Nulos protocolos de salud y mercadotecnia acaban con aficionados de LMP


La insensibilidad de algunos empresarios del deporte profesional (concretamente del beisbol), pudieran provocar un rebrote más severo del coronavirus en la región noroeste del país.

Después de ver los pocos cuidados de protección en el Estadio “Yaquis” de Ciudad Obregón durante el pasado fin de semana, las autoridades estatales de Salud determinaron suspender -hasta nuevo aviso- la entrada de aficionados a los inmuebles beisboleros en las tres plazas de Sonora que participan en la Liga Mexicana del Pacífico: Navojoa, Hermosillo y el mismo Cajeme.

Decisión que no tomó en cuenta los actos patéticos de un borracho bañándose con cerveza en el Estadio de los Tomateros de Culiacán, donde tampoco se tomaron las medidas precautorias de salud; luego de verse en las redes sociales de internet a pocas personas sin cubre bocas y “arrejuntados” en las butacas.

Aunque allá, en Sinaloa, es otro pex; pues se trata de otra entidad federativa que toma sus propias decisiones.

En Sonora, lástima que después de una larga espera (desde enero hasta octubre), los aficionados de Hermosillo, Ciudad Obregón y Navojoa seguirán ausentes de los tres estadios; quedando la leve opción de ver los juegos por el Sistema SKY y posiblemente por las repetidoras abiertas de la empresa Televisa.

Esto luego de que, la avaricia de Juan Francisco Puello Herrera y Omar Canizalez Soto, presidentes de la Confederación de Beisbol del Caribe y de la Liga Mexicana del Pacífico, respectivamente, firmaron contratos de exclusividad con este sistema de televisión de paga.

Luego de haber roto, por supuesto, las relaciones contractuales que tenían con Megacable, empresa que pese a sus grandes fallas en los servicios de internet,  nos mantenía con la transmisión en vivo de los juegos en las diez plazas del circuito de beisbol invernal.

Los caciques del beisbol de paga de quienes hago mención, planearon los ingresos y las actividades afines sin tomar en cuenta los efectos de la pandemia.

Mucho menos tomaron en cuenta la opinión o los sentimientos de los aficionados.

Puello Herrera y Canizalez Soto se atrevieron, incluso, a anunciar la Serie del Caribe Mazatlán 2021 para el próximo mes de febrero; como si estuvieran seguros que ya para ese entonces acabaría esta pesadilla (información que no tienen ni siquiera los científicos más acreditados del mundo en epidemiología y especialidades relacionadas al caso).

Debo decirles que -por si no lo sabe el dirigente dominicano y nuestro paisano sonorense originario de Empalme-, México es uno de los países que más mal ha manejado la pandemia del coronavirus, convirtiéndose actualmente en una de las primeras naciones con más afectaciones en contagios y fallecimientos.

¿Ustedes creen, entonces, que los tumultos de aficionados andan ahorita preocupados consiguiendo los boletos y las habitaciones para la Serie del Caribe en Mazatlán, como antes lo hacían?

¡Claro que no!

Los tiempos y la ruina han cambiado mucho.

Con más razón por esta contingencia.

A raíz de la decisión colegiada del Secretariado de Salud en Sonora, hubo reclamos por parte de aficionados por no tener la oportunidad de vitorear a sus jugadores, lanzarle rechiflas a los contrarios o gritarle “¡chivo!” a los umpires porque se jugará a puerta cerrada -como se dice en otros deportes-.

Misma situación que, de manera muy madura, se anunció desde hace algunas semanas para los estadios de los Charros de Jalisco y Sultanes de Monterrey.

Sin embargo hubo una voz de protesta que me llamó la atención:

La del presidente municipal de Ciudad Obregón, Sergio Pablo Mariscal Alvarado, quien actuando un tanto incrédulo sobre los efectos que ha provocado esta pandemia en México, desacreditó al secretario de Salud en Sonora, Enrique Claussen Iberri, al afirmar que no tiene injerencia para aprobar o prohibir nada en el municipio de Cajeme.

¡Orales!

Después de darse cuenta de sus fallidas declaraciones en las redes sociales de internet, aclaró que fue una decisión del Secretario de Salud y no precisamente del titular de la dependencia estatal que más trabajo ha tenido en lo que va del presente año.

De las tres plazas de Sonora, concretamente en la de Hermosillo, debemos decirles que arrancará su temporada sin ceremonias prolongadas ni cohetes como en otros años.

Para la noche de este martes 20 de octubre se tiene programada la presentación de los jugadores de ambos equipos, la entonación del Himno Nacional Mexicana, los Honores a la Bandera Nacional, ¡Play Ball! y vámonos.

Quienes cuenten con la señal de SKY en sus casas tendrán la oportunidad de ver los juegos.

Pero los que no tengamos este servicio de televisión de paga, estaremos esperanzados a ver los juegos a través de los teléfonos celulares o en las computadoras a través de las redes sociales.

Si es que no restringen también su señal y/o acceso.

Qué mala onda que, en el período de más de una década de Omar Canizalez al frente de la oficina de la Liga Mexicana del Pacífico (ya que en la LMP el órgano máximo de gobierno, por así decirlo, es la Junta Directiva y cuya Presidencia se va rotando entre los dueños de los equipos), suframos por segunda ocasión el derecho de ver los juegos por televisión.

Hace unos diez años, recordará usted, dejaron de transmitir en vivo los juegos de la Mexicana del Pacífico por las televisoras regionales abiertas del noroeste del país. Entre ellas la de Culiacán, Los Mochis, Ciudad Obregón y Hermosillo.

Concretamente de esta última, Telemax -que había crecido empresarialmente junto a los Naranjeros de Hermosillo-, le fueron restringidos sus derechos de transmisión porque ya no convenían a los intereses de la oficina de la Presidencia de la Mex Pac.

Motivo por el cual, Canizalez Soto le vendió los derechos a Megacable.

Ahora que ya la mayoría de los aficionados tenemos -con mucho esfuerzo- la señal de la empresa de los Bours Castelo, al empalmense Canizalez le llega el oportunismo de venderle los derechos a SKY.

Téngalo por seguro que con sus decisiones erróneas al no tomar en cuenta a los aficionados. Ni adaptarse a situaciones tan extraordinarias como al pandemia que estamos viviendo, el ex mercadólogo de la Tecate va a llevar a la ruina al beisbol de la Costa del Pacífico que tanta tradición tiene.

No todo es dinero.

En las diferentes plazas de la liga hay miles de aficionados que todavía vivimos del romanticismo de ir a los estadios a comer papitas, duritos, tomarse una soda y disfrutar el juego de pelota.

También hay otros que al quedarnos en casa, disfrutamos igualmente con la familia; gozamos de las buenas jugadas; o hacemos corajes por los errores de los jugadores de nuestro equipo.

Cierto que ya no hay esos peloteros como Don Héctor Espino, mi querido “Kalimán” Robles o Celerino Sánchez.

Menos pitchers abridores como Pancho Barrios, Maximino León, “Huevo” Romo o relevos cortos como Ryan Kuruzaki.

Pero anhelamos que algún día los aficionados volvamos n a los estadios a disfrutar entendiendo el juego de pelota; y no que sea un pretexto para convivir con un vaso de cerveza en la mano en los amplios pasillos o plazas de la comida.

Lo cierto es una cosa:

Canizalez le produce dinero a los clubes y eso tiene mucho valor en el aspecto empresarial.

Nomás que no se le olvide que en todas las actividades de la vida debe haber un equilibrio.

Y por lo que muestra la balanza en estos momentos, la Liga Mexicana del Pacífico no tiene afición en los estadios y tampoco en las transmisiones televisivas.

Seguimos en la semana.

 


Comentarios

Comenta ésta nota

Su correo no será publicado, son obligatorios los campos marcados con: *