Faltas a la moral de los hermosillenses

Faltas a la moral de los hermosillenses

El 14 de enero del 2019, al voltearse un tráiler cargado con ganado vacuno en una de las autopistas del estado de Veracruz, provocó que viéramos uno de los actos masivos más deshonestos y bajos que en ese tiempo pudiéramos imaginarnos.

Las vacas que eran trasladadas al matadero, fueron robadas en pie y a pedazos por un numeroso grupo de jarochos que utilizaron carros grandes y chicos para llevárselas a sus casas.

Esos actos de rapiña que trascendieron en los medios de comunicación nacional y en las redes sociales de internet, provocó el asombro y hasta la indignación de millones de mexicanos que creíamos tener unas sociedad más digna y con valores; ya que se publicaron escenas donde se evidenciaba el sacrificio y destajo “a machetazo limpio” de los pobres animales que de todas formas iban a tener el mismo final.

Pero en un rastro.

Ahora que se volteó el tráiler con 50 toneladas de carne y se incendió bajo el puente a desnivel de Hermosillo, de veras que nos quedamos más que impactados por el pillaje de nuestros paisanos.

La diferencia entre lo que hicieron los veracruzanos hace más de un año, y la que vimos este lunes por la noche; es que allá -y en aquel tiempo-, todavía no existía el coronavirus con las consecuencias que hoy tenemos.

Porque aquí, como se dice coloquialmente, les valió madres a estos hermosillenses que sin ninguna moral y sin medir el peligro del contagio “se tiraron un clavado” en lo que quedó del camión de carga para extraer cortes de carne de res apachurrada, ahumada o en trozos tatemados.

Automovilistas que pasaban por el lugar detuvieron su marcha, se bajaron y empezaron a seleccionar lo que seguramente se están comiendo durante esta semana.

Circulan por allí, incluso, imágenes de personas que ni siquiera traen cubrebocas cuando rebuscaban los pocos pedazos de carne fresca que quedó por el accidente.

También utilizaron todo tipo recipientes -o medios de transportación- para llevarse el producto a sus hogares; saliendo a flote una carretilla de albañil bien cargada y con la felicidad en el rostro de quien la llevaba, por supuesto.

Nos queda claro -y hasta podríamos justificar- que la rapiña se presente cuando se voltee un tráiler con cerveza, sandías o cualquier otra mercancía.

Pero, ¿saquear lo que queda de un camión de carga en plena pandemia con tanto riesgo…?

Creo que no debemos arriesgarnos tanto.

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A principios de los 80’s, cuando un servidor tenía apenas 16 o 17 años y que debutaba en el beisbol local de Primera Fuerza, conocí a manejadores de equipos que tomaban decisiones un tanto polémicas.

Si no es que incongruentes o equivocadas.

Cuando teníamos jornadas de dos partidos por domingo, en ocasiones me decía mi mánager que en el primer juego le iba a quetchar al segundo mejor pitcher de la novena, ya que si perdíamos por la mañana tendríamos más posibilidades de ganar por la tarde con los disparos de nuestro lanzador estelar.

“¿Y si perdemos por la mañana y también en la tarde?”, les preguntaba.

“No seas pesimista”, me contestaban con una gran seguridad de ganar.

Confieso que estas decisiones de mis manejadores a veces sí funcionaban.

Pero en otras no; y por consecuencia en más de una ocasión quedamos eliminados.

Sobre todo cuando estábamos en la etapa de playoffs.

Debido a que siempre he pensado que el beisbol tiene muchas situaciones analógicas con la vida, me permití escribir este preámbulo para tratar de explicar lo que está pasando en México con la vacuna Pfizzer en contra del coronavirus.

Más que sorpresivas fueron las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador al afirmar el pasado domingo por la tarde que el embarque de 400 mil dosis que llegaría este martes por la mañana, se redujo a poco menos de 200 mil para seguirse aplicando al personal médico de los hospitales y a los trabajadores federales conocidos como servidores de la nación (que no es otra cosa que promotores de las campañas de Morena en los diferentes estados y municipios donde habrá elecciones este domingo 6 de junio).

La verdad que entiendo la preocupación de nuestro Mandatario por ayudar a países más ruinos que nosotros.

Pero de haber actuado de manera más inteligente, hubiera accedido a aportar esas vacunas para cuando tengamos superada la meta de inmunizar, por lo menos, a los adultos mayores que rebasan los 60 años de edad.

México, al igual que esos países pobres por los que está pugnando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), también tienen muchos contagios y fallecimientos provocados por esta enfermedad.

Y entiendo que debemos de ser nobles con otras personas del mundo.

Pero en mi humilde opinión les digo que, sin tratar de ser egoísta, debemos ver primero por quienes se encuentran en nuestro entorno.

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Las obras ejecutadas por la administración de Claudia Palvovich Arellano en los últimos cinco años, tienen un impacto muy fuerte y de beneficio a la sociedad sonorense.

Durante la reunión anual (vía electrónica) del Consejo Consultivo del Sistema Estatal de Planeación Democrática, la Mandatario informó sobre las 4 mil 500 obras en diferentes municipios de Sonora; destacando el rescate al sistema educativo y de salud en Sonora, los cuales tenían constantes plantones y manifestaciones de inconformidad durante el sexenio del ex gobernador Guillermo Padrés Elías.

También se destaca el mejoramiento en carreteras, la pavimentación urbana en diferentes municipios, la infraestructura para la procuración de justicia y en parques industriales que sirven para la generación de empleos, entre muchos otros beneficios.

En un ejercicio aritmético, se estima que de los 18 mil millones de pesos invertidos en estas acciones, se han destinado casi 10 millones diarios a todas las comunidades de nuestra entidad que pertenecen a los 72 municipios.

Igualmente podríamos decir que de los 18 mil millones en cuestión, si se hubieran repartido equitativamente estos recursos en todos los Ayuntamientos, a cada uno le hubiera correspondido 250 millones de pesos.

Aunque debemos de reconocer que la mayor parte de estos recursos se aplicaron a las ciudades grandes y con mayor número de habitantes.

Pero… (aquí viene lo malo) como en los últimos dos años el Gobierno Federal le cortó a Sonora y a otros estados los recursos que anualmente se enviaban, nos hemos quedado con las ganas de seguir mejorando en nuestra infraestructura, en todas sus necesidades.

Seguimos la semana que entra.

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