+ El agridulce anuncio del nuevo hospital del IMSS; tras 7 años de anuncios lo harán, pero no de especialidades; Hospital Ocaranza: no todo está podrido en Dinamarca
Agustín Rodríguez L.
GUAYMAS, Son. – Fue agridulce el anuncio confirmando la construcción del nuevo edificio que albergará el Hospital General del IMSS, para abandonar la antigua estructura inaugurada en 1958 e incorporar modernidades operativas y reduzca tanto problema.
Eso es bueno, concediendo que, ahora sí, vaya a comenzar la obra a partir de su cercana licitación, pero lo agrio, brota al modificarse el anuncio original del plan, de un hospital de especialidades, a uno general de zona. Como el que ya se tiene, pues.
Recurramos a la historia: Zoé Robledo, director del IMSS, anunció en 2019 la construcción de 6 hospitales (en Hermosillo, San Luis Río Colorado, Cajeme, Guaymas, Navojoa y Puerto Peñasco), con inversión de 4 mil millones de pesos, lo cual detallaba al detallar su plan de infraestructura hospitalaria 2020-2024.
Urgía, pues desde entonces el IMSS enfrentaba una proyección importante de crecimiento en derechohabientes para Sonora.
“Estamos al primer semestre de 2019 con una derechohabiencia de 1 millón 594,852 sonorenses que tienen derechos y hay que cumplirlos”, asentaba el alto funcionario, visualizando crecimiento hacia el 2024 para llegar a 1 millón 641 mil adscritos a unidades de medicina familiar.
Hermosillo arrancó y aunque apenas termina, al menos se mejoró la infraestructura, por más quejas que haya; igual en Cajeme; en San Luis y Navojoa acaban de comenzar; para Guaymas, decía, se proyectaba sustituir al Hospital General de Zona No. 4, de 59 camas y llegar a 144.
Había un plan nacional de 13 mil millones de pesos para infraestructura en Sonora, Coahuila y Puebla. Como los anteriores directores dejaron obras inconclusas destacaba el compromiso del nuevo sexenio encabezado por su protector, Andrés Manuel López Obrador, de concluir las obras necesarias “y no convertirlas en elefantes blancos”.
Así fue el campanazo aquel de 2019, cuando funcionarios de la exgobernadora Claudia Pavlovich –Enrique Claussen era secretario de Salud y todavía no reñía con la hoy excelentísima embajadora de México en Panamá—y el delegado del IMSS en Sonora, Guillermo Noriega. Aplaudieron el plan.
Pasaron los años con anuncio tras anuncio. No había terreno –exigencias mil retardaron la opción—y hasta se habló de reducir de 144 a 90 camas el proyecto, hoy fija en 120.
Pero aprobar la construcción es una cosa y otra comenzarla. Le pregunté a su principal gestor, el senador Heriberto Aguilar y responde, en efecto, que cuando aprueban la construcción es que ya empieza el proceso de licitación.
Esperemos dicha licitación y el inicio en breve. Luego, seguirán 2 años de asignación de obra, equipamiento y contratación de personal. Tarda, pero si la espera data de 2019, no es tanto. Suponiendo, repito, que ahora sí.
Hay un indicador optimista: la representación del IMSS Sonora considera prioritaria la contratación del proyecto integral y servicios relacionados con la obra; describe personal y equipo necesario, pues se trata de elevar “la calidad a la prestación de servicios de salud en el Segundo Nivel de Atención” y expandir “el otorgamiento de atención médica en regiones estratégicas”.
Hace un mes, el gobernador Alfonso Durazo revivió la esperanza del nuevo hospital, al confirmar que el 1 de junio se colocaría la primera piedra del inmueble. No ocurrió ese día y de nuevo quedaba en el aire el proyecto, pero el martes saltó la noticia de la aprobación del Consejo Técnico. Le falló por apenas 2 semanas, así que le da resultado oprimir el acelerador en la gestión.
Se construiría en 43 mil metros en el norte de Guaymas, donados por el empresario inmobiliario Francisco Uribe, lo cual se formalizó hace un año en la Delegación Sonora del IMSS, en Cajeme.
Que haya un nuevo edificio no necesariamente significa mejoría en el servicio. Solo se habla de dimensiones, pasar de 90 a 120 camas. No terminarían los viajes a Ciudad obregón y Hermosillo en búsqueda de atención especializada, con un transporte deficiente y el obvio esfuerzo. Esperemos aclaraciones en el camino.
Bienvenido el nuevo hospital. Urge. Pero si solo es un edificio nuevo, seguirá el servicio viejo.
Si dejamos las observaciones a expertos. Miren lo que nos comenta Paola Mudeci, conocedora del tema, dirigente sindical e integrante del personal de enfermería por décadas:
La sesión del Consejo Técnico fue el 12 de junio y autorizó proyectos plurianuales para avanzar más rápido en la construcción del Hospital General de Zona que va a sustituir al actual, e incluirá distintos servicios que ya se tienen, “la única diferencia es que de 90 camas pasará a 120; seguirá siendo de segundo nivel”.
Así es. NO será de especialidad o tercer nivel, como indicaba el anuncio original. Ya se veían los guaymenses en un hospital con medicina nuclear, oncología, radioterapia, quimioterapia, banco de sangre, cirugías complejas de diversas especialidades, etc. Pero no, solo tendrá un aumento de la capacidad hospitalaria, “más no de consultas, cirugías, de alta especialidad”.
Ella nos describe los dramas diarios que se viven entre pacientes:
“Hasta la fecha, los pobres pacientes, principalmente los oncológicos, siguen esperando en la banqueta, de madrugada, o con altas temperaturas, a pleno rayo del sol, con lluvia, viento, polvo y contaminación, el camión que los transporta a sus consultas foráneas.
Una doble lucha por sobrevivir con su sistema inmunológico a la baja... (a) los que más necesitan protección y cuidados los tienen expuestos allí, sin que a nadie le importe.
Así que, sí, ganaremos un hospital nuevo, más grande, (pero) sin los suficientes médicos especialistas, acudiendo a citas foráneas, a donar sangre al “banco del Colosio” y ruego a Dios que la constructora que gane la licitación no sea la misma que remodeló el hospital 15 de Hermosillo. ¡Oremos!”.
¿Gulp! Pero aquí hay una oportunidad de demostrar capacidad de gestión. Mientras inicia y termina el edificio, nuestros representantes podrían hacer que las cosas cambien y lograr ese necesarísimo avance de elevar el nivel a ese hospital. ¿Es mucho pedir?
EL OCARANZA: NO TODO ESTÁ PERDIDO
Leí esta nota que me pareció una declaración valiente, pues no es fácil defender al oficialismo. Y menos remar contra la corriente contrariando las manifestaciones por el servicio que ofrece el hospital Fernando Ocaranza, en Hermosillo.
Esto dice la nota:
“Las críticas sobre desatención y desabasto a derechohabientes del ISSTE que son atendidos en el hospital “Fernando Ocaranza”, es generalizada, pero una voz afirma lo contrario.
Al enterarse de las manifestaciones frente a la institución en Hermosillo, el guaymense José Luis Murillo lo lamentó porque en ese hospital, “hemos tenido un más que excelente servicio y atención. Lo digo con pruebas contundentes”, sostuvo.
La familia del señor Murillo enfrenta un proceso delicado, por un mal que afecta a su esposa, y acude a ese hospital para que reciba tratamiento, lo agradece y dice que no debe callar lo que ha encontrado: “en verdad, en lo particular, yo calificaría como un excelente trabajo del instituto”, refiriéndose a la atención del ISSSTE y el trato en el hospital.
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