Simón Bolívar



Hará un par de semanas que mi esposa y yo terminamos de ver “Bolívar”, una serie que relata la vida y la zaga militar del general Simón Bolívar, “El Libertador”, y que resultó bastante entretenida, pues además de presentar los aspectos más importantes de la historia -a veces increíble- de Bolívar, en su lucha por liberar y unificar a Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela, y liberarlos de la férrea dominación española, para que resulte más atractiva incluye en el guion una entretenida trama novelesca.

Yo no soy historiador y de ninguna manera presumo de serlo. Para eso están mis grandes amigos Juan Antonio Ruibal, Joaquín Robles-Linares, José Rómulo Félix, Benjamín Gaxiola, Ismael Valencia, y el resto de eminencias afiliados a la benemérita Sociedad Sonorense de Historia. Yo me limito a realizar investigaciones sencillas, acudiendo a las fuentes de información que tengo más a la mano, como los libros de historia y enciclopedias que tengo en mi pequeña biblioteca, y también a fuentes modernas como Google y Wikipedia.

Netflix, Sony y Caracol Televisión han creado la serie sobre la vida de Simón Bolívar, tanto en su faceta personal como política y militar. A través de los sesenta episodios de una hora, la serie «Bolívar: una lucha admirable» hace hincapié en los momentos relevantes de su vida, comenzando con la niñez y culminando en su muerte. Un título que posiciona al militar como el héroe definitivo de la historia, un sesgo que sin embargo no ha sido suficiente para el dictador venezolano Nicolás Maduro, que ha cargado duramente contra la serie. «¿Cuántas mentiras, difamaciones y basura pondrán en la miniserie?», dijo, pidiendo a sus bases que salieran en «defensa -de Bolívar- frente a la mentira de la oligarquía colombiana». Y eso que Maduro todavía no ha podido ver la serie, ya que no se ha estrenado en Venezuela. En Estados Unidos, España, México, y otros países de Iberoamérica, sí está disponible en Netflix desde el pasado 21 de junio. Esta reacción se debe a que Maduro presume de estar continuando la «revolución bolivariana» que iniciara Hugo Chávez. De hecho, la república de Venezuela recibe el título de «bolivariana».

Por su parte, el actor que interpreta al libertador, Luis Gerónimo Abreu, ha invitado a Maduro a ver la serie antes de criticarla. «Primero tendría que verla, y después decir si le gusta o no. Y se aceptará su opinión porque de eso se trata la libertad de expresión. Aunque creo que tiene asuntos muchísimo más importantes de los que ocuparse», aseguró a la BBC en una entrevista.
Según la sinopsis de la serie, no se pretende mostrar solo su lado conocido, sino también «la historia de Simón detrás de Bolívar». La serie de Netflix también desvela «los detalles de su tormentosa vida sentimental; desde la muerte de su madre cuando era niño, la muerte de su primera esposa meses después de haberse casado, sus múltiples amantes cuando dejó de creer en el amor y, finalmente, su apasionado romance con Manuelita Sáenz», la mujer que le inspiró durante sus batallas.

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios (Caracas 24 de julio de 1783-Santa Marta, 17 de diciembre de 1830), más conocido como, fue un militar y político venezolano, fundador de las repúblicas de la Gran Colombia y Bolivia. Fue una de las figuras más destacadas de la emancipación hispanoamericana frente al Imperio Español. Contribuyó a inspirar y concretar de manera decisiva la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.

En 1813 le fue concedido el título honorífico de “Libertador” por el Cabildo de Mérica en Venezuela, que tras serle ratificado en Caracas ese mismo año, quedó asociado a su nombre. Los problemas para llevar adelante sus planes fueron tan frecuentes que llegó a afirmar de sí mismo que era «el hombre de las dificultades» en una carta dirigida al general Francisco de Paula Santander, en 1825.

Participó en la fundación de la Gran Colombia, nación que intentó consolidar como una gran confederación política y militar en América, de la cual fue presidente. Bolívar es considerado por sus acciones e ideas el Hombre de América y una figura de la historia universal, ya que dejó un legado político en varios países latinoamericanos, algunos de los cuales lo han convertido en objeto de veneración nacionalista. Ha recibido honores en varias partes del mundo a través de estatuas, monumentos, parques, plazas, etcétera. Sus ideas dieron origen a la corriente política denominada bolivarianismo.

Juan Vicente Bolívar y Ponte-Andrade fue el padre de Simón Bolívar, y su madre María de la Concepción Palacios y Blanco, ambos pertenecían a la aristocracia caraqueña. Tuvieron cuatro hijos más, tres de ellos, mayores que Simón y una menor, sus nombres fueron María Antonia, Juana Nepomucena, Juan Vicente y María del Carmen (esta última murió a poco tiempo de nacer).

Simón fue confiado a Esteban Palacios y Blanco, uno de sus tíos maternos, pero como este se encontraba en España permaneció bajo la custodia de Carlos Palacios y Blanco, otro de sus tíos, que por lo visto era un hombre con el que no se llevaba bien y que era tosco, de carácter duro y mentalidad estrecha, que se ausentaba frecuentemente de Caracas para atender sus propiedades, y que por lo tanto solía dejar a su sobrino atendido por la servidumbre y asistiendo por su cuenta a la Escuela Pública de Caracas.

La trayectoria escolar de Bolívar no fue muy brillante como alumno de la Escuela Pública, institución administrada por el Cabildo de Caracas que funcionaba de forma deficiente debido a la carencia de recursos y organización. En aquel entonces, Simón Rodríguez era maestro de Bolívar en esta escuela. Carlos Palacios y Blanco, tío materno de Bolívar, pensaba enviarle a vivir con él porque no podía atenderlo personalmente, y las protestas de su sobrina María Antonia sobre la educación y atenciones que recibía su hermano, eran frecuentes.

Ante la perspectiva de vivir con su maestro, Simón escapó de la casa de su tío para refugiarse en la de su hermana María Antonia, que ejerció su custodia temporal, hasta que se resolvió el litigio judicial en la Real Audiencia de Caracas que devolvió a Carlos la custodia de Simón. Simón trató de resistirse pero fue sacado por la fuerza de casa de su hermana y llevado en volandas por un esclavo hasta la vivienda de su maestro.

A pesar de las dificultades, la relación maestro-alumno fue fructífera y reveladora para ambos. El aprendizaje fue mutuo. Bolívar llamó a Rodríguez “El Sócrates de Caracas” y “filósofo cosmopolita”. La profunda admiración que sintiera Bolívar por su maestro quedó documentada en una carta del 19 de enero de 1824, dónde, ya con el título de Libertador, comienza diciendo: “Oh mi Maestro” y prosigue más adelante: “Sin duda es usted el hombre más extraordinario del mundo”. Al poco tiempo, Rodríguez renunció a su cargo de maestro para irse a Europa y la Real Audiencia de Caracas determinó que Simón fuera trasladado a la Academia de Matemáticas, dirigida por el padre Andújar y que funcionaba en casa de su tío Carlos. La amistad entre los dos perduró por siempre.
Las campañas militares y las batallas de Bolívar fueron muchas, y resultan imposibles de describir en este espacio. Un constante ir y venir de un lado a otro, combatiendo siempre en inferioridad de condiciones con un enemigo infinitamente superior en soldados y armamento, y sin embargo la victoria estuvo de su parte la mayor parte de las veces.
Una de sus acciones militares más admirables de Bolívar recibió el nombre de La Campaña Admirable. En la batalla de Cúcuta se dio inicio a la Campaña Admirable, con la cual el occidente de Venezuela fue liberado.

Desde Cúcuta, y no encontrando resistencia, avanzó hasta Mérida, y tomó la ciudad pacíficamente después de que las autoridades realistas huyeran ante su inminente llegada. En esta entrada triunfal se le concedió por primera vez el título de “El Libertador”, por decisión del Cabildo de Mérida.

Bolívar obligó a pelear a las fuerzas realistas en Los Taguanes. Les derrotó, y la capitulación se firmó en La Victoria. Tras la capitulación española, Bolívar tuvo el camino libre, e hizo una entrada triunfal en Caracas el 6 de agosto de 1813. Después de un triunfo militar en Mosquiteros le nombraron Capitán General, con el título de “El Libertador”, que desde entonces quedó unido a su nombre.

Bolívar se concentró en organizar el Estado y dirigir la guerra en lo que parecía su etapa final. Organizó el régimen militar, mantuvo el Consulado, creó un nuevo sistema fiscal, y una nueva administración de justicia. Atendió a la actividad agraria, a las exportaciones, y a la búsqueda de mano de obra calificada. Modificó el gobierno municipal, y ofreció la nacionalidad a extranjeros amigos de la causa republicana.

Después del fracaso de la Segunda República de Venezuela y su corta permanencia en Nueva Granada como comandante militar, Bolívar se vio obligado a reflexionar sobre la causa de los fracasos previos, la situación internacional y la forma de lograr la independencia de forma duradera.

Sus reflexiones le llevaron a la conclusión de que para alcanzar la independencia definitiva se debía derrotar totalmente a los españoles para impedir que realizaran acciones de reconquista pero esto no sería suficiente, los esfuerzos descoordinados y dispersos de los caudillos regionales a lo largo de América debían ser unificados bajo un mandato único, y como garantía de una independencia permanente se debía crear una república grande y fuerte para poder desafiar las pretensiones de cualquier potencia imperial.
La idea de crear una nación semejante hizo que Bolívar tuviera un objetivo político mucho más amplio y esto en definitiva le movió a actuar de una manera diferente a las anteriores.

A partir de 1813 la situación se decantó definitivamente a favor de los patriotas y desde entonces prácticamente su avance por el continente se hizo imparable y, lo que permitió que Bolívar desde Venezuela, y Francisco de Paula Santander desde Nueva Granada, empezaran a coordinar acciones conjuntas desde sus áreas de influencia que fomentaran una unidad militar.

Entre sublevaciones y traiciones de todo tipo, Bolívar fue víctima de la ingratitud de los habitantes de los territorios liberados, especialmente entre la clase acomodada, acostumbrada a disfrutar de privilegios y que no aceptaban las ideas reformadoras de Bolívar.

El 25 de septiembre de 1828, en Bogotá, se llevó a cabo un atentado contra su vida, conocido como la “Conspiración Septembrina”, de la cual resultó ileso gracias a la ayuda de su amante Manuela Sáenz, quiteña que recibió en 1821 la orden de “Caballeresa del Sol” del general José de San Martín, y que a raíz del suceso con Bolívar fue llamada por él «La Libertadora del Libertador». Bajo la ventana de la residencia de Bolívar, frente al actual Teatro Colón, por donde realizó su escape, fue puesta una placa con la inscripción del cuadro lateral. Pasó la noche escondido en un caño, en lo que es conocido hoy en día como el eje ambiental de Bogotá.

Posteriormente, Bolívar siguió gobernando en un ambiente enrarecido, acorralado por disputas fraccionales. Las revueltas continuaron. En esta situación, la Gran Colombia le declaró la guerra al Perú, y el presidente de este país, José de La Mar, invadió Guayaquil, pero fue vencido por Antonio José de Sucre en la batalla del Portete de Tarqui, el 27 de febrero de 1829. Venezuela se proclamó independiente el 13 de enero de 1830 y José Antonio Páez ocupó la presidencia de ese país desterrando a Bolívar.

Bolívar convocó el evento que conocemos como el Congreso Admirable, donde presentó su renuncia a la presidencia el 20 de enero de 1830, sin embargo esta no fue aceptada desde el principio, en vista que se trataba de una entidad que estaría encargada de dictar una nueva constitución para la Gran Colombia. El Congreso Admirable culminó oficialmente el 11 de mayo de 1830, y hasta el 4 de mayo de 1830 le aceptaron la renuncia a Bolívar, y a su vez dieron los cargos de presidente a Joaquín Mosquera y el de vicepresidente al general Domingo Caycedo. A Bolívar le concedieron una pensión de 3 mil pesos anuales. El 8 de mayo de 1830, Bolívar partió de Bogotá acompañado de un grupo de amigos y políticos, con solo 17,000 pesos, producto de la venta de su vajilla de plata, sus alhajas y sus caballos. Caycedo le envió a Bolívar su pasaporte, pues este tenía la intención de volver a Europa.

En junio llegó a Cartagena y su estado de salud empezó a mostrarse más en deterioro por lo que decidió retirarse a un lugar campestre, la casa del señor Judah Kingseller, sin embargo su salud no mejoraba, optaron por buscar un médico apropiado, y Juan Pavejeau le comunicó a Mariano Montilla que en Santa Marta se encontraba el doctor Alejandro Próspero Révérend, y le sugirió desplazar a Bolívar para de esa manera lograr que el médico lo tratara.

El 1o de julio el general Mariano Montilla informó a Bolívar del asesinato de Antonio José de Sucre, noticia que lo afectó profundamente. A fines del mes vio publicada en la prensa la resolución del Congreso venezolano de romper relaciones con Colombia mientras Bolívar permaneciera en suelo colombiano, por lo cual sus seguidores lo convencieron de no abandonar Colombia.

La muerte de “El Libertador”

La historia oficial relata que luego de su renuncia y de recibir la noticia del asesinato de Sucre, solo y desengañado, Bolívar había decidido dirigirse a Europa. Bolívar llegó el 1 de diciembre de 1830 a Santa Marta en estado de postración, tras una penosa travesía por el río Magdalena desde Bogotá en la Goleta Manuel, escoltada en la última parte del viaje en el buque USS Grampus de la Armada de los Estados Unidos, quedándose inicialmente en la Casa de Aduanas. Allí fue atendido por el médico francés Alejandro Próspero Révérend, en consulta con Mac Night, médico militar del USS Grampus.

A pesar del buen clima y las atenciones recibidas, su salud empeoró a los pocos días, razón por la cual aceptó la invitación del español Joaquín de Mier y Benítez y fue trasladado a la Quinta de San Pedo Alejandrino , al suroccidente de Santa Marta, donde llegó el 6 de diciembre. Momentos de lucidez le permitieron dictar su testamento y su Última Proclama, donde un Bolívar gravemente enfermo clamaba porque su muerte, por lo menos, permitiera la consolidación de la unión y la desaparición de los partidos. Finalmente, Simón Bolívar fallece de tuberculosis el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad. «A la una y tres minutos de la tarde murió el sol de Colombia», según rezó el comunicado oficial.

El 24 de diciembre, el secretario general de la Comandancia de Santa Marta escribió un relato de los hechos sucedidos luego de la muerte de Bolívar, informando que su cadáver fue trasladado al edificio de la Aduana. Allí Révérend practicó la autopsia, extrajo sus órganos para guardarlos en recipientes y el cuerpo de Bolívar fue embalsamado. Révérend estableció sin lugar a dudas que la causa de muerte fue una “tisis tuberculosa”, derivada de un catarro pulmonar mal curado, que se convirtió en crónico. Luego se realizó en el mismo lugar el velorio del cuerpo, vestido con insignias militares, durante dos días, con la presencia masiva de la población, siendo enterrado el día 20. El entierro se realizó con un desfile militar hasta la Catedral de Santa Marta, donde fue enterrado sin la presencia del obispo.

Los datos sobre los últimos días del Libertador están tomados del libro que Révérend publicó en 1866, en París, sobre la muerte de Bolívar, titulado “La última enfermedad, los últimos momentos y los funerales de Simón Bolívar, Libertador de Colombia y del Perú”, donde detalla la evolución de la salud de Bolívar en sus últimos días, su muerte, autopsia y entierro.

La historia oficial sobre la muerte de Bolívar generó dudas en algunos historiadores. En particular la actuación del médico Alejandro Próspero Réverend y la tuberculosis a la que se atribuyó la causa de muerte del Libertador. También generaron dudas la ausencia de otros médicos, el motivo de la presencia del buque de guerra estadounidense USS Grampus, y el papel jugado por el médico militar del buque, de apellido Night.

En 2007 el historiador venezolano Jorge Mier Hoffman, descendiente de Joaquín de Mier y Benítez, el español en cuya casa Bolívar murió, publicó un libro titulado “La carta que cambiará la historia”, en donde formula serias dudas en torno a la versión oficial de la causa y las circunstancias de la muerte de Simón Bolívar. El entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, informó públicamente que había leído el libro y que consideraba necesario exhumar los restos de Bolívar para establecer si se trataban realmente de sus restos y si era cierto que había muerto de tuberculosis. El 28 de enero de 2008 el presidente Chávez dictó el Decreto N.o 5834, creando una comisión científica, presidida por el genetista español José Antonio Lorente, con la misión central de exhumar los restos de Bolívar, establecer la identidad de los mismos y verificar si la tuberculosis fue efectivamente la causa de su muerte, y en caso negativo buscar indicios de la causa efectiva de su muerte, especialmente trazas de presencia de arsénico, que pudieran indicar un posible envenenamiento. Dos años después, el 16 de julio de 2010, fueron exhumados los restos atribuidos a Simón Bolívar que se encontraban en el Panteón Nacional de Venezuela, ubicado en Caracas.

El 25 de julio de 2011 el vicepresidente de Venezuela, Elías Jaua, leyó por cadena nacional los resultados del informe preliminar de la Comisión Presidencial y varios de sus miembros expusieron públicamente tanto los resultados, como los métodos científicos y técnicos utilizados. De acuerdo a las declaraciones de los investigadores, los restos estudiados pertenecían a Bolívar y no padeció tuberculosis, por lo tanto tampoco fue esa la causa de muerte… De esta manera la causa de la muerte de Simón Bolívar “El Libertador” sigue siendo un misterio.

Tal vez algún día conozcamos lo que en realidad acabó con este gran militar y hombre admirable, que fue siempre fiel a sus ideales y convicciones de libertad, y que finalmente tal vez murió de tristeza víctima de la ingratitud, decepcionado y prácticamente abandonado, excepto por un puñado de amigos que estuvieron a su lado en el momento de su muerte.


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