La movilidad colapsada por su mala planeación



 

Ya en otras ocasiones hemos comentado del atraso en la movilidad de las personas y de los automóviles en nuestras calles.

Lamentablemente ahora, las cosas están peor en Hermosillo.

Primero porque desde hace tiempo, la gente batalla para desplazarse a pie por lo angosto y deteriorado de las banquetas, por la pocas rampas para discapacitados y de la tercera edad o por la dificultad de los accesos a hospitales.

No se diga la descortesía contra las personas más vulnerables cuando se debe ceder el paso y el asiento en un camión de pasajeros o en una sala de espera.

En el deficiente transitar de la gran cantidad de carros en nuestras vialidades, afecta la eterna presencia de tanto “rinoceronte” del servicio de protección de valores que se estacionan en los carriles de baja velocidad.

Igualmente obstruyen los camiones de carga con sodas, cerveza, sabritas, pastelitos y demás proveedores que circulan a vuelta de rueda por el carril central de las vías rápidas como periférico y bulevares.

O cuando se estacionan a la orilla de las calles para bajar su mercancía en las tiendas de conveniencia ubicadas principalmente por el centro de Hermosillo. Dígase calle Matamoros, Serdán, Doctor Noriega, Monterrey, Guerrero y Elías Calles.

Aunado a ello, debemos de mencionar el estrangulamiento de nuestra ciudad con tantas vialidades de un solo sentido, con la buena intención -pero con equivocada estrategia- de tener pares viales.

Los ejemplos más notorios de este último comentario, los tenemos en el corazón de la ciudad, en el sector de los palacios y en el Centro de Gobierno -donde ronda una patrulla de tránsito seguido de una grúa particular llevándose los carros mal estacionados-.

Porque para dar la vuelta en busca de un cajón de estacionamiento, tenemos que -literalmente- redondear casi todo el polígono donde andemos circulando y se pierde mucho tiempo.

Y peor aún, cuando al encontrar un par vial, nos damos cuenta que son muy distantes uno del otro. Este el caso de la calle Reforma y Olivares (de norte a sur y viceversa), las cuales tienen más de un kilómetro de separación; y una calle es más larga que la otra.

Por si faltara algo, todavía tenemos la presencia de aproximadamente 1 millón de baches por la mala calidad de los materiales utilizados en nuestras calles por anteriores administraciones; con lo cual nos hemos convertido en el municipio número uno en este renglón en el país, correspondiendo en promedio a un bache por habitante.

Menos mal que en este último punto, ya hay calles que están siendo rehabilitadas; como es el caso de la Veracruz y para sorpresa nuestra la Balderrama en Villa de Seris, entre otras.

Lo de los baches, fue una de las primeras lamentaciones del presidente municipal, Antonio Astiazarán Gutiérrez, cuando recién tomó las riendas de la ciudad; siendo la buena noticia que ya está trabajando para resolver el problema.

Igualmente afectan tantas parrillas de acero quebradas de las alcantarillas, como las del puente “Sonora Proyecta” de Transversal y Solidaridad; las cuales tuvieron que “adelantar” su mantenimiento calendarizado en el Programa Operativo Anual (POA), según lo declaró Gerardo Togawa, un funcionario de Obras Públicas del Ayuntamiento de Hermosillo.

Por el sentido común de las cosas, creo que este ingeniero se equivocó al declarar que se adelanta el proyecto de mantenimiento, toda vez que está clara su reparación porque la alcantarilla ya se encuentra en mal estado.

Se descarta el mantenimiento, pues; ya que es una reparación.

No debemos olvidar, tampoco, que en los puentes (lea usted bien) hay baches y basura en la superficie de rodamiento de las gasas, a una altura aproximada de 10 metros.

¡De verdad que es cierto!

Aunque en el Cabildo de Hermosillo no hay una Comisión de Regidores exclusiva para movilidad y transporte -como en el Congreso del Estado-, creo que el focus group encargado del tema es Tránsito y Seguridad Pública.

Los ediles que integran este colegiado, son: Zulma Galaz, René García, Guadalupe Mendívil Corral, Alma Dolores Estrada y Jesús Antonio Contreras.

Mientras que en la 63 Legislatura, la Comisión de Movilidad y Transporte la preside Claudia Zulema Bours Corral, acompañada por los también diputados Ernestina Castro Valenzuela, Beatriz Cota, Ponce, Ernesto De Lucas Hopkins, Alma Manuela Higuera Esquer, Ricardo Lugo Moreno y José Rafael Ramírez Morales.

Sin embargo y pese a que este tema es muy extenso, me voy a resumir a lo insoportable que resulta para la movilidad de nuestros conciudadanos los plantones de sindicatos y agrupaciones de activistas que presionan a los diferentes niveles de gobierno para que les cumplan sus peticiones o acuerdos tomados previamente.

Como ejemplo podríamos citar a los sindicatos afiliados a la CTM, del Ayuntamiento, a los jubilados y pensionados del Isssteson y más recientemente a los concesionarios del auto transporte; quienes luego de permanecer por un buen tiempo haciendo ruido con las cacerolas, ahora han tomado las calles provocando caos que los ha hecho merecedores de una gran cantidad de improperios por parte de los automovilistas afectados que les recuerdan la pasada fecha del 10 de mayo.

La sugerencia no es para que las autoridades cumplan con sus acuerdos (porque esa es una diferencia entre dos partes); sino que esos grupos de inconformes tomen otras medidas para presionar y que no afecten a terceros.

O que de plano que el Poder Legislativo haga leyes que eviten estas afectaciones contra terceros.

No nos convirtamos, pues, en una caja de resonancia de la Ciudad de México; donde hace unas semanas se hizo un plantón muy prolongado en el periférico para que las autoridades policiales atraparan al maldito asesino de un jovencito al que le cercenó el cuello y lo desangró.

Situación que obviamente nos dolió a todos los mexicanos.

Porque si se tratara de eso, en Sonora o en cualquier parte de México hubiera calles colapsadas las 24 horas del día por tantos plantones de inconformidad; ya que las autoridades tienen bajo porcentaje en resolver homicidios y otros delitos.

Sería bueno también, que nuestras autoridades hicieran algo para evitar tanto congestionamiento en las vías rápidas y saturadas, cuando hay algún percance automovilístico.

Es muy común, pues, que luego de un choque, los dos o tres participantes esperen al ajustador del seguro para -en base al parte policiaco-, levantar el acta que garantice el pago del taller de carrocería.

Seguimos en contacto.

Comentarios

Comenta ésta nota

Su correo no será publicado, son obligatorios los campos marcados con: *