¿Dónde quedó Fausto Topete?


Bulmaro Pacheco

Domingo 8 de marzo de 2020 

Fausto Topete Almada nació en Álamos, en diciembre de 1888. Hijo del doctor Manuel Topete Quiroz de Jalisco y Guadalupe Almada Almada de Alamos. Con estudios elementales, fue empleado de mostrador en la tienda de su tío Alfredo Almada. 

La familia, integrada por sus padres y sus hermanos Ricardo y Aurora, emigran tiempo después a Huatabampo a una casa modesta –cuyo terreno ubicado por la avenida Hidalgo, fue donado posteriormente para construir ahí la Escuela Micaela Amarillas de Bórquez–. Ahí Fausto conoce a Álvaro Obregón Salido, por quien hace campaña política para regidor primero y después para la elección municipal de 1911. Obregón, al asumir la Presidencia Municipal designa a Topete, comandante de Policía. 

A Topete lo incorpora a la lucha armada Benjamín Hill, en 1913 y le otorga el grado de teniente como pagador del líder indígena Chito Cruz, de las confianzas de Obregón. Su ascenso militar fue rápido. Llegó a coronel, y en 1920 como tal, firma el Plan de Agua Prieta. El grado de General se lo asignaría posteriormente Obregón. 

En 1926 presenta su candidatura al gobierno de Sonora para el período 1927-1931; le gana a Francisco S. Elías. El 3 de marzo de 1929 firma el Plan de Hermosillo, redactado por Gilberto Valenzuela Galindo, que dio lugar al levantamiento llamado "Renovador" o movimiento Escobarista.-que en el fondo fue una rebelión del Obregonismo contra Calles-. El presidente Emilio Portes Gil promueve ante el Senado la desaparición de poderes en Sonora y acaba con la rebelión. Topete sale al exilio -destierro le llamaban- a Los Ángeles, California, donde permanece 6 años. El gobierno federal lo demanda por 100 millones, ¡por daños ocasionados  por la rebelión! 

En Los Ángeles, Topete sobrevive trabajando en una gasolinera, después promueve la fabricación de sal de uvas, y posteriormente se involucra en negocios inmobiliarios y agrícolas. Regresa a México por Mexicali vía Caléxico, en el gobierno de Lázaro Cárdenas quien le regresa su grado militar, y junto con familiares y amigos adquiere tierras y ranchos en el llamado "boom" del algodón. Participa en la campaña de Manuel Ávila Camacho (1939), la de Abelardo Rodríguez en Sonora (1943) y -en su última incursión política- figura como candidato a Senador con Ezequiel Padilla del Partido Democrático en 1946. 

Se casó con Mariana Villaseñor Hughes, de Guaymas. Tuvieron 3 hijos: Fausto (1918), María Teresa (1920) y Marco Antonio  (1922). Murió cuando le practicaban cirugía pulmonar en San Diego y al Doctor Barba que lo operaba, le diera un infarto en plena operación. 

Fue sepultado Topete en el panteón municipal 2 de Mexicali en diciembre de 1952. En los dos años que gobernó Sonora, hizo mucho por el Estado y es recordado por su apertura, las obras de infraestructura de la capital y las escuelas que construyó. 

Lo irónico de la historia del municipio de Álamos es que ninguno de los gobernadores de Sonora que nacieron ahí, fueron sepultados en el histórico panteón de la cabecera municipal. 

Carlos Rodrigo Ortiz Retes, por ejemplo, gobernador de Sonora en 1873, murió el 12 de mayo de 1924 y sus restos fueron llevados al Panteón de Dolores de la Ciudad de México. "Ortiz", primero estación de ferrocarril y después comisaría de Guaymas, fue nombrada así en su honor.

Ramón Corral Verdugo, que fue gobernador de Sonora 8 años, murió de cáncer en la garganta en París, Francia, en 1912, y sepultado en el cementerio de Père Lachaise. La Estación Corral del ferrocarril ubicada en el municipio de Cajeme, lleva su nombre. 

Rafael Izábal Salido, nacido en Culiacán y que gobernara Sonora de 1903 a 1907-le tocó enfrentar la huelga de Cananea-, murió el 8 de octubre de 1910 durante un viaje a Europa, dice Francisco R. Almada: "su cadáver fue arrojado al fondo del océano y se simuló que se había traído a la ciudad de Hermosillo y dado sepultura en la hacienda Europa" (p.360). La estación de ferrocarril Izábal, fue cambiada por "Esqueda" en 1911. 

Alejo Bay Valenzuela, gobernador de Sonora entre 1923 y 1927, murió de Leucemia en 1952. Fue sepultado en Hermosillo. 

Ramón Ramos Almada, de Chínipas pero de raíces alamenses, fue electo para el período 1935-1939. Salió del poder en 1935 y murió en Chihuahua en un accidente con su rifle en 1937. Fue sepultado en Chihuahua. 

Jesús Gutiérrez Cazares (nacido en Los Camotes, Álamos), gobernador de 1935 a 1937, murió en 1984 y sus cenizas están depositadas en la Capilla de Fátima en Ciudad Obregón. 

Román Yocupicio Valenzuela, nacido en Masiaca -cuando pertenecía a Álamos-, gobernador entre 1937 y 1939, murió en 1952 y fue sepultado en Navojoa. Anselmo Macías Valenzuela, nacido en Agiabampo -cuando pertenecía a Álamos también-, gobernador en el período 1939-1943, murió en 1965 y sus restos yacen en el panteón municipal de Huatabampo. 

¿Y los demás donde quedaron? 

El muy influyente militar y político sonorense Ignacio Pesqueira García, de Bacanuchi, que gobernara Sonora de 1856 a 1875 (17 años completos) y con una influencia de 20 años en la política local, muere en 1886, y sus restos están ubicados en el panteón de Arizpe. Igual los de Jesús García Morales, que gobernó por poco tiempo en 1865. 

José Tiburcio Otero Toledo, nativo de Baroyeca, gobernador en 1873, muere en 1900 y su tumba se encuentra en Huatabampo. 

Luis Emeterio Torres nació en Chihuahua, en 1844, fue gobernador del Estado en cuatro ocasiones, en total acumuló 14 años de gobernador entre 1883 y 1909, el de mayor duración durante el Porfiriato. 

Al triunfo de la Revolución terminó sus días trabajando como inspector del Ferrocarril Atchison-Topeka-Santa Fe en los Estados Unidos, y murió en Los Ángeles, California, el 9 de septiembre de 1935. 

Tres estaciones de ferrocarril se derivaron de su nombre: Estación Don, Estación Luis, y Estación Torres. 

Lorenzo Torres, oriundo de Mochicahui, Sinaloa, fue designado gobernador para el período 1897-1891, y solo gobernó tres meses. Murió en Los Ángeles, California, en 1912. La estación "Lencho" (una vetusta construcción de piedra gris ahora en ruinas) ubicada frente al pueblo de Tórim, fue identificada así por su nombre. El llamado "triunvirato" Sonorense (Torres-Corral-Izábal) gobernó Sonora de 1883 a 1909. 

Alberto Cubillas que cubrió la ausencia de Torres al frente del Ejecutivo estatal entre 1909 y 1911, murió en Hermosillo en 1932. 

José María Maytorena, que gobernó Sonora entre 1911 y 1915, estuvo exiliado 21 años en Los Ángeles, California. Murió en la Ciudad de México en 1948 y está sepultado en el Panteón Español. 

Ignacio L. Pesqueira (de Huépac) que cubrió el interinato de Maytorena en 1913 y se opuso radicalmente al gobierno de Victoriano Huerta, murió en Saint Provence Francia en 1940. Sus restos en la Ciudad de México. 

Adolfo de la Huerta, gobernador de 1919 a 1923, también exiliado en Los Ángeles, California, desde 1924 -dio clases de canto allá- y retornó a México en el gobierno de Lázaro Cárdenas. Fue visitador de consulados y director del Instituto de Pensiones. Murió en la Ciudad de México en 1955 y sus restos descansan en el panteón Francés de San Joaquín.

Plutarco Elías Calles, gobernador entre 1915 y 1919, exiliado en San Diego, California, desde 1936, regresó a México en 1941. Murió en octubre de 1945 en la Ciudad de México. Primero fue sepultado en el Panteón de Dolores y después en el Monumento a la Revolución. 

Benjamin Hill, que fue por muy poco tiempo gobernador de Sonora. Murió en diciembre de 1920 en la Ciudad de México, siendo titular de Guerra y Marina. Sus restos descansan en el Panteón Francés de La Piedad. 

Cesáreo Soriano, el gobernador encargado del despacho que firmara la Constitución de 1917, murió en San Diego, California. Allá lo sepultaron. 

Rodolfo Elías Calles, nativo de Guaymas y que cubriera el período de gobierno entre 1931 y 1935, murió en 1965 en un hospital de Houston, Texas. Sus restos fueron depositados en el Panteón Yáñez de la capital. 

Abelardo L. Rodríguez, gobernador de 1943 a 1947, murió en 1967 en Baja California. Su tumba se encuentra en El Sauzal, Ensenada. 

Horacio Sobarzo Díaz que cubrió los dos últimos años de Rodríguez (1947-1949) murió en Hermosillo en 1963 y fue sepultado en el Yáñez. 

Ignacio Soto murió en San Diego en 1962 y sus cenizas pasaron del panteón Yáñez a la iglesia del Espíritu Santo en Hermosillo. 

Álvaro Obregón Tapia murió en Tucson en 1992 y sus cenizas están en la Catedral de Hermosillo, Luis Encinas Johnson murió en 1992 en Tucson y sus cenizas fueron esparcidas en su rancho. 

Faustino Félix Serna muere en Tucson en 1986 y sus restos descansan en la cripta familiar en el panteón Del Carmen, de Ciudad Obregón. 

Alejandro Carrillo Marcor murió en 1998 y sus cenizas fueron esparcidas en el Valle del Yaqui. Don Rodolfo Félix Valdez falleció el 21 de mayo de 2012 y sus cenizas quedaron en la iglesia de la Esperanza en la Ciudad de México. Todos ellos, como gobernadores, ejercieron el poder y contribuyeron a transformar Sonora. La historia académica no los juzga, los explica. La historia de cada uno y su propia biografía Sí. Ahí está su vida y sus aportaciones. Que cada quién juzgue. 

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