del gobierno de la 4T, en contraste con los gobiernos anteriores que de diversas maneras han fracasado, las virtudes imaginarias del gobierno actual que se siguen vendiendo en los tenderetes de objetos de desecho. Dinero derrochado obscenamente en campañas publicitarias que buscan convencer a base de barnizar las evidencias y pintar de colores pastel las nuevas atrocidades.

Pero lo peor, lo más revelador, es que MORENA –que asoma su amenazantes fauces desde las sombras del poder adquirido y explotado- no solo agrede hacia afuera. También lo hace hacia dentro, y en una explicable cuanto terrorífica sed de sangre y de vísceras expuestas, no respeta enemigos ni amigos, a propios ni a extraños. Todo lo que se salga un milímetro de los nuevos parámetros establecidos por la alta jerarquía, es objeto de inmediata cacería y destrucción.

Para los musulmanes la dinámica del “Takfir wa Hijra” -anatema y exilio- matar a los no creyentes y a los traidores, occidentales y musulmanes por igual, es una opción que les cuadra a la perfección en la reivindicación de sus tierras santas y la difusión de sus creencias. A MORENA la mística del anatema y el exilio, la excomunión y la quema en la hoguera de la intolerancia, le vienen como anillo al dedo y representan, más que una dinámica, una especie de nueva doctrina que sustituye a los viejos e incómodos postulados ideológicos que se arrojan a un lado a medida que nos van empujando hacia una destrucción inminente, aunque evitable… si hacemos lo que debemos hacer.

Dignidad para el ser humano, igualdad, democracia, derechos humanos, bien común, subsidiariedad, decencia, honradez, principios éticos, honorabilidad, integridad… bagaje inútil que impide moverse con libertad en un mundo donde abundan las oportunidades de enriquecimiento a como dé lugar, y de adquirir poder… siempre y cuando se acepte encamarse con Lucifer en una cópula desenfrenada y satánica. Y para poder moverse con atingencia en estos terrenos movedizos, es menester desembarazarse de todo lo que estorba, sean ideologías o personas. “El que no está conmigo está contra mí” llevado a su última y más tenebrosa expresión: “Todo aquel que no se ponga de rodillas ante mí, a la hoguera”. Fundamentalismo salvaje y a ultranza.

Andan por ahí, en las filas de MORENA, y precavidamente lo pongo un tanto en duda, algunos ex priistas y ex panistas “de aquellos”, con características humanas más o menos “salvables”. No muchos, es verdad, pero sí unos cuantos. Es decir, panistas y priistas con el tipo y perfil que reflejan fielmente al partido al que pertenecieron, pero que paulatinamente han ido desapareciendo. Algo queda, pero es cada vez más una sombra más tenue y difusa. Los otros, que constituyen la masa corporal y la sangre vital de MORENA, son simple carroña política, desperdicios y desechos humanos que por tendencia natural se han arrimado al frondoso árbol de un movimiento político multiforme y abigarrado, casi imposible de entender.

Causa pena ver las fotos y los videos que acompañan las constantes declaraciones de los funcionarios de MORENA, en cuyo fondo es posible ver las inconfundibles imágenes de los creadores de las estrategias que están utilizando para afirmarse en el poder, y si se puede, perpetuarse en él. López y los otros “ilustres” fundadores de esemovimiento que intenta convertirse partido, utilizan como indispensable respaldo moral para sus ritos de misas negras, a unos personajes que resultan incapaces de vender por sí mismos sus pronunciamientos, ante el creciente deterioro de la imagen ética que proyectan.

¿Qué cosa son, si no unos pícaros redomados, unos auténticos e inconfundibles tránsfugas, unos mercaderes de la infamia y la perversidad, los fundadores de MORENA como el propio Andrés Manuel, Marcelo Ebrard, Manuel Bartlett, Claudia Sheinbaum, Alfonso Durazo, Ricardo Monreal, Tatiana Cluthier, Yeidckol Polevnsky, René Bejarano, Olga Sánchez, Fernández Noroña, y demás fauna nociva? Ellos integran la brigada número uno de cazadores de cabezas de aquellos críticos y opositores que han tenido la osadía de disentir, en el cabal uso de su derecho de discrepar y de llamar a las cosas por su nombre, negándose a abatir la cabeza y arrodillarse ente los nuevos dueños país, que se ostentan además como sus “salvadores yreformadores”? “Takfir wa Hijra” para los críticos, y para todo aquel que no se someta… la ira de Dios caerá sobre los infieles, los no creyentes y, por supuesto, los traidores.

¿Y quiénes son los auténticos traidores? ¿Los que juzgan o los que son juzgados? ¿Los nuevos Torquemada de pacotilla o los que van a ser sometidos a juicio en el tribunal inquisitorial del radicalismo político? ¿Los que se prostituyen y prostituyen al partido en el poder, o los que luchan con energía desfalleciente contra la destrucción de lo que alguna vez fuera motivo de orgullo para un pueblo que sido y sigue siendo expoliado y ultrajado, pero que aún mantiene vigente algún vestigio de su tradicional orgullo y tenacidad? ¿Cómo se le puede exigir fidelidad e integridad a una parvada de mercenarios y malandrines que abominan todo aquello que significa valores y principios éticos, pero que con absoluta desfachatez se atreven a dictar lecciones de moral a los mexicanos?

Pero así están las cosas, y así seguirán, mientras no cambie la dirección de los vientos de autodestrucción que se empiezan a percibir, y que corren cada vez con mayor violencia dentro de y en torno a el Movimiento de la Renovación Nacional, vgr. “MORENA”, que en medio del vendaval sigue enarbolando la deshilachada bandera de una confusa e indefinible “Cuarta Transformación”.

Ya está corriendo el segundo año del sexenio 2018-2024, y los pronósticos no son nada buenos. Los augures y los profetas predicen tiempos cada vez más difíciles y complicados. Queda por ver si la sociedad mexicana no domesticada conserva la voluntad, la fuerza y la energía suficientes para aguantar lo que nos espera.

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