Los Yaquis y los presidentes: la historia

Los Yaquis y los presidentes: la historia

Bulmaro Pacheco

 

Domingo 2 de agosto de 2020

 

 

"No repare usted en gastos. No debemos estar tranquilos hasta que veamos a cada indio (sic) con su garrocha en la mano, tras su yunta de bueyes roturando los campos":

Porfirio Díaz al gobernador Luis Emeterio Torres (1897)

 

Los enfrentamientos de la etnia Yaqui con los gobiernos han sido cíclicos y recurrentes en los últimos 123 años. Se creyó solucionado a partir de los eventos de la llamada Paz de Ortiz, signada con ellos el 15 de mayo de 1897, cuando su dirigente era Juan Maldonado "Tetabiate". Ese acuerdo duró muy poco. Tetabiate se volvió a levantar en armas y fue asesinado en 1901. El triunvirato que gobernó Sonora (Torres, Corral, Izábal) entre 1883 y 1911, fue cruel con ellos. Abundaron los asesinatos y las deportaciones.

 

La llegada del gobernador José María Maytorena en 1911 significó para la etnia un respiro, porque en noviembre de ese año fueron recibidos en el Castillo de Chapultepec por el presidente Francisco I. Madero.

 

Pero Madero duró solo 17 meses en la Presidencia, y Victoriano Huerta, que lo sustituyó después de un golpe de Estado y los había combatido en su propio territorio, ni siquiera abordó el problema Yaqui.

 

Fue Adolfo De la Huerta, con antecedentes familiares radicados en Pótam, quien dio cauce en 1917 (Aquél Bacatete, donde el 17 yo me pronuncié) a una solución integral del problema Yaqui ante el presidente Venustiano Carranza. "El señor De la Huerta comunicó a Don Venustiano las bases sobre las cuales había hecho la paz con los Yaquis y fueron totalmente aprobadas por el jefe, con lo cual los Yaquis siguieron en completa paz" (memorias de Adolfo de la Huerta p.78). Carranza no pudo consolidar una línea de acción para atender el problema. Fue asesinado en 1920.

No fueron buenas las relaciones de los Yaquis con Obregón y Calles. A Obregón lo tuvieron secuestrado un día, en un tren en Vícam en 1926.

 

Dice el expresidente Lázaro Cárdenas: "Con el acantonamiento de las tropas en la sierra y en las tierras planas del Yaqui, se fueron estableciendo colonias agrícolas en las mejores tierras ribereñas y durante el gobierno del Presidente Díaz se dio una concesión a la compañía Richardson para colonizar una zona extensa, derivándose aguas del propio río Yaqui y así fue extendiéndose la colonización y cuantas veces llegaron a entablarse pláticas de paz, siempre los Yaquis pusieron como condición la devolución del territorio que perteneció a los ocho pueblos situados en las márgenes del río".(Cárdenas por Cárdenas p.260).

 

Como Presidente, Cárdenas estuvo en dos ocasiones en territorio Yaqui: en 1937 y 1939. De su gobierno derivaron resoluciones importantes para resolver los problemas de agua y Territorio de la Tribu.

 

En el Diario Oficial de la Federación del 30 de octubre de 1937, se establece el acuerdo dictado para la resolución del problema agrario en la región del Yaqui, Sonora: "A la Tribu Yaqui se le reconoce toda la extensión de tierra laborable ubicada sobre la margen derecha del Río Yaqui, con el agua necesaria para riegos de la presa (en construcción) de la Angostura, así como toda la sierra conocida por "Sierra del Yaqui" a cuyos componentes se les proveerá de los recursos y elementos necesarios para el mejor aprovechamiento de sus tierras".

 

El 22 de octubre de 1940 fue publicada "la resolución que titula definitivamente y precisa la ubicación de los terrenos que se restituyen a la Tribu Yaqui del Estado de Sonora". La resolución la firman el Presidente y el jefe del Departamento Agrario. Se establece ahí que "La Tribu yaqui podrá disponer cada año agrícola hasta de la mitad del caudal que se almacenará en la Presa de la Angostura para fines de riego de sus propias tierras".

 

Con el presidente Miguel Alemán se inició la construcción de la Presa Álvaro Obregón y se avanzó en el proyecto de creación del distrito de riego.

 

En el gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines, en el Diario Oficial del 16 de diciembre de 1955, se publica el acuerdo que establece "el Distrito de riego del Río Yaqui, Sonora, y declara de utilidad pública la construcción de las obras que lo forman". Ahí mismo y en el punto V se establece: "Se confirma a la Tribu Yaqui su derecho al uso de las aguas del vaso de la Angostura, concedido en el acuerdo Presidencial de fecha 30 de septiembre de 1940, publicado en el Diario Oficial de la Federación de 22 de octubre del mismo año".

 

El presidente Adolfo López Mateos, asesorado por Norberto Aguirre Palancares en acuerdo del 27 de junio de 1960, reconoce la restitución de 420 mil hectáreas de agostadero a la etnia Yaqui y un programa para riego y cultivo de 20 mil hectáreas de las comunidades indígenas yaquis. Ahí se ordena la cancelación de todos los contratos de arrendamiento existentes en las 420 mil hectáreas,{…} que actualmente se encuentran rentadas a "elementos extranjeros y nacionales" y da instrucciones para la "adquisición de cabezas de ganado para el establecimiento del "ejido ganadero" de la comunidad Yaqui".

 

El presidente Luis Echeverría, el 18 de diciembre de 1973, emite el decreto "por el que se otorga exclusividad a los miembros de la tribu Yaqui y a los de la sociedad cooperativa de producción pesquera comunidades Yaquis S.C.L., para realizar actos de pesca en las aguas de los esteros y bahías de los litorales de Bahía Las Guásimas, Las Tortugas, Las Cruces, y hasta la Bahía de Lobos (60 kilómetros de litoral).

 

Además, el presidente Echeverría ordenó el revestimiento de canales, el fortalecimiento del crédito agrícola a través de una sucursal en Vícam, la creación de una central de maquinaria (15 trilladoras, 30 tractores entre otras), la electrificación de la mayoría de las comunidades rurales yaquis, pavimentó carreteras, introdujo sistemas de agua potable a las cabeceras de los ocho pueblos, algunas clínicas, les creó secundarias técnicas y un Centro de Bachillerato Tecnológico y pasó una navidad entre la tribu (en Pótam, en 1974). José López Portillo impulsó apoyos con Coplamar.

 

Carlos Salinas de Gortari los atendió, pero no se avanzó.

Con el presidente Ernesto Zedillo, el 10 de enero de 1997 se publicó el decreto de expropiación a la tribu de 2,688 hectáreas (2079 de riego y 609 agostadero) en la llamada cuchilla, ubicada en tierras de  Cajeme, Bácum, San Ignacio y Guaymas. Por esa expropiación —con la que no estuvieron de acuerdo los gobernadores tradicionales de Pótam y Vícam, que se ampararon, le depositaron a la Tribu 40.4 millones de pesos en FIFONAFE.

 

Esos millones, (que por ahora algunos sostienen que andan entre 250 y 600) no se han tocado por el desacuerdo entre los pueblos ("el dinero se acaba la tierra no", decían) y porque en aquellos años el gobierno estatal creó la figura de los "gobernadores duales" en esos dos pueblos, para vender la (falsa) idea de que todos habían estado de acuerdo con la expropiación. Dice el decreto: "Que con fecha 21 de diciembre de 1996 la comunidad Tribu Yaqui suscribió un acuerdo de concertación con el gobierno federal en donde reconoció la problemática descrita y expresó su voluntad para que se regularicen las superficies que detentan los ejidos ya nombrados así como los diversos poseedores" (sic). Simulación total.

 

Con los presidentes que siguieron, los Yaquis solo fueron utilizados para la foto. A Fox el gobierno estatal de aquella época lo llevó al lugar equivocado y nunca se reunió con las verdaderas autoridades tradicionales, lo que provocó la instalación de la piola en la carretera internacional a la altura de las Guásimas; Calderón entró en conflicto con ellos por el acueducto Independencia; y Peña Nieto solo estuvo durante su campaña.

 

El presidente López Obrador ha dicho que le va a entrar en serio a los problemas de la tribu. Para eso, deberá contar con varios ingredientes: Un buen diagnóstico de la problemática y sus nuevas realidades, un verdadero inventario de sus liderazgos reales, (ni simulados ni reciclados), y un buen equipo de trabajo, así como tener en cuenta que los problemas del agua y el territorio requieren de una solución política, no jurídica.

 

Hasta ahora, el gobierno federal no ha nombrado representantes estatales del INPI (ex CDI) ni en la Sedatu y solo hay encargado en la Conagua.

 

Deberá instalar también una mesa permanente de negociación que incluya la participación de los gobiernos municipales y el estatal, para evitar el rebrote cíclico o la manipulación externa de la protesta política de la Tribu.

 

Los temas del  Plan de Justicia Yaqui, elaborado por los ocho pueblos, incluye asuntos controvertidos e históricos relacionados con su territorio, con la distribución del agua, con los derechos de paso, pero también con los graves problemas de alcoholismo, rentismo de parcelas, educación, diabetes, narcomenudeo, huachicol, agua salada en varios pueblos, mortalidad infantil, y casi toda su infraestructura deteriorada, lo que implica la atención de los otros niveles de gobierno en una crisis que por ahora enfrentan los casi 20 mil integrantes de la Tribu.

 

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