El cambio climático y los efectos devastadores en Sonora.


 

La terrible sequía que afecta a Sonora y los problemas a la población por la escasez de agua que provocó la declaratoria de emergencia para 64 de los 72 municipios del Estado, representa una situación crítica que nos debe llevar a reflexionar sobre la existencia ya innegable del cambio climático y de sus efectos.

Aunque en Sonora, por ser estado desértico, nos hemos acostumbrado a lidiar con la sequía que ha sido recurrente durante los últimos siete años, no se había presentado en condiciones tan extremas como hoy, en este 2018, desde hace 15 años.

La declaratoria de emergencia por la onda de calor que emitió la Secretaría de Gobernación, a través de la Coordinación Nacional de Protección Civil, para apoyar a la población de 64 municipios con recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) debe ser, en sí, motivo de alerta.

Las altas temperaturas, de hasta 48 grados centígrados, alcanzadas, no es algo a lo que no estemos acostumbrados como sonorenses, pero lo preocupante es que  se están adelantando porque regularmente se presentaban hasta finales de julio y en agosto, y ahora las tenemos más temprano, al iniciar junio.

A eso se suma la mortandad de ganado – uno ve los restos de reses fallecidas a la orilla de la carretera- que  pega más en las zonas desérticas del Noroeste de Sonora, para la sierra Baja y Alta del Estado, a donde los apoyos tardan más en llegar, la vegetación está muerta y los abrevaderos secos por la falta de lluvias. 

Los incendios forestales se han anticipado por el intenso calor y la vegetación seca, metiendo en aprietos al personal de la Comisión Nacional Forestal y a las brigadas de rancheros y personal de los ayuntamientos que luchan para evitar que se propaguen.

No se habían registrado tantos siniestros y van cinco a la fecha: En la región serrana de Janos-Agua Prieta, en los límites con Chihuahua; en Tepuchi, Municipio de Ures con afectación de 700 hectáreas; otro en el área conocida como Las Trincheras, Municipio de Soyopa que dañó mil 200 hectáreas; en El Frijolar, Municipio de Quiriego y uno más en el Cerro de las Antenas en Ímuris.

La situación tan severa por la que atraviesa el Estado -y la mayoría de los municipios amenazados por la falta de agua- debe ser tema de preocupación para todos en general, los colegios de académicos, universidades, organizaciones ambientales, productores y autoridades de los tres niveles, en su conjunto, para enfocar acciones y programas hacia el cambio climático, en forma prioritaria.

Con la grave sequía por la que atraviesa Sonora urge tomar las medidas necesarias para aminorar los efectos a futuro, en el mediano plano, porque la falta de agua compromete inevitablemente el desarrollo económico del Estado.

El cambio climático ya está aquí y no podemos negar sus efectos devastadores.

Todos somos responsables por esa destrucción, sin conciencia, que llevamos a cabo de los ecosistemas, de la tala inmoderada de árboles y destrucción de la vegetación, de los bosques, de la pérdida paulatina de las fuentes de agua, la desaparición de acuíferos, de los ríos, por no cuidarlos.

Y entre todos debemos adoptar las acciones que nos corresponden para revertir los daños que ocasiona el cambio climático mediante una cultura de la preservación de los recursos naturales a fin de evitar que impacte más a nuestro planeta y al territorio sonorense.

Todos somos responsables de la destrucción paulatina del planeta y entre todos debemos responsabilizarnos de su protección.

Tenemos que hacerlo, porque se trata de la supervivencia humana y de las futuras generaciones, de todas las especies que tienen derecho a vivir en un ambiente en armonía.

 

 

David Figueroa Ortega es empresario, ex cónsul de México en Los Ángeles y San José, California; ex diputado federal; ex alcalde de Agua Prieta; ex dirigente del PAN en Sonora.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través del correo electrónico davidfigueroao@me.com; y  en redes sociales: Twitter @DavidFigueroaO /Fb David Figueroa O.

 

 

 

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