Nadie que haya pasado por la observación de la práctica legislativa desde la última década del siglo pasado debería llamarse extrañado por las machincuepas que suelen recetarnos nuestros próceres parlamentarios en el Congreso local.
Lo que ocurrió en esta semana que concluye es apenas una más entre el amplio catálogo de estampas para ilustrar las mil y una formas en que las bancadas mayoritarias se imponen a las de escasa representación. En más de una ocasión he citado la socarronería con la que un diputado priista en la décadas de los 90 se burlaba después de cada votación en la que los tricolores y afines les pasaban la aplanadora por encima a los diputados de oposición: “nos volvieron a minoritear”, decía entre risas.
Los sucesos de los últimos días, cuando Morena y sus aliados maniobraron para sesionar ellos solos, dejando fuera del recinto legislativo a diputados del PRI. PRD y de MC, so pretexto de que el Congreso estaba ‘tomado’ por maestras de estancias infantiles que reclaman el pago de dos millones de pesos correspondientes al presupuesto 2023 es apenas una reedición de prácticas que se creían en desuso, pero que evidentemente siguen y seguirán vigentes en tanto no se modifique por la vía del voto, la correlación de fuerzas en la Cámara.
El asunto puede mover a risa o a la ira, dependiendo del lado en que se esté, pero a fuerza de ser sinceros parece un desplante de soberbia y de rudeza innecesaria.
La ausencia de diputados de oposición facilitó no solo un acuerdo -usual y de mero trámite- para autorizar el cambio de sede para las sesiones del pleno, algo que los propios opositores han declarado que avalarían, sino también para modificar la Ley Orgánica del Congreso para permitir que no se requiera la aprobación del pleno para ello, sino que en adelante bastará un acuerdo de la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política (la poderosa CRICP, donde algunas fuerzas tienen voz, pero no voto) para sesionar en una sede distinta al del edificio legislativo cuando así lo consideren conveniente.
La presencia de diputados opositores en nada habría cambiado el sentido de la reforma aprobada, porque Morena y aliados tienen una mayoría calificada -y hasta sobradita-, pero al menos hubiera sido un gesto de cortesía correrles la invitación en tiempo y forma, pero decidieron no hacerlo, o hacerlo de manera tal que los otros decidieran quedarse afuera para no pasar la pena de andar tocando puertas traseras.
Conversando ayer con el diputado priista Emeterio Ochoa, nos decía que ellos estaban dispuestos a aprobar el cambio de sede, aunque no la reforma a la Ley Orgánica.
-De todos modos les hubieran pasado la aplanadora por encima, le dije.
“Pues sí, pero que nos la pasen en el pleno, no en la banqueta”, respondió con amarga sonrisa.
Insisto, no me extrañan estos desplantes de una mayoría legislativa, porque en su tiempo los priistas se aventaban unas peores, en aquellos tiempos cuando legislaban convencidos de que la historia era inamovible y que jamás estarían del otro lado, del lado de una minoría marginal que, para efectos prácticos, puede o no estar presente en el pleno y eso no modifica en nada la toma de decisiones
Pero el problema va más allá de lo político y al entrar en el terreno de lo jurídico llega a linderos peligrosos, por la naturaleza del origen de este episodio. Es decir, todo se deriva de la protesta de quienes reclamaban el cumplimiento de una resolución de un juez federal que ampara y protege a la asociación civil que reclama el pago de dos millones de pesos para las estancias infantiles para que el Congreso del Estado gestione para cumplir lo establecido en el presupuesto aprobado en 2023 (que establece ese monto para las personas físicas o morales que operan las estancias infantiles), y para que la SEC ejecute esa partida previamente aprobada por el Congreso, lo que no ha sucedido.
Y aquí es donde la puerca tuerce el rabo, pues si el Congreso o la SEC no acatan la resolución judicial, el juez debe enviar el expediente al Tribunal Colegiado de Circuito, que deberá requerir por última ocasión a la autoridad omisa que, si no cumple, puede ser separada del cargo y consignada ante un juez de distrito.
O sea, aquí el menor de los problemas es si el Congreso sesiona o no en una sede alterna, o si se modifica la Ley Orgánica del Congreso, o si la mayoría se burla de la minoría o la minoría se enoja con la mayoría.
El tema es que podríamos estar ante un desacato de una resolución judicial que ampara y protege a los quejosos (estancias infantiles), lo que en un Estado de Derecho podría derivar en la separación del cargo de diputados y funcionarios.
Entiendo que esto no va a suceder, pues las partes han entrado en una vía de negociación y al final de cuentas encontrarán la manera de redireccionar los recursos correspondientes a las estancias infantiles, pero en lo que eso sucede, como le comenté a la diputada López Noriega, el Congreso podría estar gastando más en la renta de sedes alternas si la toma del edificio legislativo se prolonga.
Qué enredo…
II
Pero mejor pasemos a cosas más amables. Ya ven que por estos días la atención estará centrada en dos grandes eventos artístico-culturales como son la Expo Gan y Las Fiestas del Pitic.
Pues bueno, la festiva lectora, el dionisiaco lector deben saber que esas no son las únicas opciones para deshacerse por un rato de embrollos políticos y jurídicos, pues desde el desierto hasta la frontera y desde el valle hasta la costa, la secretaría de Economía y Turismo que atinadamente dirige (Alejandro Mena dixit) el señor Roberto Gradillas se ha coordinado con prestadores de servicios y organizaciones de la sociedad civil para ofrecer un mes de mayo pletórico de eventos para darle rienda suelta al goce lúdico y de paso, contribuir a la reactivación económica de los municipios donde se llevan a cabo.
Son 28 eventos con los que se avanza en la descentralización del turismo en sinergia con los alcaldes y alcaldesas de Yécora, Navojoa, Agua Prieta, Sáric, Granados, Benjamín Hill, Tubutama, Santa Ana, Quiriego, Sonoyta, entre otras sedes de fiestas patronales, festivales, derbys, torneos, convenciones y competencias que convocan a miles de turistas y público local a ser parte de la fiesta y la proyección de Sonora como destino del encuentro con la cultura regional.
Ahí les van unas pocas: Sexta edición del festival María Bonita en El Quiriego, del 1 al 3 de mayo; fiestas tradicionales de Santa Cruz en esas mismas fechas; Fiestas de Nuestra Señora de Fátima en Tubutama el 9 de mayo; fiestas patronales de Benjamín Hill, del 13 al 17de mayo; Fiesta de las Flores en Sonoyta del 1 al 9 de mayo; fiestas patronales en Granados (del 14 al 17) en honor de San Isidro Labrador (que a estas fechas deben ponerlo de cabeza para que quite el sol y ponga el agua), y así por el estilo en el resto de los municipios mencionados.
En verdad hay que consultar la cartelera completa en la página de la secretaría de Economía y Turismo, porque en Sonora hay todo un mundo que descubrir en estas fechas.
III
Y como ya es viernes, aquí la dejamos. Si creen que faltaron temas más grillos y de vigencia política, sepan que este espacio es largo pero no se estira tanto, así que mejor los invitamos a que al filo de la una de la tarde este viernes sintonicen la Mesa de Análisis de Sonora en Red, por el 93.3 FM que se transmite desde el bello puerto de Guaymas, y donde le daremos rienda suelta a eso que está queriendo escuchar y no lo va a encontrar en otros espacios del cuadrante.
Pendientes.
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